España JUICIO 'CASO TÁNDEM'

Un acusado dice que, como Villarejo, otros policías facturaban también con sus empresas

Enrique García Castaño, comisario principal ya jubilado, declara en el juicio que "Villarejo es un monstruo creado por los políticos" que le permitieron actuar

El comisario principal ya jubilado Enrique García Castaño, llegando a la Audiencia Nacional.

El comisario principal ya jubilado Enrique García Castaño, llegando a la Audiencia Nacional. EP

El ex jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) Enrique García Castaño ha asegurado este jueves ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga el caso Tándem que el comisario ya jubilado José Manuel Villarejo es «un monstruo que han creado los políticos» porque tenía autorización para construir una estructura empresarial (el Grupo Cenyt) y usarla como «tapadera» de sus servicios para la Policía y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

«Sinceramente, el señor Villarejo es un monstruo que han creado los políticos, tenía perfectamente autorización para actuar», ha declarado el comisario principal ya retirado García Castaño -conocido en la Policía con el alias de El gordo– en respuesta a las preguntas realizadas por el fiscal anticorrupción Miguel Serrano.

El acusado ha aseverado que desde que Villarejo reingresó en el Cuerpo Nacional, en los años 90, «toda la corporación sabía perfectamente qué hacía», esto es, que «era un policía en activo al que se le permitía usar una estructura empresarial para el beneficio de la Policía y también el CNI».

De hecho, García Castaño ha defendido que «es la forma de trabajar» en Inteligencia. «He tenido cuatro Villarejos en mi vida», ha dicho para detallar que eran «cuatro policías que estaban en activo y tenían su empresa y sus negocios y facturaban con ellos porque eran su tapadera y estaba perfectamente autorizado».

En consecuencia, ha justificado no sólo que Villarejo tuviera un grupo empresarial sino que efectivamente prestara los servicios que se esperaban de Cenyt -investigación y análisis- y cobrara por ellos el precio de mercado a fin de hacer creíble el artificio.

En este punto ha querido ilustrar a la Sala con un ejemplo: «Si tú tienes que hacer negocios en Marruecos» y operas con una falsa empresa de «venta de ajos», «tienes que hacer algo en ese campo porque, si no, te descubren, se dan cuenta de que es un tocomocho».

«Yo no me fío de nadie»

En este contexto, ha reconocido que proporcionó a Villarejo datos para las operaciones que este último tenía encomendadas, aunque con salvaguardas. Según ha descrito, «le pedía una explicación» y, si no le terminaba de convencer, lo consultaba directamente con el entonces Director Adjunto Operativo (DAO), Eugenio Pino. «Yo no me fío de nadie», ha recalcado.

No obstante, se ha desentendido de cualquier búsqueda de información vinculada a Balder, el despacho de abogados al que Cenyt investigó por orden del bufete Herrero & Asociados, otro bufete que contrató a Villarejo en 2013 para averiguar si la competencia le estaba espiando. «Me enteré de que existía Balder cuando se abrió este sumario», ha aseverado, para puntualizar al hilo de las cuestiones de Serrano que no buscó datos ni de este bufete ni de sus empleados.

Con todo, ha calificado de «mentira» lo expuesto en la sesión anterior por el inspector Constancio Riaño, quien indicó que reclamó información bancaria de Balder a instancias de García Castaño, su jefe. Éste ha afirmado que ha tenido conocimiento de esa petición a raíz de la investigación penal. Y, ha aducido, si Riaño hizo referencia en esos correos electrónicos a «tu amigo Enrique» es porque sabía que hablar de García Castaño era una «garantía» de que el banco le daría lo demandado.

El gordo ha enmarcado toda colaboración con Villarejo en esta relación profesional, ante lo cual el fiscal le ha confrontado con las agendas personales de su antiguo compañero y con las grabaciones que hacía de las conversaciones que mantenía por teléfono con otras personas.

«Fantasía» de Villarejo

En respuesta, García Castaño, que ha atribuido los apuntes de Villarejo a su «fantasía» y ha advertido de que las charlas telefónicas estaban «dirigidas», ha negado que autorizara a su colega a usar a su «gente» de la Policía para «hacer cosas ilegales».

En la misma línea, ha rechazado que recibiera dinero en efectivo de Villarejo como supuesto pago a esos favores privados. Es más, ha revelado, en una ocasión el comisario les dejó 5.000 euros para pagar a «colaboradores» porque los fondos reservados de ese mes se habían retrasado.

Buena parte del interrogatorio ha girado en torno a los ingresos recibidos por García Castaño. Él ha expuesto que a lo largo de su carrera profesional tuvo tres tipos de remuneraciones: su nómina, lo que le llegaba de los fondos reservados para gastos de la UCAO y otra porción de éstos para «operaciones especiales».

Esos gastos «especiales» que también irían a cargo de los fondos reservados habrían consistido desde «regalos» a delegaciones extranjeras, a las que dice haber llevado durante su estancia en España a «los perores sitios que se pueda imaginar», hasta pagos a colaboradores o gastos personales.

«Ingresos de compensación»

«Por ejemplo, cuando iba a Francia y tenía que pagar a una autoridad francesa, porque colaboraba con nosotros, le daba dinero en efectivo. Y yo podía utilizar ese dinero para comer, beber, comprarme un traje, unos zapatos o lo que quisiera», ha señalado.

García Castaño ha justificado que pudiera quedarse con ese sobrante, que ha denominado «otros ingresos de compensación», porque en todos esos operativos especiales se estaba «jugando la vida».

El ex jefe de la UCAO ha enfatizado que «esas cosas se hacían así», aclarando que esa «dinámica» de los fondos reservados funcionó de esa manera desde que comenzó a prestar ese tipo de servicios y hasta que dejó de hacerlo.

Aunque no ha querido entrar en más detalles sobre los fondos reservados, porque se podría «meter en un lío», ha esgrimido que estaba tan seguro de que ese movimiento de dinero era legal que lo ingresaba en efectivo, «hasta en billetes de 500 euros», en el mismo cajero y muchas veces enviaba a otros agentes a hacerlo.

El otrora responsable de la UCAO es uno de los más de treinta acusados en este triple juicio por ‘Tándem’, donde se ventilan tres piezas separadas (‘Iron’, ‘Land’ y ‘Pintor’). Por las dos primeras, García Castaño se enfrenta a 87 años de cárcel.

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