España LA RESACA DE LA ENTREVISTA TELEVISIVA A IVÁN REDONDO

Hablan los consultores políticos: "Un ejercicio de malabarismo y medias verdades"

Expertos coinciden en que la entrevista desmitifica a Iván Redondo como el “gurú en la sombra” que movía los hilos en La Moncloa y le afean que se coloque las medallas de los éxitos y reniegue de las decisiones que resultaron fallidas

Ivan redondo con una dama y un peón de fondo

Carmen Vivas

«Un ejercicio de malabarismo y medias verdades». Aleix Sanmartín, estratega político cordobés que ha asesorado a líderes en España y ha trabajado en campañas presidenciales de diversos países suramericanos, resume en estas siete palabras la primera entrevista ofrecida por Iván Redondo tras su salida de La Moncloa como superjefe de gabinete de Pedro Sánchez. «Intentando no afectar al presidente ni a sí mismo, creo que no dejó satisfecho a ninguna de las partes», añade en conversación con este diario desde México, donde ha desarrollado gran parte de su carrera profesional.

En un sector como el de la comunicación política, donde el asesor suele ser un personaje invisible que permanece la mayoría de las veces en la sombra, que Redondo accediera a hablar con Jordi Évole para un programa de gran tirón en el prime time de los domingos -con el ‘gancho’ de Pablo Iglesias en el spot promocional- ya causó sorpresa. No menos asombro ha provocado el contenido de la entrevista por las manifestaciones del invitado.

«Si el objetivo era contar algo realmente novedoso y convencer al público de que él se había ido de La Moncloa por sus propios pies, no parece que el resultado haya servido para cumplirlo. Acostumbrado a preparar a portavoces y candidatos de manera tan precisa, no se entiende cómo él mismo no preparó mejor sus argumentos y mensajes para que la entrevista sirviera para algo», opina Luis Tejero, director de Asuntos Públicos de la consultora Grayling.

Durante su charla con el periodista catalán, el ex alto cargo trató de que quedara clara la idea ante la opinión pública de que fue él quien decidió parar y dejar el puesto pese al ofrecimiento para que asumiera un ministerio. Esta explicación tenía lugar meses después de que, en una comparecencia en el Congreso de los Diputados, defendiera que un asesor debe «tirarse por un barranco» por su presidente y asegurara que estaría con Pedro Sánchez «hasta el final».

«Después de tres años en los que se ha vendido en los medios de comunicación la figura de Iván Redondo como una especie de gurú en la sombra, superinfluyente, con una capacidad estratégica fuera de lo común y una habilidad para mover los hilos y hacer grandes movimientos en el Gobierno, cuando por fin se expone a los focos queda desdibujado. Es como si ese gran genio de la comunicación política no fuese tanto como esperaba el público», resalta Tejero.

«Él forma parte del mensaje»

En este sentido, el especialista tiene claro tanto que la charla «no será recordada como uno de los puntos brillantes de su carrera» como que la reputación y la percepción pública sobre el hasta hace unos meses asesor de referencia de Sánchez eran «más elevadas» cuando estaba en la sombra que cuando se ha colocado delante la cámara. Con todo, se apresura a recordar que quienes ven y comentan este tipo de entrevista forman «un círculo muy reducido». «Probablemente, la mayoría de la población española no tenía la foto de Iván Redondo en la cabeza», puntualiza.

A los ojos de María José Canel, catedrática de Comunicación Política y Sector Público, la entrevista refleja cómo el ex director de gabinete de Pedro Sánchez ha enfocado la consultoría desde que llegó a La Moncloa en junio de 2018, tras prosperar la moción de censura que descabalgó a Mariano Rajoy a mitad de legislatura. «Él forma parte del mensaje, como ha estado haciendo mientras ocupaba ese puesto. Hay una máxima en consultoría política: el consultor nunca debe tomar el protagonismo de la persona a la que asesora y él eso lo ha ha hecho durante su época», agrega.

Es como si el gran genio de la comunicación, el gurú en la sombra, no fuese tanto como esperaba el público»

LUIS TEJERO | Consultor politico

Canel considera que Redondo podría ocupar «una página importante en la historia de la consultoría política en España» por haber logrado que esta actividad profesional tenga un «rango alto» en la toma de decisiones y haber introducido «elementos de planificación de largo plazo de la gestión pública y de la comunicación», si bien considera que hay algunos aspectos que «impiden ver esa contribución». «Su planteamiento de la labor de Comunicación en Presidencia ha estado más enfocado a hacer campaña electoral que a comunicar los servicios públicos y a ponerla al servicio de la resolución de los problemas de los ciudadanos», mantiene.

A esa norma no escrita sobre la discreción que debe presidir la actuación de los profesionales que se dedican a la consultoría alude también Gabriel Colomé, politólogo y profesor titular de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). «Los jefes de gabinete son más invisibles que visibles. Es cierto que, con Redondo, esta figura se ha vuelto como una especie de referencia», describe Colomé, que dirige el Máster en Marketing Político de la citada universidad catalana y forma parte actualmente la junta directiva de la Asociación de Comunicación Política (ACOP).

En su opinión, esa visibilidad mediática que ha logrado el ex asesor del presidente del Gobierno tan sólo tiene un precedente en España: Miguel Ángel Rodríguez (MAR), secretario de Estado de Comunicación en la etapa de José María Aznar y hoy jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso. «Se ha creado la leyenda de que Iván Redondo se había convertido en el hombre todopoderoso de La Moncloa, como si fuera un poco el modelo del Ala oeste de la Casa Blanca. Todo el mundo sabía quién era el jefe de gabinete en Estados Unidos, pero en España éstos habían sido mucho más invisibles y muy poca gente sabía quiénes eran», indica.

A Colomé sí le parece «sorprendente» que un jefe de gabinete concediera la entrevista en un horario de máxima audiencia, no la falta de luz que arrojó ante muchas de las cuestiones que le planteó el entrevistador. «Si la gente esperaba que explicase muchas cosas… Hay un elemento básico, que es el secreto profesional. No va a explicar cómo funciona la cocina. Se creó mucha expectativa y no explicó nada porque no puede explicar nada», zanja.

«Para mí, las claves de la labor de jefe de gabinete son la empatía, la generosidad, la capacidad de trabajo y la discreción. No sé qué quiere hacer en el futuro a nivel profesional, pero si quiere seguir como asesor político se ha hecho un harakiri», sostiene el experto en liderazgo político y empresarial Euprepio Padula. Éste no encuentra «ningún valor público ni social» a la decisión de romper el silencio por parte de quien ha sido mano de derecha de Sánchez durante tres años y conceder una entrevista, lo que le lleva a pensar que los motivos que le han animado a hablar son la «vanidad» y querer hacer «marca personal».

La consultoría privada será una de las labores que retomará a partir de ahora Redondo, actividad que venía realizando desde mayo de 2009 a través de Redondo y Asociados Consultores Políticos y de Comunicación SL. Denominada hoy Erre y Asociaciones Consultores de Comunicación SL, el ex jefe de gabinete del presidente del Gobierno dejó de ser administrador único de esta sociedad en junio de 2018 -tras su nombramiento como alto cargo de Moncloa- y desde entonces ocupa el puesto su esposa (Sandra Rudy, experta en comunicación estratégica y corporativa). Según reveló a Évole, también volverá a los medios de comunicación como «analista» con una sección titulada ‘The situation room’ que se publicará los lunes en La Vanguardia, incorporándose también como miembro del consejo asesor de la presidencia del Grupo Godó (la empresa editora de este rotativo catalán) en Madrid.

Padula echó en falta autocrítica por parte del entrevistado, que marcó distancia con decisiones que resultaron fallidas -como la moción de censura de Murcia- mientras se arrogaba méritos en las operaciones exitosas. Esta cuestión no falta tampoco en el análisis de Luis Tejero: «No se atribuye ninguna de las decisiones polémicas del presidente del Gobierno y sí todas las victorias electorales del PSOE desde 2018 hasta las catalanas, dejando fuera la derrota estrepitosa del Partido Socialista en Madrid. Las medallas me las cuelgo pero los fracasos que se los apunten otros».

Mireia Castelló, politóloga y subdirectora de la plataforma Beers and Politics, recurre a un símil boxístico para describir el resultado de la entrevista. En su opinión, Redondo no logró salir del todo airoso. «Si fueran rounds hubo como tres y diría que Évole ganó dos», resume gráficamente. Desde su punto de vista, el invitado sólo «ganó» cuando fue capaz de introducir cuestiones por las que no le había preguntado el entrevistador.

Sin control del resultado final

Castelló, que tampoco se identifica con los asesores que se convierten en protagonista, considera que el producto final «no le hace justicia» a Redondo. A su juicio, éste debió haber elegido para su primera entrevista un espacio «más amable» a fin de haber podido «meter más mensajes» en lugar de un formato que tiene un alto componente de posproducción y no se puede «controlar al 100 %» el resultado.

Tampoco cree que haga justicia a la profesión, al no profundizarse en las tripas del trabajo que desempeñan los especialistas en consultoría política. «Entiendo que el interés periodístico estaba en las vivencias y las anécdotas más políticas, pero era una oportunidad para hacer pedagogía de un sector que está demonizado como la comunicación o el marketing político», enfatiza Mireia Castelló. Ésta admite «empatía» y confiesa que le generó «ternura» cuando Redondo se presentó como un profesional que siente una «pasión desmesurada por la política» y que ha logrado el «trabajo de sus sueños» al haber llegado a la sala de máquinas de La Moncloa.

«No creo que sea un resultado especialmente demoledor para su carrera ni que se tenga que retirar porque ha sido un desastre absoluto pero da la impresión de que, si la entrevista tenía un objetivo, éste no se cumplió. Si él pretendía lavar o reconducir su imagen de cara a una nueva etapa como consultor tras su salida de La Moncloa no parece que haya servido para eso», apostilla Tejero.

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