El referéndum del 1 de octubre de 2017 es «el momento fundacional de la república catalana, la semilla de la victoria y de nuestra libertad» ha asegurado hoy el vicepresidente de la Generalitat, Jordi Puigneró. Pero el Govern apenas ha dedicado un discurso de cinco minutos, compartido por Puigneró y Pere Aragonés, a recordar la efeméride a las 9 de la mañana, en el recinto de la Maternidad de Barcelona.

A mediodía, Òmnium ha sido la encargada de ofrecer una imagen de unidad del independentismo con una «foto de familia» que ha reunido a presidente y vicepresidente con sus antecesores, en diferentes momentos, Artur Mas y Oriol Junqueras. También estaba ahí la presidenta del Parlament, Laura Borràs, y representantes de la CUP -Eulalia Reguant y Dolors Sabater. Junto a ellos, el vicepresidente del Congreso, Jaume Asens, en representación de los Comunes de Ada Colau.

Referéndum inevitable

En la Maternitat, y con todos los consellers de la Generalitat formados a su espalda, Pere Aragonés ha tomado después la palabra para asegurar que el 1-O es «un punto de inflexión, de no retorno». El presidente catalán ha denunciado que «la respuesta fue la violencia, la judicialización, represión, prisión y exilio» y ha lamentado que «la respuesta del Estado fueron golpes de porra, pero ni la violencia ni la intimidación frenaron a un pueblo que decidió ejercer la libertad».

Cataluña «volverá a votar, el referéndum es la opción inevitable» ha añadido Aragonés. El presidente catalán ha asegurado que su ejecutivo «se declara heredero del 1-O y seguirá camino hacia la independencia». Un camino que hará «negociando primero con el Gobierno, pero no solo».

Un día después de rechazar poner plazos al próximo referéndum unilateral, Aragonés ha asegurado que «no renunciar a nada» en su proyecto independentista, en referencia a la vía unilateral, aparcada de momento para permitir la mesa de diálogo.

Puigdemont se apropia del 1-O

Paralelamente, el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha lanzado un vídeo «institucional» en el que reivindica el Consejo por la República que él preside como el heredero de ese 1-O.

«La pervivencia de Cataluña como nación solo es posible con un estado independiente» asegura Puigdemont en un mensaje grabado con una escenificación pretendidamente institucional, bandera de la Unión Europea incluida. En él, asegura que el Consejo es la «la institución que da respuesta al intento del Estado de liquidar el referéndum y sus consecuencias políticas».

Todo ello tras asegurar que el 1-O los independentistas «ganamos» porque «vencimos al miedo, la rabia y la división, y nos conjuramos para ir juntos a votar».