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Fracasa la moción de censura en Murcia: el PP consigue que tres diputados de Ciudadanos no la apoyen

Teodoro García Egea junto al candidato popular en Murcia, López Miras.

Teodoro García Egea junto al candidato popular en Murcia, López Miras. EFE

Duro revés para Inés Arrimadas. Tres de los seis diputados de Ciudadanos en Murcia no apoyarán la moción de censura pactada por la dirección de su partido con el PSOE. Su voto en contra de la moción para echar al Partido Popular de la presidencia de la Región hace imposible que ésta salga adelante, tal y como ha podido confirmar El Independiente.

El PSOE necesitaba del apoyo de al menos cuatro de los seis diputados de Ciudadanos para que le salieran las cuentas. Los socialistas cuentan con 17 escaños en la Asamblea regional, que se juntarían a los dos de Podemos. Se quedaría en 22 si sólo lograse tres votos de Ciudadanos, uno menos de los necesarios para la mayoría absoluta.

El presidente murciano, Fernando López Miras, ha comparecido junto a la vicepresidenta, Isabel Franco -una de las diputadas de Cs que se ha rebelado contra Arrimadas- este mismo viernes para confirmar el acuerdo, después de que la noticia saltase a los medios de comunicación. Hasta la Región también se ha desplazado esta mañana el secretario general del PP y número dos de Pablo Casado, Teodoro García Egea, quien ha pilotado desde dentro toda la operación.

El plan de la moción de censura, negociada al más alto nivel entre PSOE y Ciudadanos, terminó de fraguarse en la noche del pasado martes, momento en que el vicesecretario general de Ciudadanos y hombre fuerte de Inés Arrimadas, Carlos Cuadrado, se presentó en Murcia con la moción de censura preparada para que la firmasen los seis diputados naranjas en la Región. Según pudo saber este medio, a alguno de ellos les pilló por sorpresa la visita de Cuadrado al no tener conocimiento de la maniobra, pero todos sin excepción firmaron el documento.

Al día siguiente, se hizo oficial el anuncio: Ciudadanos unía su destino al PSOE -y a Podemos- para desbancar al popular Fernando López Miras de la presidencia regional. Por unas horas, todos los gobiernos autonómicos del PP estuvieron en peligro. Ante la amenaza de perder Madrid, Isabel Díaz Ayuso no dudó en apretar el botón de adelanto electoral, previa deliberación con el presidente del PP, Pablo Casado.

Con este movimiento, se confirmaría un paso en falso de Inés Arrimadas que puede costarle muy caro a una formación ya de por sí debilitada, tanto electoral como estructuralmente. De esta forma, los naranjas no sólo perderían el poder en Murcia, sino que podrían haber condenado también su presencia en la Asamblea de Madrid a la espera de lo que dicten las urnas el próximo 4 de mayo, donde conservaban 26 diputados. No hay que olvidar que Ciudadanos viene de perder 30 escaños en las elecciones catalanas y que el poder autonómico que aún conservaba se estimaba como la principal fortaleza de la formación que dirige Inés Arrimadas.

Los díscolos de Ciudadanos

Los tres diputados que han asegurado que el PP pueda seguir gobernando en la Región de Murcia son la vicepresidenta, Isabel Franco; y los diputados Francisco Álvarez y Valle Miguélez. Tanto Franco como Álvarez estaban enfrentados tanto a la dirección nacional de Inés Arrimadas como a la diputada Ana Martínez Vidal, a quienes las direcciones de PSOE y Ciudadanos habían acordado proponer para sustituir a López Miras.

En un principio, la candidata a la presidencia contaba con los apoyos de los 17 diputados del PSOE y los seis de Ciudadanos para arrebatar al PP el poder en Murcia. Contaban además con los dos votos auxiliares de Unidas Podemos. Pero ni con ellos ha bastado. Con esta maniobra, Fernando López Miras conservaría la mayoría absoluta -fijada en 23 diputados- con el apoyo de Vox y de los tres díscolos de Ciudadanos.

Cs denuncia los «comportamientos mafiosos» del PP

Las reacciones no han tardado en llegar. Ana Martínez Vidal se ha pronunciado casi inmediatamente en redes sociales condenando el «intento de compra y corrupción de un PP más viejo que nunca» y ha recordado que el grupo parlamentario al completo en Murcia «decidió unánimemente presentar la moción de censura».

Mucho más contundente ha sido el portavoz parlamentario de Ciudadanos y uno de los hombres fuertes de Inés Arrimadas, Edmundo Bal, que ha dinamitado los pocos puentes que unían a la formación naranja con el PP, acusando al partido de Pablo Casado de «comprar voluntades» y de tener «comportamientos mafiosos» por lo sucedido en Murcia. «Asistimos a un nuevo caso de corrupción», ha zanjado, en una comparecencia ante los medios este viernes. No ha querido terminar la comparecencia sin hacer un último llamamiento a los «tránsfugas» de Ciudadanos para que rectifiquen: «Voten dignidad o voten corrupción. No hay terceros caminos».

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