Barcelona abre su fiesta mayor este jueves con el pregón de la activista vecinal Custodia Moreno, una elección que huye de las polémicas de otras convocatorias para volver a la esencia de la fiesta: la ciudad y sus vecinos, con la cultura popular en el centro. 50.000 entradas gratuitas darán acceso a los conciertos y actividades de la Mercè, organizados por espacios, y no programas, para garantizar el acceso bajo registro y el control de aforos.

El Fórum, la Antigua Fábrica Damm, o el Parque Joan Miró forman parte de los escenarios habituales de la fiesta, este año perimetrados para intentar evitar botellones en el entorno de los conciertos. Con más de un centenar de conciertos, la música, tanto la programada en el Música Mercè como la que forma parte del Festival BAM o la que integra el programa Cultura Viva, será el eje central del programa de fiestas.

Porque la Mercè, con sus aforos limitados y público estático, vuelve a convertirse en un macro festival de festivales diversos que sumarán medio millar de actividades, entre conciertos, muestras de cultura popular y artes escénicas que asaltarán por un fin de semana, las calles de la ciudad.

Los recintos más grandes son el Estadio Olímpico y la el Fórum, que tienen un aforo de 3.000 personas, frente a las 600 previstas en Sant Jaume para el pregón y el Toc d’inici de las fiestas. Stay Homas y Oques Grasses serán los encargados de cerrar los conciertos del viernes y el sábado en el Fórum.

El Estadio Olímpico acogerá dentro del ciclo «Las radios de la Mercè» a la cantante Beth, Sara Roy o Miquel Abras. Un día antes ese mismo escenario acogerá la mezcla de trap, reggaeton, ritmos latinos y pinceladas de pop de The Tyets, precedidos por el ex cantante y compositor de Txarango, Marcel Lázara, acompañado esta vez por Julia Arrey en Órbita: El Teatre Grec, paralelamente, acogerá los «40 años de flamenco» de Carmen Linares.

Sin correfoc pero con fuego

La cultura popular ocupará el viernes el Paseo de Gracia, un escenario de lujo para reencontrarse con gigantes, diablos y dragones. El correfoc -persecución de diablos y dragones con bengalas y petardos por las calles- se transforma por imposición de la pandemia en una Fiesta del fuego en el Paseo de Gracia con la promesa de «explosiones y la pirotecnia más fantasiosa». Eso sí, el público este año tendrá que estar estático, mientras serán los grupos de «bestias de fuego» los que se muevan a lo largo del paseo.

La Mercè también tendrá su dosis de artes de calle, en los espacios habituales como la Ciutadella, el Castillo de Montjuïc, que permiten controlar el aforo. Este año, en la programación de Mercè Arts de Carrer figuran más de 110 compañías que actuarán en 350 funciones, con más de 1.000 artistas acreditados.

Como el año pasado, La Mercè cerrará la programación con el piromusical «descentralizado». Para evitar la aglomeración de espectadores en la Avenida Reina Cristina, Montjuic deja de ser el punto central del espectáculo de música y fuegos artificiales, acompañando las fuentes al pie del Museo Nacional de Arte de Cataluña. Diseñado para que todos los barceloneses puedan disfrutar desde casa, habrá cuatro puntos de lanzamiento secretos distribuidos por la ciudad que no se harán públicos para evitar aglomeraciones.

Será un espectáculo de fuegos de unos veinte minutos de duración que tendrá como ingrediente principal una banda sonora seleccionada por el diseñador de sonido y de bandas sonoras para espectáculos Jordi Bonet y por el crítico y programador Jordi Turtós.