El líder del PP, Pablo Casado, ha arrancado la semana redoblando la presión al Gobierno para que «informe» a la oposición sobre las maniobras de España ante la amenaza de Rusia sobre Ucrania y exigiendo al jefe del Ejecutivo que levante el teléfono para recoger la mano tendida que el presidente de los populares le ofreció para respaldar cualquier decisión sobre el apoyo de España a la OTAN. Casado ha revelado que hace un año y medio que Sánchez no se pone en contacto con él y que la última conversación telefónica se produjo durante la crisis migratoria de Ceuta, pero a iniciativa del líder de los populares.

Sin embargo, este lunes el jefe de la oposición ha ampliado su órdago y ha exigido en COPE «coherencia» a todos los partidos políticos ante una situación tan «grave», mencionando concretamente a Vox, de cuya formación ha criticado la falta de un posicionamiento claro respecto al conflicto. «Hay partidos que tienen que aclarar su posición, por ejemplo Vox», subrayaba Pablo Casado ante los micrófonos del programa dirigido por Carlos Herrera. «Esa es la incoherencia de algunos partidos que no tienen experiencia de gestión y que han basado sus ideas trasnochadas en programas que no pueden mantener», ha añadido, en alusión directa a los de Santiago Abascal.

En la misma línea, el líder del PP ha exigido al presidente del Gobierno que marque cuál es la posición exacta del Ejecutivo español respecto a la crisis de Ucrania, solicitando concretamente que se desautorice a Unidas Podemos por su campaña «anti OTAN». El socio minoritario de la coalición ya ha avanzado que no respaldará al PSOE si decide llevar a España a un conflicto armado en Ucrania, reiterando proclamas como el «no a la guerra» y enarbolando las tesis que marca el ex secretario general de los morados, Pablo Iglesias. «El furor pro-USA acabó con Aznar y hoy sería una gran torpeza de la parte socialista del Gobierno enfrentarse a todos sus socios y montar el ‘partido de la guerra’ con el PP», escribió en Twitter.

Enmienda al «multipartidismo»

Preguntado por las elecciones en Castilla y León y, en particular, por la incertidumbre electoral respecto a la España Vaciada, Pablo Casado ha pronunciado un alegato en contra del «multipartidismo» que, a su juicio, ha provocado más «tensiones» en la política española por las continuas cesiones a grupos nacionalistas. El presidente del PP ha enarbolado al suyo como «el partido del campo» y ha defendido la experiencia de gestión de los populares, necesaria para defender los intereses de agricultores y ganaderos frente a los «ataques» de PSOE y Podemos.

Casado ha presumido del buen pulso del PP en las encuestas respecto a las elecciones de Castilla y León, y ha incidido en la tesis que pretende desmontar Vox llegado el momento: si el PP consigue más escaños que toda la izquierda, como sucedió en la Comunidad de Madrid, «nos permitiría gobernar con las manos libres», negando cualquier posibilidad de que Vox entre en un hipotético ejecutivo dirigido por Alfonso Fernández Mañueco. «No vamos a necesitar el ‘sí’ de ningún otro partido», reivindicaba.