JxCat celebrará el próximo 4 de junio, en un mes, su primer congreso ordinario. Un cónclave al que llega sin una dirección definida tras las despedidas anunciadas por Carles Puigdemont y Jordi Sánchez. Ni candidato a la alcaldía de Barcelona para las próximas elecciones municipales, tras la renuncia de Elsa Artadi. Es decir, llega abierto en canal y con una batalla cada vez menos soterrada por el poder en el partido.

El próximo martes es la fecha límite para presentar candidaturas a la nueva dirección del partido, cuyo organigrama se definirá en Argelés (Francia). Un guiño al exilio republicano a mayor gloria de Puigdemont, que puede desplazarse a Francia pero no entrar en España, para seguir esquivando a la justicia española.

Hasta este semana se daba por supuesta una alianza entre la presidenta del Parlament y cabeza de lista en las últimas autonómicas, Laura Borràs, y el ex consejero de Presidencia en el 1-O y presidente del Grupo de CiU en el Parlament, Jordi Turull. El tandem ideal para el los mandos del partido, con Borràs en la presidencia y Turull tomando el relevo a Jordi Sánchez para dirigir la formación.

Borràs se revela

Pero Borràs se ha revelado contra ese escenario, que supondría reproducir el esquema de los dos últimos años, en los que Jordi Sánchez ha gestionado el partido a su antojo. Muchas veces en contra del criterio de Borràs u otros dirigentes del partido. Pero tenía en aval de Puigdemont.

Borràs se resiste en los términos en los que está definida la presidencia. Quiere una presidencia más ejecutiva que la que ha ejercido Puigdemont, y participar en las decisiones estratégicas del partido.

La negociación de la investidura, en la que no tuvo ningún papel pese a haber sido la cabeza de lista, es el ejemplo que exhibe habitualmente la presidenta del Parlament para defender sus exigencias ahora. «Si tiene que poner la cara, quiere poder decidir» apuntan en su entorno, destacando su condición de principal cartel electoral del partido con la progresiva retirada de Puigdemont.

Manifiesto frenado

Esto explica la corta vida del manifiesto promovido por algunos dirigentes de JxCat el pasado martes, apenas unas horas después de que Puigdemont anunciara su renuncia a la presidencia del partido. Un manifiesto que abogaba por la candidatura conjunta Borràs-Turull para preservar la «unidad» en el partido.

21 de los 32 diputados de Junts lo firmaron, liderados por el presidente del Grupo, Albert Batet, y la portavoz, Mónica Sales. No lo firmaron, sin embargo, los más proximos a la presidenta, como Francesc de Dalmases, Jaume Alonso Cuevillas o Aurora Madaula. Tampoco los vicepresidentes Elsa Artadi y Josep Rius. Hasta medio millar de militantes han estampado su firma en el documento, que la propia Borràs intentaba frenar dos días después.

«Me han llegado voces de un supuesto manifiesto que me afecta y del cual no sé nada. Como sabéis, siempre he estado interesada en el proyecto y no en los cargos y tengo conversaciones abiertas con muchas personas para escuchar pareceres sobre el reto que tenemos por delante y, evidentemente, con el conseller Turull», afirmaba la presidenta en un mensaje revelado por Efe.

Sin embargo, añadía, «pido respeto y, muy especialmente, a todos vosotros, que os abstengáis de utilizar mi nombre en relación con ninguna posición o propuesta que no hayamos acordado los implicados», 

El adiós de Artadi, puerta abierta a Trias

A este escenario más que abierto se sumaba el viernes la sorpresiva renuncia de Artadi como candidata a la alcaldía de Barcelona. La principal plaza catalana en las próximas elecciones catalanas. Un reto de envergadura para JxCat, que en los pasados comicios se convirtió en la cuarta fuerza de la capital catalana, por detrás de ERC, Comunes y el PSC.

Artadi ha dicho adiós por «agotamiento personal». Pero su renuncia deja un vacío en la candidatura y también en los apoyos de Borràs, que contaba con el control ejercido por la todavía edil sobre el partido en la ciudad de Barcelona.

JxCat tiene ahora un año para reconstruir su candidatura más compleja, porque las encuestas auguran un magro resultado al partido de Puigdemont en la capital catalana. Los mentideros empiezan a manejar ya nombres de la antigua Convergencia, con el ex alcalde Xavier Trias, a la cabeza.

Un hombre generacionalmente muy desconectado de los cuadros actuales de JxCat aunque haya compartido militancia con la mayoría, que podría abrir una familia más en el convulso partido creado por Puigdemont al calor del referéndum ilegal del 1-O.