La bronca política ha llegado hoy a los insultos personales en el Parlamento catalán entre Vox y el presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, al que un diputado verde ha tachado de «hijo de puta». Ha sido durante la sesión de control al Govern, después de que Aragonès tildara de «fascistas y nacional-socialistas» a los verdes, a los que ha acusado de «es atacar instituciones democráticas» amparándose en la supuesta defensa de los ciudadanos.

Antonio Gallego, ha reconocido ser el responsable del insulto después de que Laura Borràs interrumpiera la sesión «advertida por los diputados de que se han proferido graves insultos» contra el president, reclamando al autor que los retirara. El diputado de Vox ha defendido, sin embargo, que se trata de la reacción a la intervención de Aragonès, «que nos ha llamado nazis» sin que la presidencia «por cierto» haya protestado.

Reparto de «carguitos» por 500.000€

Ha sido después de que el líder de Vox en Cataluña, Ignacio Garriga, acusara a ERC, JxCat y PSC de «repartirse carguitos» en vez de centrarse en los problemas de los ciudadanos. Garriga se ha referido al «biógrafo de Puigdemont», Xevi Xirgo, y el resto de nuevos miembros del Consejo del Audiovisual Catalán (CAC) para argumentar su crítica.

«Xevi Xirgo, a propuesta de JxCat: 118.000 euros, Rosa Maria Molló, por el PSC, 114.00 euros, Miquel Miralles y Laura Pinyol, propuestos por ERC, 114.000 euros, y Enric Casas, por el PSC, 114.000 euros. Cinco nombres y mas de 500.000€ gastados solo en el CAC» ha lamentado Garriga. «Todo para colocar a sus amigos, para devolver favores políticos y para perpetuar esa division entre independentistas y el resto de los catalanes».

Una intervención a la que Aragonès ha respondido con sorna. «La extrema derecha va mejorando, hoy por lo menos no hace su intervención rodeado de botellas de licor» ha afirmado refiriéndose a la polémica intervención de Herman Tertsch ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo.

Críticas de los comunes

No han sido los únicos ataques a Aragonès, al que hoy ha intentado poner en apuros una aliada habitual, la portavoz de los comunes, Jessica Albiach. Tras el no de ERC a la reforma laboral Albiach ha aprovechado hoy la polémica actuación de Borràs en la retirada del escaño de Pau Juvillà (CUP) para reabrir la crisis en el bloque independentista preguntando a Aragonès «cómo valora que la presidenta del Parlament señalándolo a usted por no apoyar su estrategia colectiva contra la represión».

Aragonès, sin embargo, ha evitado entrar en el cuerpo a cuerpo con Borràs, que este lunes le acusaba de haber rechazado un «plan antirrepresivo» que pasaba por extender la desobediencia al Govern.

«El silencio no es prudencia ni rol institucional, sino intentar esconder los problemas que está viendo toda Cataluña» le ha respondido la morada. Albiach ha criticado al líder republicano reprochándole que desde el inicio de año «estamos viendo una Esquerra errática y una Presidencia y un Govern desnortados y en repliegue».