Laura Borràs y Jordi Turull oficializaron este martes -a pocas horas de agotar el plazo- su candidatura conjunta a la ejecutiva de JxCat. Borràs consigue la presidencia del partido con poder ejecutivo a la que aspiraba a cambio de ahuyentar el fantasma de un nuevo cisma en el espacio posconvergente. Pero un nuevo fantasma aparece con el acuerdo en el horizonte independentista, el del final abrupto y más rápido de lo esperado de la legislatura catalana.

Los dos primeros movimientos de JxCat tras confirmarse la candidatura conjunta abonan los temores en las filas republicanas. Primero, el anuncio de que Borràs estudia someter a las bases del partido la continuidad del gobierno de la Generalitat. Segundo, la ruptura del pacto por el catalán junto a PSC y comunes.

ERC, que veía con aprensión la salida de Jordi Sánchez de la dirección del partido, ve confirmados sus temores. Muñidor del acuerdo de legislatura que llevó a Pere Aragonès a la presidencia de la Generalitat, Sánchez representaba la política posibilista de la que abomina Borràs.

Auditoría al pacto con ERC

Apenas un día después de confirmarse la candidatura conjunta, Borràs lanzaba el primer aviso en los micrófonos de Catalunya Ràdio: Someterá a la militancia la continuidad del pacto de legislatura con ERC.

De hecho, fue Jordi Sánchez quien anunció la elaboración de una «auditoría» sobre el primer año de gobierno bajo la presidencia de Pere Aragonès. Una auditoría que Borràs quiere llevar ahora a votación de las bases. «La militancia votó el acuerdo del Govern» recordó la presidenta del Parlament, recordando que las consultas con sus bases «son siempre vinculantes» en JxCat.

«Cada cual tiene sus opiniones», argumentaba respecto a los pactos suscritos por el partido, tanto el de la Generalitat como el de la Diputación de Barcelona con el PSC, que ha criticado abiertamente. «Lo tenemos que hacer es tener datos, lo haremos con evaluación seria, basada en evidencias, en que podamos contrastar lo que se acordó y donde estamos».

Plantón de JxCat al pacto por el catalán

Un argumento que bien puede quedarse en agua de borrajas. Pero también puede servir para romper el pacto de legislatura con Esquerra, especialmente visto el precedente del pacto por la lengua. Cuando el portavoz de JxCat, Josep Rius, anunció este jueves la decisión de descolgarse del pacto para reformar la Ley de Política Lingüística todas las miradas se dirigieron a Borràs.

No ha sido la única, ni la más crítica al acuerdo con los socialistas en las filas de Junts. De hecho, los ex presidentes Carles Puigdemont y Quim Torra fueron mucho más ruidosos a la hora de expresar su rechazo. Pero tanto ERC como el PSC recriminan especialmente a Borràs porque había sido puntualmente informada de las negociaciones, aseguran.

El plantón encaja, en todo caso, con el discurso más combativo que Borràs representa en JxCat. El partido apunta ahora a la desobediencia, que se llevaría por delante al consejero republicano de Educación, Josep González-Cambray. Contenta así a la ANC o la Plataforma por la Lengua en una demostración de purismo ideológico sin costes políticos y grandes réditos a las puertas de su congreso.

Romper el Govern

Un discurso alejado del posibilismo de Jordi Sánchez o del sector institucional que representan los consejeros y ex dirigentes de Convergencia, con Turull o Jaume Giró a la cabeza. Pero que ha servido a Borràs para ser la más votada tanto en las primarias que la convirtieron en cabeza de lista hace un año -con el 80% de los votos- como en las recientes elecciones a la Asamblea del Consejo por la República de Puigdemont.

La conclusión, en las filas de Esquerra, es que JxCat se convierte con el relevo en un partido menos fiable con el que pactar. «Lamentamos que a JxCat les pese más el partido que el país. Que tomen decisiones en función de intereses personales» apuntaba este jueves Marta Vilalta.

En privado, los cuadros de Esquerra especulan con que «la despedida de Borràs» -si finalmente es inhabilitada por el caso de presunta corrupción al frente del Instituto de las Letras Catalanas-, «será romper el Govern».

Una posibilidad que podría subyacer en las palabras de Oriol Junqueras, cuando este viernes abogaba por «construir alianzas flexibles para conseguir mayorías significativas» en Cataluña.

Oposición desde el Parlament

La trayectoria de Borràs desde que asumió el liderazgo electoral de JxCat avala los temores en Esquerra. Tras ser superada por Pere Aragonès, su primera decisión fue optar por la Presidencia del Parlament. Renunciaba a ocupar el número dos del Govern bajo presidencia republicana para tener una plataforma propia desde la que seguir marcando el debate político.

Su primer año al frente de la cámara catalana ha confirmado ese plan. Desde los enfrentamientos con Vox o Cs, a las críticas a algunas de las decisiones del Govern, Borràs y su grupo de fieles en el Parlament han actuado en más de una ocasión como contrapoder al Palau de la Generalitat.

La amenaza de la causa judicial abierta contra ella, que pone fecha de caducidad a la presidencia de la cámara, explica ahora su apuesta por la presidencia del partido. Un nuevo trampolín para seguir afianzando su proyección política. Y una nueva amenaza para la estabilidad del Govern.