Más de 14 meses de cierre acumula el ocio nocturno en España. Es el único sector que no ha tenido ni un respiro desde el inicio de la pandemia, en marzo de 2020. Para poner remedio, el Ayuntamiento de Sitges (Barcelona) ha organizado de la mano de los departamentos de Salud e Interior de la Generalitat una prueba piloto para la reapertura de bares y discotecas.

Será este jueves, en la calle Uno de Mayo, popularmente conocida como la calle del Pecado, con 400 personas que podrán volver a disfrutar de una noche de fiesta después de un año y medio. El objetivo, explican en el Ayuntamiento: «reproducir las condiciones de una noche común de ocio nocturno en Sitges» para extraer datos de incidencia y planificar la reapertura de este sector.

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Para conseguirlo, el consistorio cerrará los accesos a la calle Uno de Mayo, con dos accesos controlados para los 400 participantes en la prueba, que previamente se habrán sometido a test de antígenos para descartar positivos por Covid-19. Seis días después, los participantes se someterán a un nuevo test que permitirá controlar la incidencia del virus en el grupo.

El Insituto Universitario de Investigación en Atención Primaria dirige el estudio médico. Se trata de la misma dinámica aplicada en los conciertos del pasado diciembre en la Sala Apolo de Barcelona, con 500 participantes, y el de Love of Lesbian, en abril, con 5.000 personas reunidas en el Palau Sant Jordi.

Noche pre-covid

Los participantes podrán entrar y salir como en una noche pre-covid de los cinco locales que participan en el test: Rich Monkey, Pachito, Everlasting, Las Vegas y Blitz. Habrá mascarillas y restricción de aforos, pero no distancias de seguridad ni límites para entrar y salir entre los cinco bares entre las 23.00 y las 01.00 horas del viernes.

Durante el ensayo los asistentes, que recibirán una mascarilla quirúrgica nueva, podrán entrar y salir a todos los locales, bailarán sin distancias y se podrán quitar la mascarilla para tomar bebidas en el mismo lugar, a diferencia de ensayos anteriores en los que se habilitaron puntos específicos para beber o fumar respetando las separaciones.

«Estamos muy esperanzados, tenemos muchas ganas de que salga bien», explicaba el portavoz de la patronal del ocio nocturno de Sitges, Damià Orts, en la presentación del proyecto. Después de dos meses trabajando en esta prueba y tras los ensayos de la sala Apolo y el concierto del Palau Sant Jordi, «hacía falta» un ensayo en el ocio nocturno y especialmente en bares musicales, añade Orts. 

Contra los botellones

La Federación de ocio nocturno de Cataluña (Fecalon) confía también en que el test sirva para reabrir el sector, tras semanas denunciando lo que consideran una situación injusta, mientras proliferan los botellones por el fin del toque de queda. La Generalitat ha aprobado ya su plan de reapertura del sector, pero es el Gobierno el que debe aprobar la reapertura.

Mientras, le pasado fin de semana 16.000 personas fueron desalojadas de diversos botellones en Barcelona. El dispositivo conjunto de la Guardia Urbana y los Mossos, con unos 300 agentes, desalojó sin especial dificultad zonas como el Born y las playas de Barcelona pasadas las 23 horas, horario de cierre de la restauración. Fueron 9.000 personas el sábado, y 7.000 el viernes, que la policía desplazó para evitar que siguieran consumiendo alcohol en la vía pública, sin mantener las distancias, en grandes grupos y en ocasiones sin mascarilla.

Con este escenario, Fecalon reclamaba el lunes al Ministerio de Sanidad la reapertura de bares y discotecas nocturnos para evitar los botellones en la calle. Y denuncia que «Barcelona se ha convertido en el botellódromo más grande de Europa».

En la presentación de la prueba, hace diez días, el secretario de Salud de la Generalitat, Marc Ramentol subrayó la «valentía» de la iniciativa por realizarse en condiciones muy similares a las «reales» y remarcó que estudios clínicos «bien planteados» como este permiten sacar conclusiones y evidencias que ayuden a mejorar la toma de decisiones.