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La ampliación de El Prat augura el primer choque de Aragonès con el empresariado catalán

Un avión aterriza en el aeropuerto de Barcelona-El Prat. europa press

La propuesta de ampliación del aeropuerto de Barcelona-El Prat amenaza con convertirse en el primer choque frontal del nuevo Govern de Pere Aragonès con la sociedad civil catalana. Los nervios no dejan de crecer entre el mundo económico catalán por el silencio del nuevo gobierno autonómico ante la ampliación, a la que hay que dar respuesta antes de verano. La próxima escenificación de esos nervios la veremos este miércoles, en el acto liderado por el Círculo de Economía, la patronal Foment del Treball e incluso la Cámara de Comercio -gobernada por la ANC- junto a 200 entidades dispuestas a exhibir su apoyo a la propuesta presentada por el presidente de Aena, Maurici Lucena.

Aragonès no se ha pronunciado todavía, oficialmente, sobre el proyecto. Pero en el Ayuntamiento de Barcelona que sí ha fijado su posición en contra, Esquerra votó junto a los comunes de Ada Colau en contra de ampliar el aeropuerto, mientras Junts garantizaba con su abstención que la moción del PSC fuera derrotada. Los socialistas solo contaron con el apoyo del PP, Cs y Barcelona pel Canvi, el partido de Manuel Valls.

En sus últimos días como consejero del ramo, el neoconvergente Damià Calvet se declaró además en contra de la ampliación, argumentando que su apuesta es reforzar Girona y Reus como aeropuertos satélite para absorber parte del tráfico de Barcelona. Su sucesor, Roger Torrent, tampoco ha aclarado todavía su postura.

El órdago de Lucena

El debate sobre la ampliación -una reclamación histórica de la sociedad civil, asumida hasta ahora por la Generalitat- se reabrió el pasado 27 de febrero, cuando el presidente de Aena presentó en el Círculo de Economía su propuesta, acompañada por la promesa de inversión de 1.700 millones de euros en El Prat. La oferta, sin embargo, tenía dos condiciones: la ampliación de la tercera pista, que obliga a recalificar una zona verde incluida en Red Natura 2000, amparada por la UE; y el respaldo de las instituciones antes de verano, cuando Aena aprueba su plan de inversiones quinquenal.

Unas condiciones que han sido leídas por el independentismo como una «imposición» desde un «ente tan centralizado como Aena» de difícil digestión. Lo que hasta ahora les ha llevado a sumarse con más o menos entusiasmo a la negativa de Colau, que argumenta su rechazo en los costes medioambientales del proyecto. Y esta es una de las claves del proyecto.

Lucena sabe que puede aprobar la ampliación del aeropuerto sin necesidad de la aquiescencia de la Generalitat y los ayuntamientos implicados. Pero solo con unidad institucional conseguirá que la Unión Europea apruebe la revisión de un espacio natural protegido. De ahí el despliegue lanzado con el apoyo de todas las entidades económicas a su alcance para sacar adelante el proyecto.

Apoyo de la antigua Convergencia

El pasado miércoles fue la escuela de negocios Esade la que convocó un acto en defensa de la ampliación de El Prat, con Lucena y el ex consejero de Economía de Artur Mas, Andreu Mas-Colell, como estrellas en defensa de la ampliación. Un acto al que no acudió ningún representante de la Generalitat.

Bajo el título «¿Qué va a hacer Barcelona con su aeropuerto?», Lucena defendió la conversión de El Prat en hub aeroportuario «oportunidad histórica para Cataluña». Una operación que implica la ampliación de la tercera pista y la creación de una nueva terminal satélite para dar cabida a más vuelos intercontinentales y evitar el colapso de la instalación.

En 2019 El Prat alcanzó los 53 millones de viajeros, cuando su máximo operativo es de 55 millones. La ampliación de la tercera pista, que centraliza los despegues, permitiría alcanzar las 90 operaciones por hora, frente a las 80 actuales. Esto daría capacidad a El Prat para 70 millones de pasajeros.

La eterna comparación con Barajas

«Si Cataluña deja pasar esta oportunidad, entonces sí me molestará mucho que los catalanes nos sigamos quejando de que no hay inversiones en Cataluña y de que tenemos que seguir haciendo escala en Madrid», advirtió Lucena. Tachó además de «sorprendente» la respuesta que la propuesta de ampliación del aeropuerto ha tenido en Cataluña en comparación a Madrid. «Allá nadie discute que Barajas se debe ampliar».

Andreu Mas-Colell, fue más allá, reconociendo que su gobierno se equivocó al aprobar un proyecto urbanístico de ampliación de Gavà que cuestiona también el crecimiento del aeropuerto. Y apuntó también al apoyo social que recibe el proyecto. «¿Realmente nuestros dirigentes están dispuestos a aguantar el anuncio de que se amplía Barajas y no se amplía El Prat. Yo creo que no».

En 2007, CiU se sumó de forma entusiasta al clamor de la misma sociedad civil cuando, liderados también por Foment, el Círculo de Economía y RACC, exigían por primera vez la ampliación. Entonces el PSC gobernaba la Generalitat y el PSOE en la Moncloa. Y la reclamación llevó al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a convocar un concurso finalmente cancelado en 2011 por el Gobierno de Mariano Rajoy. Una década después, y a las puertas de superar la pandemia, la ampliación vuelve a estar sobre la mesa, y Aragonès no podrá zafarse mucho más de ese debate.

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