Cataluña pagará 30 millones de euros por el mantenimiento de las autopistas C-32, C-33 y C-31, tres vías de pago dependientes de la Generalitat cuyas concesiones acaban el 31 de agosto. Un coste del que se ha dolido este jueves el consejero de Política Territorial, Damià Calvet, quien ha lamentado que la negativa del Gobierno a instaurar en Cataluña el sistema de viñeta obliga a la Generalitat a asumir ese coste porque «sólo somos titulares de la mitad de las autopistas» cuya concesión concluye este año dentro de la comunidad.

De hecho, tras meses de silencio administrativo el Govern aprobó la semana pasada el contrato de conservación integral de los tramos que dejarán de ser de peaje de la C-32 (entre Barcelona y Mataró), la C-33 (que enlaza Barcelona con la AP 7) y tramos de la C-32. Un contrato presupuestado en 23,7 millones de euros hasta el 2025, para la conservación ordinaria de las vías. A ese coste habrá que sumar la asunción por parte de la Generalitat del personal contratado por las concesionarias.

El 31 de agosto finaliza el contrato con la concesionaria de las tres vías, Invicat. También los contratos de la AP-7 entre Tarragona y la Junquera, y la AP-7 entre Zaragoza y El Vendrell, de titularidad estatal, cuyo mantenimiento ya ha licitado el Ministerio de Transportes.

Mil millones en peajes

Pero tras años reclamando la gratuidad de las vías de alta capacidad, la Generalitat aboga ahora por el «pago por uso» que también defiende el Gobierno en su propuesta de reformas ante la Unión Europea. Calvet ha criticado, sin embargo, el anuncio del Gobierno, que ha tachado de «globo sonda poco concreto».

«La Generalitat sigue apostando por el sistema de viñeta, quien usa paga, implantado en otros países europeos» ha defendido Calvet, que ha reclamado además «diálogo con Estado para entender de qué va este peaje para 2024». El consejero ha explicado además su apuesta es por una viñeta de tarifa plana anual, con la que confían recaudar entre 800 y 1000 millones de euros al año.

Un monto que iría destinado tanto al mantenimiento de las vías como a «impulsar la movilidad sostenible» y para compensar a los municipios que ahora cobran 15 millones de euros en concepto de IBI a las concesionarias de autopistas.

Engañar a los catalanes

“No engañen a los catalanes asegurando que las autovías serán gratuitas, cuando realmente pagaremos un nuevo peaje en forma de viñeta” le ha reprochado la diputada del PP Eva Parera. «El mantenimiento de vías no es sostenible vía presupuestos, por eso queremos la euroviñeta» ha argumentado Calvet, asegurando que se trata de un modelo «consensuado con empresas, sindicatos y administraciones».

Parera, sin embargo, le ha recordado que «los que que defendían el No volem pagar» cuando se referían a las autopistas de titularidad estatal, «ahora cobrarán un sobrecoste a los catalanes por el uso de las autovías». La diputada ha acusado además a Calvet de «hacer populismo con esto» y ha reclamado al Govern que gestione la liberalización de estas vías.

«El Govern no está gestionando ni está preparado para lo que pasará el 31 de agosto en el momento que acaben las actuales concesiones, porque están más preocupados por otras cosas que por el mantenimiento de las autovías o la gestión diaria de lo que les toca como Govern”, ha concluido Parera.