La convocatoria de huelga feminista de este 8 de marzo se enfrenta a una creciente oposición organizada desde sectores de la sociedad civil como Hazte Oír y partidos políticos como Vox, que niegan la existencia de diferencias entre hombres y mujeres en la sociedad actual y denuncian la existencia de una imposición cultural y política a la que denominan “ideología de género”.

Rocío Monasterio, el rostro femenino más visible de Vox, igual que considera que el cambio climático es un “camelo climático” considera que no existe brecha de género. “La mujer tiene todos los derechos reconocidos en la Constitución y somos iguales todos los hombres y mujeres”, manifestaba en un vídeo de la formación en el que llama a la desmovilización de la mujer el 8M. En el mismo se dirige a las feministas: “No hables en mi nombre porque soy mujer y no soy víctima por el hecho de nacer mujer; soy mujer y el Estado no me tiene que proteger, ni dar, ni quitar”.

El discurso que niega la existencia de la brecha de género pone el acento en lo que ellos consideran una minusvalorización de la mujer por parte de los grupos feministas y en la criminalización de los hombres. Es lo que denominan “ideología de género”, un concepto que ha extendido su uso desde posiciones más extremas de la sociedad civil, hacia grupos políticos, escritores y, los más numerosos y ruidosos, figuras de las redes sociales como Un tío blanco hetero y Alfonso DM. Éste último realizó un vídeo de tres minutos explicando qué es la ideología de género, que para él es “el marxismo de toda la vida”.

Una definición diferente es la ofrecida por uno de los líderes de Vox, Javier Ortega Smith, en la Cadena Ser: “Es la ideología que proviene de todos los lobbys internacionales promovidos desde las conferencias de Naciones Unidas, que lo que han dicho es que había que dividir a la sociedad entre hombres y mujeres, donde no hubiera igualdad de derechos y obligaciones y donde hubieran unas leyes que estableciesen la presunción de inocencia solo para una parte y la presunción de culpabilidad para otra”.

Pilar Pardo, abogada y autora de El feminismo en cien preguntas, achaca esta referencia al “feminismo como ideología de género como una manipulación lingüística e ideológica para desprestigiar todo el trabajo que el feminismo, con sus distintas estrategias -entre ellas la elaboración del concepto de género- viene realizando desde hace tres siglos para el desarrollo y extensión de la garantía de los derechos humanos a toda la población”.

Para esta autora “hablar de ideología de género es tan perverso como hablar de ideología de raza”. Según su explicación el género “es un concepto que se utiliza para distinguir las diferencias biológicas entre sexos de todas las asociaciones históricas y culturales que hemos asociado a hombres y mujeres y que hemos naturalizado, y lo natural no puede cambiarse, por lo que supone un mecanismo de cierre de privilegios”. Esto significa que “los hombres tienen género igual que las mujeres, pero al sexo masculino van unidos mandatos de género que lo sitúan en una posición jerárquicamente superior a las mujeres”. Y añade: “Nuestras democracias nacieron como un club exclusivo de varones blancos, heterosexuales y propietarios, aunque esto nos pueda sonar cuando oímos los argumentos algunos partidos políticos”.

Al otro lado de Vox

La posición de Vox sobre la no existencia de desigualdades de género deja solo al partido frente al resto, al menos sobre el papel. La posición oficial de Ciudadanos le aleja del partido ultraconservador: “Aunque hemos logrado mucho, la igualdad real de oportunidades entre mujeres y hombres es todavía un asunto pendiente. Por eso estaremos en primera línea contra la violencia machista o la brecha de género, y contra las posturas que nieguen su existencia. En Cs reconocemos la especificidad del género en numerosas cuestiones, como la violencia machista, y así lo hemos recogido en nuestro trabajo en el Pacto contra la Violencia Machista y en nuestro trabajo legislativo. Consideramos el enfoque de género esclarecedor en muchos aspectos”.

Cuando hablamos de igualdad no hay que dividir y nos parece que la izquierda está intentando dividir

María Jesús Bonilla, diputada del PP en el Congreso, no considera que la igualdad plena exista pero sí cree que hay carga ideológica en parte del feminismo, como el que ha convocado la manifestación del 8M a la que su partido no se ha sumado: “Esto no es una lucha ideológica, está por encima. Cuando hablamos de igualdad no hay que dividir y nos parece que la izquierda está intentando dividir y utilizar la igualdad como arma arrojadiza. Para nosotros la igualdad es reducir la brecha salarial, ampliar permiso de paternidad.. Entendemos que hasta que se alcance la igualdad real y efectiva será necesario trabajar y así lo haremos en políticas para ello, pero nunca desde el enfrentamiento. Para nosotros el 8M es continuar con nuestro ADN que es la igualdad real”, asegura la diputada popular.

En los partidos de izquierda tienen claro que la conocida como “ideología de género” esconde una estrategia. Clara Serra, diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid se pregunta de qué hablan cuando hablan de “ideología de género”. Y se contesta: “Hay que ver qué atacan, los avances que están sobre la mesa: el 8M, las leyes de igualdad, políticas de igualdad, etc, que sin embargo en 10 años serán cambios irreversibles. Su argumentario de que no hay que hacer políticas para la mujer sino para personas. El problema es que no reconocen que hay desigualdad. Pero la hay. Y por eso hay que hacer políticas. No se hacen políticas para personas en general –es como si no se hubieran hecho en su momento políticas para frenar el racismo para las personas negras, por ejemplo – sino para personas que están en una determinada situación: las mujeres o el colectivo LGTBI”.

Desde el Gobierno, Carmen Calvo resume la posición del PSOE: “No existe ideología de género, existe el machismo, el patriarcado, que no pone la igualdad entre hombres y mujeres o la seguridad de las mujeres como punto primordial en su agenda.”

Feminismo liberal

Uno de los posicionamientos que ha destacado los días previos al 8M ha sido la declaración de Ciudadanos a favor de un feminismo liberal. Así dice la declaración oficial: “Rechazamos la instrumentalización que algunos partidos e ideologías quieren hacer de las cuestiones de género, y optamos por un feminismo liberal que sea inclusivo, que se centre en la libertad y la autonomía de la mujer para tomar decisiones, y que pueda dialogar con otras corrientes feministas e incluir a los hombres en la lucha por el progreso”.

Pilar Pardo explica la diferencia entre estas líneas que cruzan las posiciones feministas. “El feminismo liberal se contrapone al feminismo socialista, pero es sólo una clasificación que intersecciona con otros movimientos como el feminismo de la igualdad o el feminismo de la diferencia, y en la actualidad con estrategias y análisis como el ecofeminismo, el ciberfeminismo, el movimiento Queer, etc..” Pero según esta experta “nada tiene que ver el feminismo liberal con que los hombres participen o no en la lucha por la igualdad, ni tampoco con que la prostitución o los vientres de alquiler se legalicen, ese es un debate que debe trasladarse al terreno de los derechos humanos y de su irrenunciabilidad como garantía de que todos los seres humanos son iguales en dignidad”.

Las relaciones de poder entre ambos sexos no pueden ser reducidas a decisiones individuales’

En este sentido considera que “las relaciones de poder entre ambos sexos no pueden ser reducidas a decisiones individuales porque no puede existir libertad sin unas condiciones materiales mínimas que permitan ciertas elecciones vitales”.

Esas condiciones mínimas se pusieron sobre la mesa tras la Segunda Guerra Mundial cuando “los derechos fundamentales no sólo se proclaman, hay que garantizarlos”. Lo que es un mandato jurídico de nuestra Constitución que en el artículo 9.2 señala: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”.

Esto afecta directamente a Rocío Monasterio que decía aquello de que el Estado “no me tiene que proteger, ni dar, ni quitar”. Monasterio si llega a ser un cargo público deberá tenerlo en cuenta porque la Constitución recuerda en el artículo 9.1 que “los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico”.

Ignorantes en feminismo

Para Pilar Pardo la historia de este movimiento es “desafortunadamente, la historia de la ignorancia o su desprestigio o su amenaza o todo a la vez. No nos han enseñado la historia de este movimiento social, filosófico y político en la escuela”.

Y manda un mensaje a la clase política: “Las posiciones de las distintas formaciones políticas frente a este movimiento demuestran que no existe ningún conocimiento histórico ni académico sobre la mayor revolución pacífica, mundial y viva que recorre nuestro planeta: la lucha porque todos los seres humanos del planeta sean iguales en valor y, por tanto, ni la identidad ni el poder, dependa del sexo. Casi nada”, concluye.