Los médicos de atención primaria han estallado ante la sistemática desprogramación de sus pacientes para dar cabida a cada nueva oleada del Covid-19. Y a la quinta han dicho basta. Con más de 30.000 contagios en la última semana, 50.000 en la anterior, la Consejería de Salud que dirige Josep Maria Argimon anunció el jueves que el sistema catalán de salud lleva días desprogramando actuaciones no urgentes.

«Se está desprogramando lo que no es esencial, pero la afectación es pequeña porque con las vacaciones son semanas de poca programación» aseguraba Argimon con la mente puesta en el sistema hospitalario. Pero la Atención Primaria no está en absoluto de acuerdo. Sus pacientes necesitan atención continuada y lo que les sobra, advierten, no son enfermos sino burocracia.

«Quítanos la morralla de la burocracia y podremos con el Covid y con mil cosas», responde una médico de familia del Garraf. «Lo que no pueden hacer es quitarnos la esencia de nuestro trabajo porque no hay una Salud Pública potente. Esto es un problema de salud pública, sobre todo ahora, que hay muchos casos leves que puede gestionar el paciente».

Objeción al decreto

El lema #objeccióaldecret se extiende en las redes entre médicos de primaria que se resisten a dejar de lado a «sus pacientes», que llevan meses relegados. Es la punta del iceberg de un malestar que viene de antes del Covid y que con la pandemia no ha hecho más que agravarse.

El decreto del Servei Català de la Salut (CatSalut) ordenaba el pasado viernes condicionar la actividad de los centros de la red pública (SISCAT) de modo que «se reserva toda la capacidad para actividad urgente y no emergentes no aplazable» a causa del impacto de la quinta ola. El objetivo, explica Salud, es preservar las vacaciones de los sanitarios y atender la demanda generada por el Covid. El decreto tiene una vigencia de tres meses.

Desprestigiar la Primaria

«Darle todo el protagonismo a la gestión de la Covid es desprestigiar la primaria» responde la directora de un CAP (centro de atención primaria) de Barcelona. «Qué mensaje damos si siempre, todo, se puede desprogramar» se pregunta, tras asegurar que en el centro que dirige «no se han cerrado agendas ni desprogramado nada a pesar de la marabunta» nuevos casos de Covid y la gestión, casi tan burocrática como asistencial, que conllevan.

Lo retrata la directora de otro CAP de la capital catalana, ironizando sobre los efectos de la decisión de no hacer test Covid a contactos para aligerar la carga sobre la primaria. «Todos los chavales con contacto venían con algún síntoma: se sabían la lección, si eres contacto y vas al CAP, te dirán que esperes a Salud Pública, pero si dices que te duele la garganta, la cabeza… o lo que sea, te harán un test rápido».

En este caso reconoce que sí están desprogramando visitas. «Estoy de acuerdo con no abandonar la cronicidad, con todo lo que implica, por priorizar el Covid» destaca. «Pero los equipos no son elásticos y es imposible llegar a todo». Entre la ola de contagios, las vacaciones y bajas laborales de profesionales, «o cerrábamos algo, o los que quedaban morían».

Malestar de los sanitarios

«Lo no urgente es más importante» advierte la médico de familia, recordando que una primaria fuerte es la pieza fundamental de una sanidad pública fuerte. «La accesibilidad de la buena atención primaria mejora la salud de la población, está demostradísimo. Y no podemos dejar de atender finales de vida, procesos diagnósticos, situaciones vitales relevantes, duelos, cambios de hábitos, urgencias y sufrimientos varios».

Pero la primaria, ya al borde del colapso antes de la pandemia, ha seguido siendo durante la crisis del Covid la «cenicienta» del sistema público de salud. Lo retrata Eva Mayor, médico de familia, en un artículo del Forum Catalán de Atención Primaria (FoCAP) titulado, premonitoriamente, Lo nuestro se acabó.

«Nuestra relación ya era complicada antes de la pandemia» apunta Mayor dirigiéndose a los responsables políticos del sistema de salud. «Pero la relación durante la pandemia se ha roto, si no definitivamente, sí profundamente. Podréis pensar que esto es fruto de la sobrecarga inevitable de trabajo, del estrés, de la fatiga pandémica y seguro que también eso nos ha influido. Pero es que habéis hecho fatal las cosas desde el día 0».

La losa de la burocracia

En el listado de errores de gestión Mayor enumera la derivación del seguimiento de casos al 061, en manos de Ferrovial, los protocolos cambiantes, a veces en cuestión de horas, o la falta de medios. Añade un sistema de test «sospechoso» y lento en un principio, el Sistema Orfeo o la creación de vacunódromos. Y, por supuesto, la burocracia.

«Algo de aparentemente fácil solución y que nos ha sobrecargado aún más: la burocracia. Bajas por ser caso, por ser contacto, por ser trabajador especialmente sensible. Con sus partes de baja, sus informes y todos sus complementos». Una denuncia histórica de Joan Gené, miembro del Grupo de Investigación en Atención Primaria del Hospital Clínico de Barcelona.

El soporte que necesita la primaria es mucho más técnico, de auxiliares de clínica, administrativos sanitarios, «que aligere la burocracia que envuelve nuestro trabajo» reclama. «Cuando un traumatólogo opera a un paciente, no le da el alta, se la damos nosotros, es lo que llamamos las tareas burocráticas que nos impiden hacer de médicos de familia» relata la médico del Garraf. «Nosotros nunca damos el alta a nuestros pacientes» recuerda, e insiste en la necesidad de más medios de apoyo para «no dejar de hacer atención crónica y las cosas que sabemos hacer».