La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, acababa de comenzar su discurso durante el pregón de las fiestas del barrio de Gràcia de este sábado, que inauguró con el presidente de Òmnium Cultura, Jordi Cuixart, cuando comenzó a recibir pitadas de los asistentes, justo en el momento en que hacia referencia a «la libertad de expresión, el respeto y la escucha».

Ante la pitada, Cuixart salió al paso de Colau e hizo un llamamiento a «no dejarse dividir», tal como asegura que quiere el Estado español. «Esto va de luchas compartidas, de sumar y de ser más (…) Sólo os quiero pedir que escuchéis, que es lo que no quiere hacer España con nosotros, porque tiene miedo de la palabra», ha subrayaba.

Las palabras del presidente de Òmnium Cultural dejó a Colau visiblemente emocionada y, con lágrimas en los ojos, le agradeció su intervención, que no logró en cambio evitar que siguieran los silbidos. La alcaldesa también le dio las gracias por «haber dado ejemplo, defendiendo siempre el diálogo, la empatía, la conversación, el entendimiento y la democracia (…) sin rencor, mirando hacia adelante y promoviendo el amor entre todos» a pesar de la «brutalidad» e «injusticia» de la que, a su entender, ha sido víctima.

Con estas palabras se refería Colau a los tres años en prisión que ha estado Cuixart tras su condena por el ‘procés’: «Es una brutalidad pensar que un hombre bueno, de paz y de diálogo haya pasado ni un solo día en prisión», exclamaba la alcaldesa antes de abogar por «no acostumbrarse ni normalizar» que los líderes independentistas hayan estado en la cárcel.