El presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, y el catalán Pere Aragonés han exhibido este miércoles complicidad y buena predisposición en su primer encuentro institucional. Aragonés ha aceptado la invitación del valenciano a crear un «corredor de complicidades» para defender intereses comunes, especialmente en la defensa de proyectos compartidos para conseguir fondos de la Unión Europea. Pero no se ha incorporado al frente autonómico de Puig para reformar la financiación.

Ximo Puig ha conseguido el relevo de una batalla que tradicionalmente había liderado CiU para reclamar una reforma del modelo de financiación autonómica que solvente la infrafinanciación que denuncian las comunidades del arco mediterráneo.

La diplomacia de Puig

Ya ha conseguido el apoyo de la presidenta Balear, la también socialista Francina Armengol. Y la próxima semana se reunirá con el presidente de la Junta de Andalucía, el popular Juanma Moreno. Al que a final de mes se sumará el presidente de Murcia, que hoy ha anunciado también una ronda de contactos con Valencia y Andalucía con el mismo objetivo.

El presidente valenciano, que ha reiterado sus críticas al «dumping fiscal» de Madrid, ha asegurado sin embargo que «no estoy por ningún frente» en esta materia. La financiación, ha apuntado, «no se va a solucionar desde el frentismo, pero no puede haber tantas velocidades en el Estado».

Para el valenciano, «el ascensor territorial está paralizado, algunas comunidades llevan muchos años por debajo de la financiación media con motor gripado» mientras «otros territorios se benefician del efecto capitalidad» ha apuntado señalando a Madrid. «Para la integración debe haber respeto a las posibilidades de progresión de todas las sociedades».

No de Aragonés

El presidente catalán, sin embargo, ha dejado claro que su apuesta es por la independencia, y lo máximo a lo que opta es a que el Gobierno extienda los fondos extraordinarios por el Covid a los Presupuestos de 2022. Aragonés se ha escudado en la falta de concreción del Gobierno en esta materia para dejar claro que el independentismo está ya en otra fase.

«A diferencia de hace 20 años, hoy el Govern considera prioritario para avanzar en dificultades de financiación avanzar hacia el referéndum de independencia» ha dejado claro Aragonés, añadiendo que «como no hay propuesta sobre la mesa no nos podemos posicionar».

«Hay muchas dificultades para que el Gobierno pueda hacer una propuesta, es obvia la polarización en el Estado» ha añadido el catalán, para el que es más viable una inyección adicional de fondos covid que abrir el melón de la financiación autonómica, como exige Puig. «En los foros con propuestas relevantes iremos a defender los intereses de Cataluña, pero en este momento no hay propuesta del Gobierno» ha concluido Aragonés.

Apoyo frente a Madrid

Aún así, Aragonés ha asegurado que «comartimos el análisis de Puig sobre el efecto capitalidad de Madrid. Si impedimos dumping fiscal en Europa también lo tenemos que hacer a nivel de España», ha añadido. El presidente catalán ha asegurado que «estudiaremos con mucho interés» las iniciativas para frenar esa competencia porque «compartimos las consecuencias negativas de modelo centralizador».

Por tanto, ha concluido, las medidas para «limitar la competencia desleal en materia fiscal contarán con nuestra complicidad». Aunque ha dejado sobre Puig todo el peso de liderar esas iniciativas.

Proyectos comunes

Ambos presidentes sí se han puesto de acuerdo en crear un grupo de trabajo para aplicar con proyectos conjuntos a los fondos Next Generation en ámbitos como la industria del motor, la agroalimentaria, el hidrógeno verde y el cambio climático. Ambos gobiernos comparten la reivindicación de que el Gobierno transfiera a las comunidades autónomas la gestión de los fondos de la UE para esos proyectos.

También se ha acordado recuperar la «reciprocidad» entre los medios públicos catalanes y valencianos, aunque ambos han reconocido la dificultad técnica de sintonizar sus respectivos canales autonómicos.

«Nuestros territorios no son uno de tantos, somos vecinos, somos la segunda y cuarta economías de España» ha recordado Puig. Ha lamentado «las relaciones en algunos momentos interrumpidas en el ámbito institucional» por los enfrentamientos entre ambos gobiernos autonómicos. «Pero nunca se han roto en el ámbito económico, social o cultural».