Carles Puigdemont ha cuestionado hoy de nuevo el diálogo de ERC con el Gobierno y ha llamado a reforzar el Consejo por la República (CxR) para lo que considera una «confrontación inevitable» con el Estado. Lo ha hecho con una carta dirigida a los 95.000 asociados a su entidad, que pretende ser el representante «en el exilio» de la Cataluña independentista, con la que marca de hecho el inicio de la semana de la Diada.

Una Diada en la que partidos y entidades secesionistas piden recuperar las grandes manifestaciones para demostrar que el independentismo no ha perdido fuerza en la calle. Todo ello, con la reunión de la mesa de diálogo prevista -inicialmente- para la próxima semana, que Puigdemont ha descalificado con su misiva.

El movimiento independentista debe prepararse para que «la respuesta del Estado vuelva a ser un no», advierte el presidente fugado a las puertas de la reunión de la mesa de diálogo. «No podemos dedicar más tiempo a discutir banalidades partidistas; la confrontación con el Estado no se puede rehuir, es una realidad inevitable».

Luchar en las calles y plazas

Puigdemont advierte además que «no podemos hacer creer a los catalanes» que «será reconocida la nación sin que tengamos que luchar en las calles, plazas e instituciones del país».

«Si queremos la independencia» añade Puigdemont, «el Estado se ha encargado de hacer que la confrontación sea inevitable». Una tesis que contradice la voluntad de diálogo exhibida por Esquerra, a los que ha acusado veladamente de formar parte de quienes «les molesta la victoria del 1-O».

La portavoz de ERC, Marta Vilalta, no ha querido entrar al trapo del líder de Junts, pero ha reclamado que la Diada sirva para hacer una exhibición de unidad que refuerce la posición del Govern en la mesa de diálogo con el Gobierno.

«Sería un error que alguien use la diada para ir en contra de sus compañeros de viaje». Sobre todo, ha añadido, en la semana previa a la reunión de la mesa de negociación. «La fuerza del independentismo radica en hacer piña e ir a una, es parte de nuestra capacidad de victoria para hacer que funcione la mesa de negociación».