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Calma tensa en el PP: Casado y Ayuso multiplican sus encuentros pero evitan hablar de la guerra interna

La dirigente madrileña asume que presidirá el PP de Madrid antes del congreso nacional de Casado que, salvo sorpresas, se celebrará en el mes de julio

El líder del PP, Pablo Casado (d), aplaude el discurso de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (d).

El líder del PP, Pablo Casado (d), aplaude el discurso de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (d). EP

De esquivarse durante más de 40 días a coincidir hasta en tres ocasiones en una semana. Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso han enterrado indefinidamente el hacha de guerra… aunque el conflicto interno sigue sin resolverse. Firmar una tregua fue el propósito de Año Nuevo que se marcó la dirección de Génova y que parecen haber aceptado en la Puerta del Sol. La orden que dio Pablo Casado a sus barones a principios de enero fue clara: con un ciclo electoral abierto, todos deben centrarse en «sumar» y dejar las cuestiones internas en un segundo plano. De hecho, él mismo inició el deshielo con una llamada a Ayuso en Navidad, que sellaría la paz entre ambos tras varios meses sin contacto. Al menos, de momento.

Una calma tensa se ha instalado en el PP. El pasado viernes, Casado y Ayuso coincidieron en la inauguración de Fitur, a la que también asistió el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. Y hacía tiempo que no se percibía tanta sintonía entre ambos, al menos ante las cámaras. Tan sólo tres días después, los dos mandatarios volvieron a fotografiarse juntos durante la ofrenda floral por el XXVII aniversario del asesinato de Gregorio Ordóñez a manos de ETA. Y este mismo martes volvieron a coincidir en un desayuno con el director de ABC, Julián Quirós, organizado por Nueva Economía Fórum, a pesar de que la presencia del presidente de los populares al evento no estaba confirmada.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se abraza al líder del PP, Pablo Casado | EP

Sin embargo, Ayuso y Casado no han cruzado una sola palabra sobre el conflicto interno que amenaza con reanudarse tan pronto como finalice una campaña electoral que, sin embargo, podría alargarse por el siguiente adelanto electoral, esta vez en Andalucía. Según trasladan fuentes autorizadas, en las conversaciones entre ambos líderes no se ha mencionado en ningún momento el congreso del PP de Madrid, y en el entorno de Ayuso destacan además que no ha habido mensaje alguno por parte de Génova para confirmar lo que Pablo Casado ya dijo en una entrevista con OkDiario el pasado 17 de enero: que el cónclave madrileño se celebrará antes de julio, justo cuatro años después del congreso nacional del que resultó elegido Pablo Casado como presidente del PP tras imponerse a Soraya Sáenz de Santamaría.

La intención de Génova pasa por celebrar todos los congresos pendientes de celebración «en tiempo y forma» pero, al mismo tiempo, rechaza convocar nuevos cónclaves mientras haya un ciclo electoral abierto, lo que retrasa sin remedio el calendario previsto para los mismos.

En Madrid han asumido que su congreso regional no se celebrará antes de marzo, tal y como exigían en cumplimiento con los estatutos del partido. Y Ayuso apunta a junio para hacerse con las riendas del órgano de gobierno del partido en Madrid con o sin el refrendo de Génova, aunque en su equipo de confianza advierten que la dirigente no admitirá más retrasos.

Si la dirección nacional quiere cumplir con el compromiso de celebrar todos los congresos autonómicos según el calendario previsto, Casado tendrá que pisar el acelerador. Las citas congresuales han de convocarse con 45 días de antelación, por lo que una apertura de urnas en Andalucía justo después de las elecciones en Castilla y León puede poner en serios aprietos al PP para celebrar todas sus citas pendientes. Tal y como adelantó El Independiente, el PP no descarta que las elecciones andaluzas se celebren en primavera, lo que podrían llevar a Juanma Moreno a pulsar el ‘botón rojo’ antes de que finalice febrero.

«Ahora hay elecciones en Castilla y León, y eso no ha impedido que su congreso autonómico siga adelante. Imagino que el resto de congresos avanzarán con igual normalidad». Esta fue casi la única alusión pública que ha realizado Isabel Díaz Ayuso al conflicto con Génova desde que comenzó la tregua interna, pero fue suficiente como para deslizar que no dará más cancha a la dirección nacional respecto a las fechas. El seísmo en el PP se ha detenido. La incógnita ahora es si Pablo Casado logrará esquivar todas las grietas de aquí a junio.

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