«Recuperar los 760.000 votos perdidos por el constitucionalismo entre diciembre de 2017 y febrero de 2021». Es el objetivo fundacional de Valents, que medirá sus fuerzas por primera vez con las urnas en las elecciones municipales de 2023. El partido liderado por Eva Parera sigue con paso firme el proceso de construcción de una estructura que le permita afrontar la cita con las urnas con garantías para conseguir representación en los principales ayuntamientos catalanes.

Unos votos que deben salir de «amplio espacio entre Vox y el PSC» relata Juan Arza, secretario de Relaciones Institucionales de la nueva formación, presentada oficialmente en el congreso fundacional del pasado marzo. Son votos perdidos en su gran mayoría por Cs, el gran vencedor de las elecciones catalanas de 2017, al conseguir capitalizar todo el voto contrario a la independencia. Pero que han abandonado también las siglas del PP para volver a la abstención.

Para conseguirlo, Valents ofrecerá a esos electores «decepcionados» la promesa de obediencia estrictamente catalana con un programa que proscribe explícitamente independentismo y nacionalismo. Lejos de PP y Cs. Muy diferente a la difusa oferta de otros nuevos partidos, como Centrem.

Menos identidad, más bolsillo

Pese a ello Valents evita el discurso «más identitario de Cs» explica Arza. Son inequívocamente no independentistas, pero su batalla política está en el eje social: seguridad, impuestos, caída del poder adquisitivo de las clases medias. Argumentos para recuperar un voto de centro moderado que consideran huérfano en Cataluña. La única región del Europa con una presencia prácticamente residual del PP europeo, que no se ve compensada con los liberales que representa Cs. Entre uno y otro, nueve diputados en un Parlament de 135.

Con estos argumentos, Valents se ha propuesto «construir el partido desde el nivel local para crecer hacia el autonómico». El calendario manda, con elecciones locales en un año, en las que Valents se juega sus regidores en Barcelona -Parera- y Sitges, conseguidos hace tres años bajo las siglas de Cs.

El objetivo a nivel municipal, explica Arza, es «ser útiles condicionando gobiernos locales». Como hizo Manuel Valls en Barcelona para evitar una alcaldía de independentista, argumenta Parera. O el grupo de Cs en Lleida, que se coaligó con el PSC en el anterior mandato para evitar un gobierno de ERC.

A nivel autonómico, el objetivo es «frenar al separatismo» asegura Arza. «Paradójicamente, el 52% conseguido por el independentismo en las elecciones del 14F puede ir a más si el voto no independentista sigue quedándose en casa entre la frustración y la apatía tras el fracaso de Cs».

Identificación con UPN

A nivel nacional, Valents se identifica claramente con UPN. El objetivo del partido, a medio plazo, es conseguir representación en el Congreso que, dada la actual fragmentación de la cámara, podría ser definitiva para decantar gobiernos con apenas pocos diputados.

El reto, por tanto, es sustentar todas esas expectativas consiguiendo representación en las próximas locales. Una representación que las encuestas no reflejan de momento. Eso sí, los estudios cualitativos hablan de «agotamiento de Cs y la mala imagen de marca del PP en Cataluña».

Lo que es más importante, Vox, el partido con más expectativas de crecimiento en Cataluña, lo es por falta de opciones. Un 60% del electorado potencial de Vox votaría otras opciones y reconoce cierta incomodidad con el partido de Abascal.

La hoja de ruta pasa ahora por la definición de la ejecutiva de Lleida, la última directiva provincial por definir, y las juntas locales. La presentación de candidaturas no llegará hasta después de verano, nutriéndose en buena parte de cuadros de PP y Cs. Pero saben que será determinante conseguir representación en Barcelona, donde Eva Parera aspira a repetir como regidora.