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Balance del toque de queda en Cataluña: cuatro veces más contagios y el doble de hospitalizados

La Ramblas vacía después del toque de queda en la ciudad, a 24 de diciembre de 2021, en Barcelona, Catalunya (España).

La Ramblas vacía después del toque de queda en la ciudad, a 24 de diciembre de 2021, en Barcelona, Catalunya (España). EP

El toque de queda tiene las horas contadas en Cataluña. La noche del jueves al viernes se dará por finalizada esta medida, según acordó este martes el Govern de la Generalitat. La paradoja: Cataluña registraba este martes cuatro veces más contagios y el doble de hospitalizaciones que el 20 de diciembre, cuando el consejero de Salud, Josep Maria Argimon, anunció la medida.

«Hemos doblado los contagios en una semana, tenemos un crecimiento del 100%» destacaba Argimon entonces para defender unas medidas «dolorosas» pero que consideró imprescindibles para frenar este crecimiento. «Hoy estamos en 6.300 contagios, lo que significa que llegaremos a los 12.000 contagios, o incluso los podemos superar» apuntó esa tarde.

No se equivocó. Con los datos consolidados de la Generalitat, Cataluña llegó el 20 de diciembre a los 12.732 contagios, aunque el comité Covid adoptó las restricciones con una cifra muy inferior sobre la mesa. Este martes, la Generalitat ha notificado 47.870 nuevos contagios, cifra récord desde que comenzó la pandemia y que multiplica por cuatro los contagios registrados el día que se decretó el toque de queda.

También se ha multiplicado el acumulado semanal de contagios, el dato que los epidemiólogos consideran más fiable para analizar la tendencia de la pandemia. Entre el 14 y el 20 de diciembre el acumulado fue de 48.670 contagios, frente a los 203.657 de los últimos siete días.

Restricciones ineficaces

Por tanto, se mantiene la proporción. Los contagios se han multiplicado por cuatro durante el periodo de vigencia de las restricciones, algo menos de un mes. En este tiempo, además del toque de queda entre 01.00 y 06.00 horas, se ha cerrado el ocio nocturno y limitado el aforo de restauración, comercio, cultura y gimnasios.

También se exige el pasaporte Covid para entrar en restauración y gimnasios y se limitan las reuniones a 10 personas. Ésta será la próxima medida a retirar, según ha avanzado la portavoz del Govern, Patricia Plaja. El ejecutivo catalán ha acordado además acortar el plazo de revisión de las restricciones, de 14 días a una semana.

En todo caso, las restricciones aprobadas a las puertas de las vacaciones de Navidad no han servido para frenar los contagios. Tampoco para limitar la incidencia de la pandemia en el sistema sanitario.

El 20 de diciembre había 1.280 enfermos Covid hospitalizados en Cataluña, 136 más que el día anterior. Hoy son más del doble, 2.672 pacientes. También ha crecido la presión en las UCI, donde se ha pasado de 310 ingresados -que ya ocupaban el 50% de las camas de cuidados intensivos de la comunidad- a los 529 actuales. Una cifra que convierte a Cataluña en la comunidad con más presión en las UCI.

Colapso en la atención primaria

Aunque es en la Atención Primaria donde la presión ha provocado ya el colapso del sistema. Los centros de atención primaria de Cataluña atendieron este lunes 99.845 visitas, rozando el récord de 100.000 visitas alcanzado el pasado lunes, coincidiendo con la vuelta a los colegios. El día que se decretaron las restricciones se registraron 39.977 visitas a los CAP, que ya se declaraban colapsados por la sexta ola.

Pese estos datos, la portavoz del Govern aseguraba «todas las tendencias apuntan a una desaceleración de la sexta ola». El pico de contagios llegará «en cuestión de días» argumentó ayer Plaja, para explicar el fin del toque de queda. La portavoz señaló además el número de ingresados en UCI para destacar que «no crece al ritmo que apuntaban las peores previsiones».

Todo ello permite «prescindir» del toque de queda nocturno, la medida más «invasiva» en derechos fundamentales, pero no del resto de restricciones, concluyó Plaja.

Argimon se desentiende del toque de queda

Lo cierto es que el toque de queda ha sido, desde el inicio, la restricción más controvertida de las adoptadas por la Generalitat. De hecho, el comité covid -formado por epidemiólogos- no la incluyó en sus recomendaciones, y fue la comisión delegada -en la que participan el president Pere Aragonès y los consejeros de Salud, Interior y Educación, además de técnicos del Govern-.

Lo hizo a petición de Interior, que temía nuevos botellones masivos ante el cierre del ocio nocturno a las puertas de Navidad. Pero Argimon no ha ocultado, durante las últimas semanas, su incomodidad con esta medida, que no tiene justificación sanitaria.

«El toque de queda no es cosa nuestra» repetía ante los medios, para aclarar a renglón seguido que él es «solidario» con todas las decisiones del Govern. Sí es petición de Salud el cierre del ocio nocturno y la limitación de reuniones a 10 personas, que tampoco parecen haber tenido demasiada incidencia en la evolución de la pandemia.

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