Aurora Madaula es la diputada escogida por JxCat para sustituir a Jaume Alonso Cuevillas como secretaria segunda de la Mesa del Parlament. Una elección que no responde a sus conocimientos jurídicos -es licenciada en Historia- como sucedía en el caso de Cuevillas, sino a su ímpetu en la defensa de la estrategia de confrontación que abandera Carles Puigdemont y ha abrazado la nueva presidenta de la Cámara, Laura Borràs.

Cosecha del 2017, Aurora Madaula se estrenó como diputada en el Parlament tras las elecciones del diciembre de ese año, en la lista conformada de forma casi personal por Carles Puigdemont. Desde entonces se ha hecho un hueco entre el sector más radical de los independientes sumados por Puigdemont a lo que hasta entonces era el partido heredero de Convergencia. Un grupo en el que también han destacado la propia Borràs o el ex vicepresidente del Parlament, Josep Costa.

Ex pareja del también historiador Agustí Colomines, uno de los ideólogos del proceso de CDC hacia el independentismo, primero desde la Fundación CatDem, después como uno de los asesores más próximos a Puigdemont, Madaula forma parte además del núcleo duro de la actual presidenta del Parlament. Fuentes parlamentarias señalaban tras el pleno de investidura que Madaula, junto a Francesc de Dalmases y Costa, formaban la particular «war room» de la presidenta del Parlament tras la constitución de la cámara.

Núcleo duro de Borràs

Borràs, desligada de la negociación del futuro Govern que lideran desde JxCat Elsa Artadi y Jordi Sánchez, planifica su propia estrategia al frente de la cámara, que quiere convertir en ariete del «nuevo envite con el Estado». Una estrategia en la que no ha tenido cabida Cuevillas, pero sí parece tener encaje Madaula, propuesta por Borràs sin titubeos para sustituirle.

Miembro de primera hora del Consell per la República, la entidad presidida por Puigdemont que Junts quiere convertir en tutor de la estrategia independentista del nuevo Govern, ha sido una de las primeras en mostrar entusiasta su nuevo carné de identidad republicana.

De hecho, como buena parte de las figuras emergentes entorno a Puigdemont, Madaula es asidua a las redes sociales, donde ha protagonizado sonoras broncas con sus adversarios políticos. También, en ocasiones, con sus socios de ERC. La última, contra el líder del PSC, Salvador Illa, al que recriminó amargamente haber utilizado el castellano en el Parlament.

«Rabia y vergüenza» contra Illa

Fue durante el debate de la fracasada investidura de Pere Aragonés, cuando Illa pronunció dos frases de su intervención en castellano. «No sabéis la rabia y la vergüenza que me da que el candidato de los socialistas pase al castellano en el Parlament» se lamentaba en un tuit. «El PSC ha perdido toda la catalanidad» concluía» tras defender que «nuestra nación se apoya en la lengua y la cultura catalanas, amenaza y minorizada ante la potente lengua castellana».

Dos años atrás, la bronca fue con el líder de Cs en Cataluña, Carlos Carrizosa. El naranja aprovechó su relación con Agustí Colomines para relacionarla con el cobre de comisiones de Convergencia a través de la Fundación CatDem, antes Trias Fargas, que Colominas dirigió durante sus últimos años. Un comentario que llevó a todos los grupos, menos Cs y PP, a firmar una declaración en contra del machismo inherente a sus palabras, pero que sirvió para despejar las dudas sobre la relación de Madaula y Colominas.

Tras la bronca en el Parlament Madaula denunció en Twitter que «el machismo se debe combatir en la calle y en las instituciones». «Es realmente asqueroso tener diputados de este nivel de machismo en el Parlamento de Cataluña», sentenció.

Madaula lidera además Acció per la República, una formación fundada junto a Colomines e integrada en JxCat que se declarar «herederos del 1-O» cuyo único programa es «hacer efectivo el mandato» del referéndum, es decir proclamar la independencia.