El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha acusado al PP de «alentar la violencia contra el movimiento feminista» por sus pactos con Vox después de que el secretario general de los populares, Teodoro García Egea, haya acusado a su vez a Podemos y a Iglesias en particular de ser «la violencia personificada», en relación a los altercados que se han sucedido durante días en las calles de Barcelona para exigir la libertad del rapero Pablo Hasél y que la formación morada evitó condenar.

El dirigente de Podemos acusaba incluso a los populares de ser los culpables de que el mural feminista de Ciudad Lineal quedase completamente destrozado tras un acto vandálico en el mismo Día de la Mujer, porque el PP municipal votó con Vox a favor de borrar el mencionado mural, aunque finalmente la iniciativa no salió adelante. «Piensan que pareciéndose a Vox van a ganar la batalla de las ideas. Pero si actúan como Vox y gobiernan como Vox, le auguro que terminarán fagocitados por la extrema derecha», continuaba Iglesias, valiéndose del ya habitual discurso del Gobierno de equiparar a los de Casado con los de Abascal para arrinconar al principal partido de la oposición.

Previamente, y siguiendo el mismo argumento, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha acusado a Pablo Casado de ser el «aperitivo» del «plato fuerte», mirando a la bancada de los de Santiago Abascal. De nuevo, ha exigido el jefe del Ejecutivo que el PP vuelva a ejercer una «oposición útil» y «con sentido de Estado», mientras que Casado ha pedido a Sánchez que «rompa» con sus socios de Gobierno después de que éstos no hayan condenado la violencia por los altercados violentos en Barcelona y, además, hayan votado en contra del levantamiento de la inmunidad parlamentaria de Carles Puigdemont.

El presidente del Gobierno ha instado a Pablo Casado de nuevo a «seguir el camino de la moderación» o bien el de la «perdición», y ha pedido que vuelva a arrimar el hombro para luchar contra la pandemia. «La mano la tiene tendida», ha aseverado.