“Es urgente. Las buenas ideas y las buenas intenciones no son suficientes. Tenemos que asegurar que habrá financiación pública y privada para enfrentarnos al cambio climático y ayudarnos a aprovechar la oportunidad de empleos, economías fuertes y un mundo seguro”. Son palabras de Joe Biden, presidente de Estados Unidos, de su discurso inaugural en la cumbre de líderes mundiales que la Casa Blanca ha organizado esta semana coincidiendo con los cien días de mandato de su nuevo ocupante y el Día de la Tierra. 

El anuncio de Biden de reducir un 50% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, respecto a las emitidas en 2005, es un cambio de rumbo total después del negacionismo de Donald Trump, quien sacó a Estados Unidos de la diplomacia multilateral climática creada en torno a los Acuerdos de París. Las palabras de Biden sonaban a música para los ecologistas y científicos que llevan décadas advirtiendo de los efectos del cambio climático.

Nuestra forma de vida apoyada en el consumo de combustibles fósiles es la causante de la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera que están calentando nuestro planeta. La literatura científica que lo prueba es abrumadora. Lo es hace décadas. Desde los Acuerdos de París, todos los países firmantes están comprometidos a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, transitar hacia una economía con cero emisiones, de manera que nuestra forma de vida no se vea alterada y se mitiguen los impactos naturales, sociales y económicos de los efectos de un cambio climático imparable.

Emisiones de CO2 EEUU

En kilotoneladas. Fuente: Observatorio de Sostenibilidad

El último informe de la Organización Meteorológica Mundial, Estado del clima mundial en 2020, documenta cómo las concentraciones de gases de efecto invernadero han seguido su escalada en 2019 y 2020, y continúa el incremento de las temperaturas terrestres y oceánicas, el aumento del nivel del mar, el derretimiento del hielo, el retroceso de los glaciares y los fenómenos meteorológicos. Ante el impacto de todos estos efectos en la economía y nuestras vida, Biden considera que hay que actuar por “imperativo moral y económico”.

El cambio climático continuará con sus efectos dañinos según todas las previsiones, eso ya no se puede evitar. La temperatura continuará elevándose por las emisiones acumuladas en la atmósfera desde el comienzo de la revolución industrial. Lo que está en juego es mitigarlo y adaptarnos, está en juego la compatibilidad de la vida de los humanos con el medio natural, que la temperatura no se eleve tanto como para hacer inhabitable gran parte de la Tierra. Nuestro país en particular sería de los más afectados de Europa. La temperatura media del planeta no debe elevarse más de 1,5º, ese es el objetivo de París que empuja al mundo hacia la descarbonización de la economía.

«Aquellos que actúen y realicen inversiones audaces en su población y en el futuro de la energía limpia ganarán los buenos empleos del mañana, y harán que sus economías sean más resilientes y competitivas«. Joe Biden.

Foto: EFE.

Subirse al tren de Biden

La ministra de Transición Ecológica de España, Teresa Ribera, cree que los anuncios hechos por EEUU “son una extraordinaria noticia, lo son fundamentalmente porque cambian completamente el marco de debate internacional. Vuelven a  colocar a la agenda climática y el multilateralismo en el sitio del que no debería haber salido nunca. Países que durante estos años han mostrado una gran renuencia trabajar en este campo quisieron poner de manifiesto su compromiso con la agenda climática”, asegura a El Independiente.

Si una potencia como Estados Unidos tira para allá, va a tirar de todo el planeta»

Juan López Uralde, diputado de Unidas Podemos y presidente de la Comisión de Transición Ecológica del Congreso

En su misma línea se manifiesta Juan López Uralde, diputado de Unidas Podemos y presidente de la Comisión de Transición Ecológica del Congreso. “Creo que es un cambio decisivo. EEUU es una economía de gran influencia; si opta por el cambio de modelo, esto es de incidencia global. Como pasa siempre, la botella está medio llena o medio vacía y, aunque se diga que no es suficiente, lo importante es que hay que ponerse en marcha”, comenta a este diario. “Si una potencia como Estados Unidos tira para allá, va a tirar de todo el planeta”, añade. 

“Es una noticia fantástica para que haya más ambición para descarbonizar la economía. Es un momento histórico, el recorte de emisiones es fundamental para evitar catástrofes en el futuro”, valora Fernando Prieto, analista del Observatorio de Sostenibilidad. 

«Nos marcamos una doble garantía: en 2023 revisaremos nuestro plan, pero nuestros objetivos podrán revisarse sólo al alza». Teresa Ribera sobre la reducción de emisiones de España.

Foto: Greenpeace Brasil.

Ambición Climática de España

Además del anuncio de EEUU, esta semana, Boris Johnson ha puesto a Reino Unido a la cabeza mundial en la lucha contra el cambio climático al anunciar que reducirá hasta un 78% sus emisiones. Una ambición a la que se sumó la Unión Europea, que ha acordado recoger en un ley un recorte del 55% de las emisiones para 2030. Esto no significa que España vaya a reducirla  a esta cantidad. La Ley de Cambio Climático en tramitación en el Senado compromete a nuestro país a reducir las emisiones hasta un 23% respecto a 1990.Una cifra que para ecologistas es poco ambiciosa.

Grupos ecologistas como Greenpeace han calificado la ley como «descafeinada», para este colectivo se pierde una “oportunidad de abordar la emergencia climática. La ley nace sin ambición y nace antigua”, afirma Alicia Cantero, responsable de incidencia política de la organización. “Es un texto que se hizo antes de la pandemia, con unas características económicas que no eran las de ahora y no tiene en cuenta todos los fondos de recuperación”. 

La ciencia está pidiendo unas reducciones del 55%, alcanzar un 23% en 2030 es muy poco ambicioso»

Alicia Cantero, greenpeace

La principal pega de la sociedad civil a la nueva ley es su ambición. Cantero apunta que ese objetivo sólo con las reducciones de 2020 por el Covid se han conseguido un 6% de las comprometidas, según el Observatorio para la Transición Ecológica y Acción Climática. “La ciencia está pidiendo unas reducciones del 55%, alcanzar un 23% en 2030 es muy poco ambicioso, probablemente se alcance con poco esfuerzo”, añade.

Fernando Valladares, investigador del CSIC y profesor de la Rey Juan Carlos I, también cree que “España se queda corta, pero hay que tener en cuenta las condiciones políticas de España y la importancia de esta ley. La ley hay que aprender a quererla, yo creo que no le gusta a nadie, ni a la propia Teresa Ribera, porque se queda corta, porque no es lo que se esperaba, etc. Hay muchas cosas que le faltan a la ley, pero necesitamos ese marco jurídico para poder armar sobre él cosas y la propia ley tiene mecanismos para la actualización, y creo que se hará”, afirma el científico.  Coincide con Cantero en que “los compromisos de emisiones actuales España los cumple sin esfuerzo, pero no podemos contentarnos con ello”. 

Descarbonización en Europa. Cambio 1990-2018

Porcentaje de emisiones Co2. Fuente: Observatorio de Sostenibilidad

“Como país es verdad que no hemos hecho los deberes, pero ahora nos toca una reducción similar a la de los países europeos”, asegura Uralde. El político de Podemos considera que España va a estar en la cabeza de la ambición global. “El primer paso es esta Ley de cambio climático; en cuanto se pongan en marcha las políticas de transición energética ya verás qué rápido; en cuanto empiece a tener efecto se aumentará la ambición, la propia ley se abre a un aumento de ambición en 2023”. 

Teresa Ribera también defiende el texto: “Creemos que nuestra Ley de Cambio Climático y Transición Energética es ambiciosa, pero sólo es el primer paso. Los objetivos cuantificados que nos marcamos están todos por encima de todos los objetivos cuantificados que se marca la UE, tanto en el escenario de -40% con respecto a 1990 como en el escenario de -55%”.

La ministra de Transición Ecológica y vicepresidenta del Gobierno afirma que los objetivos que se han marcado son coherentes y ambiciosos, pero destaca, como Uralde, “que lo más importante es generalizar el cambio para poder ir a más cuanto antes. Nos marcamos una doble garantía: en 2023 revisaremos nuestro plan, pero nuestros objetivos podrán revisarse sólo al alza. Esta ley nos da el marco regulador, las herramientas para desplegar definitivamente las energías renovables que no dañen nuestro aire ni nuestro suelo; para adaptarnos y anticiparnos a los impactos del cambio climático; para no olvidar al territorio ni a las personas”, afirma.

Murcia vivió en 2019 su peor gota fría. El cambio climático aumenta la frecuencia de estos fenómenos un 25%.
Murcia vivió en 2019 su peor gota fría. El cambio climático aumenta la frecuencia de estos fenómenos un 25%. EFE /MORELL

Diego Gago, representante del Partido Popular en la Comisión de Transición Ecológica del Congreso, se muestra de acuerdo con la reducción de emisiones de España para 2030 ya que “están dentro del marco de negociaciones creado con la Unión Europea”. Afirma que la posición de su partido en materia de Cambio Climático ha cambiado en los últimos cinco años. ¿Reduciría su partido las emisiones más allá del 23% dentro de dos años si estuviera en el Gobierno? “Sí, si es viable, no vamos a decir una cifra por decir”.

El Partido Popular no ha votado a favor de la Ley de cambio climático en tramitación. “Hemos presentado enmiendas porque pensamos que la ley deja muchos vacíos”, asegura. Una de los aspectos en los que pone énfasis el Partido Popular es en el apoyo a la innovación tecnológica necesaria para la transición ecológica. Sobre la posición de Vox, único partido negacionista de España, Gago afirma contundente que «es una postura totalmente equivocada».

«Europa deja que algunos países emitan más y otros menos, a España le dejan emitir más pero esto es dañino para nuestra propia economía y su futuro». Fernando Prieto.

Foto: EP.

Innovación y cambio climático

“Ustedes saben que aquellos que actúen y realicen inversiones audaces en su población y en el futuro de la energía limpia ganarán los buenos empleos del mañana, y harán que sus economías sean más resilientes y competitivas”, dijo Biden el jueves pasado.

Un mensaje clave para entender el futuro de la economía en la que su descarbonización va aparejada a un ascenso de la innovación tecnológica. Un extremo que tanto Biden como Johnson han subrayado estos días. El que se quede atrás, se queda atrás del futuro.

El parón de la emisiones durante la pandemia redujo las emisiones de España, pero en el total del mundo se incrementaron por la gran demanda de carbón de China.

Fernando Prieto, analista del Observatorio de Sostenibilidad, cree que es un riesgo que puede correr España al ser menos ambiciosa. “Europa deja que algunos países emitan más y otros menos, a España le dejan emitir más pero esto es dañino para nuestra propia economía y su futuro”, afirma este experto. “Si estos procesos de descarbonización se hubieran hecho hace 20 años, hubiera sido mucho mejor para España. Eso es lo que hizo Reino Unido, han sido muy valientes y ahora encima le dan otra vuelta y lo bajan al 78%; a España le han dejado seguir emitiendo y somos una economía bastante carbonizada todavía”.

Reino Unido está por delante, en 2008 aprobó su primera ley de cambio climático, entonces nosotros estábamos todavía con el primo de Rajoy«

JUAN LÓPEZ URALDE

Según Prieto, España perdió toda la innovación que desarrolló a comienzos de este siglo en el periodo de Zapatero y la burbuja de las renovables, momento en el que asegura que se cometieron muchos errores, pero después el cambio fue radical y se paró todo en la época del impuesto al Sol de Rajoy.

La ambición de Reino Unido de reducir un 78% sus emisiones nos deja en una mala posición con una reducción del 23%. “Reino Unido está por delante, en 2008 aprobó su primera ley de cambio climático, entonces nosotros estábamos todavía con el primo de Rajoy, mientras ellos estaban legislando”, considera Uralde. “Van con diez años de antelación, y también tira de nosotros. Que ellos obliguen a que sus coches sean sin emisiones antes que nosotros obliga a nuestra industria, que es exportadora, a adaptarse antes; por lo tanto no somos ajenos”, añade.

«No vamos a tener tecnología para evitar estos desastres que provocamos nosotros, lo sensato es evitarlo, tenemos que ir hacia un modo de hacer las cosas que disminuya la frecuencia de estos eventos». Fernando Valladares

Foto: EP.

Aprender de la lección del Covid

La capacidad de impacto que tienen las crisis globales en nuestras vida es una lección que hemos aprendido este último año y el cambio climático es la mayor a la que se enfrenta la humanidad. “Ninguna nación puede resolver esta crisis por sí sola, como sé que todos ustedes comprenden perfectamente”, decía Biden en su histórico discurso.

Los países de todo el mundo fueron capaces de ponerse de acuerdo en París para afrontar la crisis y ahora parece que, por fin se acelera el cambio que algunos llevan esperando desde la Cumbre de Río en 1992. Los partidos políticos en el ámbito nacional siguen escenificando divisiones en torno al cambio climático como se ha visto en la tramitación de la ley; todavía tienen que aproximar posturas para que el cambio climático no tenga sillones concretos en el hemiciclo y la sociedad.

El Covid ha sido un bofetón muy fuerte y se nos tiene que quedar el aprendizaje asociado, para no merecernos otro bofetón»

Fernando valladares, csic

Según Fernando Valladares, la sociedad también va con retraso porque “hay una inercia en seguir haciendo las cosas de la forma en la que lo hemos hecho tradicionalmente, pero las cosas a veces cogen velocidad y creo que estamos acercándonos a uno de esos momentos. Hay situaciones que catalizan y aceleran los procesos”, afirma.

En este sentido, cree que «el Covid ha sido un bofetón muy fuerte y se nos tiene que quedar el aprendizaje asociado, para no merecernos otro bofetón”. Para este científico, no podemos controlar todo, “hay cosas que tienen una escala para la que no tenemos tecnología ni capacidad, lo hemos visto con Filomena. No vamos a tener tecnología para evitar estos desastres que provocamos nosotros, lo sensato es evitarlo, tenemos que ir hacia un modo de hacer las cosas que disminuya la frecuencia de estos eventos”, añade. 

Sin haber salido de la peor crisis que ha vivido la humanidad en décadas, las miradas de los líderes mundiales se vuelven, por fin, a una crisis mil veces anunciada.”Espero que podamos progresar juntos hoy y más adelante. Realmente no tenemos otra opción.Tenemos que conseguirlo”. Palabra de Biden.