España

'Ómnibus', la 'trampa' utilizada por el Gobierno para aprobar el uso obligatorio de la mascarilla en exteriores

Este recurso legislativo tiene su origen en 2009, cuando el gobierno de Rodríguez Zapatero promulgó conjuntamente normas de ámbitos tan opuestos como la sanidad, la energía o la agricultura en un mismo Decreto Ley

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, se quita la mascarilla para comparecer tras una reunión del Consejo Interterritorial de Salud.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, se quita la mascarilla para comparecer tras una reunión del Consejo Interterritorial de Salud. EP

Este martes, el Congreso de los Diputados ha dado luz verde al decreto ley por el que se prorroga la obligatoriedad del uso de la mascarilla en exteriores. Dada la polémica generada días antes de Navidad, cuando el Consejo de ministros lo aprobó para hacer frente a la expansión de ómicron, el Gobierno ha utilizado un recurso que, aunque legal, ha sido calificado por la oposición de ‘chantaje’ o ‘treta’. Y es que ha camuflado la norma junto a medidas beneficiosas para las rentas más bajas que hacían muy difícil a algunos partidos instalarse en el ‘no’, caso de la revalorización de las pensiones o del IPC. Lo que ha obligado a PNV, Compromís y BNG a votar a favor del polémico decreto para salvar la actualización de las pensiones. Otros han optado por la abstención: ERC, EH Bildu, Más País y la CUP.

Pero, cómo ha podido gestionar el Ejecutivo de esta manera el decreto. ¿Es legal? Sí, completamente. Y lleva empleándose, en mayor o menor grado, durante trece años por partidos de un color y otro. Ahora, es el gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos el que ha echado mano de un Decreto Ómnibus; es decir, mezclar varias propuestas de legislación en una sola norma. Un recurso viable pero mal visto por gran parte del arco parlamentario, dado que condiciona su voto en base a otras medidas independientes.

El mecanismo Ómnibus -‘para todos’, traducido del latín- se afamó el 22 de diciembre de 2009, con la promulgación del decreto número 25 de ese año. Éste, enmendó cerca de 50 leyes relacionadas con ámbitos tan opuestos como la sanidad, la energía o el sector agrícola; y, al mismo tiempo, modificó normas regionales y locales. Es por esa amalgama de contenidos por la que recibió tal nombre; ordenanzas sin relación directa que pasan el control parlamentario bajo el criterio de ‘balanza’: más cosas buenas, que malas para la mayoría de los ciudadanos.

La obligatoriedad de las mascarillas incrustada dentro del decreto de las pensiones, es otro de los tantas leyes Ómnibus empleadas por el actual gobierno. De hecho, en noviembre del año pasado, aprobó ocho directivas europeas, de entre otra índole, sobre la propiedad intelectual o el mercado digital. Asimismo, en 2014 lo empleó el PP de Mariano Rajoy para cambiar cerca de una treintena de leyes: desde el cambio del logotipo de una exposición del pintor Picasso o las ayudas económicas concedidas por el terremoto de Lorca, a la ampliación de los horarios de los comercios.

No es, del todo, tan importante el uso de la también denominada Ley Paraguas, como el hecho de gobernar mediante Decretos Ley. Una vía destinada a promulgar legislaciones en momentos urgentes o de crisis.

Con todo, y pese al respectivo ‘ruido’ derivado de esta planificación legislativa, el Gobierno ha explicado que, en un periodo breve de tiempo, el aspecto de la mascarilla en exteriores se revisará. Principalmente, por la buena evolución de la pandemia.

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