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La CUP reclama otro referéndum porque "la mesa de diálogo es una vía muerta"

Dolors Sabater interviene en el debate de investidura de Pere Aragonès EFE

Pere Aragonès ha experimentado hoy la presión de los dos extremos que van a marcar su presidencia, la CUP desde dentro de la mayoría parlamentaria de Govern y Vox desde fuera. Si ayer fue el día de convencer a sus socios de JxCat, que reconocían en palabras de Albert Batet que el gobierno de Aragonès «no despierta tantas expectativas» como el anterior, hoy han llegado los avisos de los antisistema.

«Este acuerdo no es un cheque en blanco» le advertía su líder, Dolors Sabater, que ha exigido al candidato que «pare ya» la participación de los antidisturbios en desahucios. La líder de la CUP ha dejado claro además su rechazo al diálogo con el Gobierno.

Carles Riera, número dos antisistema, lo ha dejado claro en la réplica, recordando el acuerdo firmado por ERC y JxCat. «Envite democrático para ejercer la autodeterminación en esta legislatura, les recuerdo que esto es lo q acordaron y los acuerdos se cumplen».

«Nosotros no estaremos en la mesa de diálogo, no creemos en ella, es una vía muerta» le ha advertido Sabater. «Respetaremos que ustedes participen», ha añadido, reclamando a Aragonès que mientras negocian con el Gobierno de Pedro Sánchez «se preparen» para celebrar un nuevo referéndum «y sostener sus efectos».

Más contundente, Riera ha advertido que en ese diálogo con el Gobierno «como mucho les ofrecerán alguna medida de gracia a cambio de estabilidad» en referencia a los indultos a los condenados por el 1-O. Y ha advertido de que la independencia no es compatible con la estabilidad institucional.

Esto es una autonomía en el marco de una monarquía» le recuerda la CUP a Aragonès

«Nosotros creemos que lo que hay que hacer es generar la disrupción e inestabilidad que permita que la lucha se imponga» ha advertido el dirigente antisistema. La CUP, ha añadido, está en las instituciones para «generar esa inestabilidad en el régimen» que permita «abrir grietas» para avanzar hacia la independencia.

Riera ha lanzado aún una última advertencia a Aragonés: «Cuidado con las palabras y con hablar de república» ha señalado, porque «esto es una autonomía en el marco de una monarquía, las instituciones deben ser insumisas para romper este marco».

Vox exige que se cumplan las penas

El líder de Vox, Ignacio Garriga, ha dejado claro por su parte que llegan al Parlament con voluntad de marcar de cerca la gestión del nuevo gobierno catalán. Garriga ha asegurado que llevarán ante los tribunales cualquier intento de romper con el marco legal y ha reclamado el «cumplimiento íntegro de las penas» para los condenados por el 1-O.

Garriga se ha lamentado por un gobierno de coalición entre ERC y JxCat que ha definido como el «pacto de la vergüenza entre dos delincuentes» en referencia a Oriol Junqueras y Carles Puigdemont. «Parece que esta vez ha ganado Puigdemont» ha concluido.

El ejemplo de Escocia

El líder del PP catalán, Alejandro Fernández, por su parte, ha retado a Pere Aragonès ha seguir efectivamente la vía escocesa a la que se encomendó en la primera jornada del debate. «Haga como Escocia, vaya al congreso y acepte la votación» de las Cortes sobre la propuesta de un referéndum, ha señalado tomándole la palabra al republicano.

Antes, Carlos Carrizosa, líder de Cs en Cataluña, ha afeado el homenaje a Oriol Junqueras, que hoy ha aprovechado un permiso penitenciario para asistir a la investidura de su antiguo número dos. Carrizosa ha recordado que Junqueras cumple pena de prisión «por delitos cometidos en esta cámara y en el Govern» y ha reclamado a los republicanos que «si quieren hacerle homenajes, háganlo en la sede de Esquerra».

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