España

Sánchez aprueba los indultos y pide al independentismo que "demuestre su grandeza"

La medida de gracia anula las penas de prisión por los delitos de sedición y malversación que queden por cumplir pero mantiene la inhabilitación para los políticos independentistas | Si en los próximos tres o seis años vuelven a cometer delito grave, se anularán

Pedro Sánchez, junto a las vicepresidentas del Gobierno y el ministro Juan Carlos Campo durante el consejo de ministros en el que se aprueban los indultos a los líderes independentistas.

Pedro Sánchez, junto a las vicepresidentas del Gobierno y el ministro Juan Carlos Campo durante el consejo de ministros en el que se aprueban los indultos a los líderes independentistas. EFE

Pedro Sánchez ha defendido que con los indultos la democracia «demuestra hoy su grandeza» y ha llamado a que «demuestren la suya aquellos que la cuestionan», en alusión al independentismo catalán, al que ha ofrecido «volver a la vía que no se hubo de abandonar».

El presidente del Gobierno ha hecho una declaración institucional sin preguntas tras aprobarse en el Consejo de Ministros la concesión del indulto a los 9 dirigentes independentistas que continuaban en prisión por sentencia del Supremo sin discrepancias internas. En general, ha repetido los argumentos que ofreciera en el acto del Liceo este lunes, apelado al interés general, a la concordia y al reencuentro.

Tras explicar que la vía judicial concluyó con la sentencia firme del Supremo, -«que el Gobierno no pone en cuestión»- Sánchez ha explicado que existen «razones de utilidad pública que aconseja concederlos de forma parcial». Se extingue la pena de prisión que queda por cumplir por los delitos de sedición y malversación pero se mantiene la de inhabilitación. La medida de gracia queda condicionada a que no se cometa «un delito grave» en un plazo de tiempo que no determinó, pero que va de tres a seis años. Si en ese tiempo reinciden en delitos graves, el indulto se anulará, aunque esto no quiere decir que sea reversible, explicaron fuentes del Gobierno.

De esta manera resuelve el Gobierno la concesión del indulto parcial -no podía ser total por tener el informe negativo del tribunal sentenciador- para el ex vicepresidente catalán Oriol Junqueras, los exconsejeros del Gobierno de Carles Puigdemont Raül Romeva, Jordi Turull, Josep Rull, Joaquim Forn, Dolors Bassa, a la expresidenta del Parlament Carme Forcadell y los líderes de las entidades soberanistas ANC y Òmnium Cultural Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.

«Utilidad pública»

Las argumentación de «utilidad pública», tiene que ver, según el Gobierno «con la necesidad de restablecer la convivencia. Es lo mejor para Cataluña y para España y la más conforme con el espíritu de concordia y convivencia de la Constitución». «España -ha agregado el jefe del Ejecutivo en un juego de palabras- quiere una Cataluña próspera. España sin Cataluña no sería España como Cataluña sin el resto de España no sería Cataluña».

Tras insistir en el mensaje que ya empleó en el Liceo de que «hay camino» ha agregado que si bien los indultos afectan de manera directa a nueve personas, el Gobierno «piensa en los cientos de miles que se sienten solidarios con los que están presos y también a aquellos que no respaldaron sus actos pero creen que cumplieron suficiente castigo».

«No esperamos que cambien sus ideas. No fueron encarcelados por sus ideas sino pro sus actos contrarios a la legalidad», ha dicho en otro momento para pasar a pedir que todas las ideas «se defiendan en el marco de la legalidad». Sánchez dice apostar por el entendimiento, por «tender puentes de concordia».

Al hilo de esta reflexión, asume que «encontraremos dificultades en el camino, pero hay que intentarlo. La sociedad se merece un mejor futuro en Cataluña y en toda España. Miramos al futuro con más optimismo. Queremos abrir una nueva etapa de diálogo y reencuentro».

Tras esta concesión, lo previsible es que los nueve presos, -que han disfrutado de terceros grados para hacer campaña, firmar libros y dar entrevistas- salgan en breve de prisión.

Entre tres y seis años de «condicionalidad»

Fuentes del Gobierno han especificado los años de «condicionalidad» de la medida de gracia que se han acordado para cada uno de los indultados. Es decir, los años que tendrán que pasar sin que incurran en delito grave para que no se les anule la medida de gracia. Si antes de que pase ese tiempo máximo lo hacen, el indulto se retirará. En el caso de Junqueras, será en los próximos seis años, igual que para Josep Rull, Jordi Turull y Joaquim Forn; en el de los Jordis, cinco; en el de Romeva y Forcadell, cuatro. Para Bassa serán seis.

El Gobierno ha justificado el perdón a los políticos independentistas en la necesidad de que las relaciones entre Cataluña y el resto de España mejoren y se pueda normalizar la situación. La prisión es el principal escollo, «el callejón sin salida, que plantean siempre quienes defienden el independentismo para hablar», han manifestado desde el Ejecutivo

«Europa no entiende que haya penas tan altas»

Consideran que el mantenimiento de líderes políticos en prisión en una democracia es algo «muy excepcional» y que en Europa no se entiende que haya penas tan altas para ellos. El mantenimiento en la cárcel de los impulsores del procés lleva al «victimismo» en el independentismo y a la «desafección» de la sociedad catalana, argumentan desde el Gobierno.

El equipo de Sánchez se muestra convencido de que los independentistas «no lo volverán a hacer» porque la inhabilitación se mantiene íntegra y el indulto decaería en los próximos tres o seis años, además de porque se ha abierto una mesa de diálogo con los partidos independentistas y el Govern con la voluntad de dar una salida negociada a Cataluña desde los «límites claros de la Constitución Española y el cumplimiento de la ley».

En una jornada maratoniana que ha terminado con la comparecencia de la ministra portavoz, María Jesús Montero, ha defendido la necesidad de «avanzar en las aspiraciones de mayor autogobierno para Cataluña» y ha reclamado a los independentistas una «dosis de pragmatismo» en línea con el llamamiento a la «grandeza» que ha formulado Sánchez.

Ni referéndum ni DUI

Asume que «no está garantizado el éxito» para una resolución a corto plazo y no ha querido adelantar fechas para la cita entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès ni para la mesa bilateral. Dice confiar en todo caso, de que «uno no tropieza dos veces en la misma piedra» y recordado que si volvieran a reincidir, el indulto quedaría invalidado. Incluso se ha arriesgado a afirmar que con un Ejecutivo del PSOE «no se van a poder repetir esos hechos que se produjeron durante el Gobierno del PP». Y es más, este gobierno «no va a aceptar una referéndum de autodeterminación ni una declaración unilateral de independencia».

El Gobierno considera que «hay margen para el autogobierno» y las cosas «hay que hacerlas paso a paso», dice Montero. Lo primero, es que se pueda reunir una mesa para la que no hay fecha.

El Rey firmará este misma tarde el decreto de los indultos -«no tiene intervención política», ha dicho- y en cuanto se publiquen en el BOE «el Supremo se hará eco de esta situación y paralizará el cumplimiento de esas condenas».

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