España

La Casa Real, obligada a aclarar si el viaje en vuelo privado del emérito es un regalo

Un decreto recoge que publicará en su web los regalos que reciban los miembros de la Familia Real, a la que pertenece Juan Carlos I, y una normativa de Felipe VI fija que "no aceptarán regalos que superen los usos habituales, sociales o de cortesía"

El Rey Juan Carlos sale de Madrid después de reunirse con su familia.

El Rey Juan Carlos sale de Madrid después de reunirse con su familia. EP

Un Real Decreto del pasado 26 de abril de 2022 sobre «reestructuración de la Casa de Su Majestad el Rey» firmado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estableció que será objeto de publicación en la página web de la Casa Real, periódicamente, «la relación anual de regalos institucionales que hayan sido recibidos por la Familia Real», a la que pertenece Juan Carlos I, así como que «de conformidad con la Normativa establecida por Su Majestad el Rey sobre regalos a favor de los miembros de la Familia Real» corresponde a la Casa Real registrar, custodiar y valorar los regalos recibidos para proponer si lo considera oportuno su incorporación al Patrimonio Nacional o donarlos a entidades sin ánimo de lucro.

Dicha normativa impuesta por Felipe VI en enero de 2015 atrajo para los miembros de la Familia Real las normas de aceptación de regalos de altos cargos del Gobierno, de la Administración del Estado y cargos públicos regionales y locales. Dice lo siguiente: «No aceptarán para sí regalos que superen los usos habituales, sociales o de cortesía, ni favores o servicios en condiciones ventajosas que puedan condicionar el desarrollo de sus funciones. En el caso de obsequios de una mayor relevancia institucional se procederá a su incorporación al patrimonio de la Administración Pública correspondiente».

El rey emérito lleva casi dos años viviendo en Emiratos Árabes en casa de su amigo el emir Mohamed bin Zayed. Este fin de semana regresó a España y se alojó en casa de su amigo Pedro Campos en Sanxenxo (Pontevedra). Llegó a Vigo en un vuelo privado directo de Abu Dabi que habría costeado su anfitrión en Emiratos, Zayed, según ha publicado El País refiriéndose a las fuentes que han negociado los términos de la vuelta. La aeronave, en la que Don Juan Carlos se ha trasladado también de Vigo a Madrid para reunirse con su hijo Felipe VI y le devuelve a Abu Dabi, está matriculada en Aruba, en las Antillas Holandesas, y es propiedad de la compañía angoleña Bestfly. El Gobierno ha aceptado el modo de financiación de los vuelos puesto que Moncloa y Zarzuela han estado en comunicación sobre la visita del ex jefe del Estado.

La normativa interna del Rey también recoge que los miembros de la Familia Real no podrán aceptar regalos que por su alto valor económico, finalidad o interés comercial o publicitario, o por la propia naturaleza del obsequio, puedan comprometer la dignidad de las funciones institucionales que tengan o les sean atribuidas

Pero a quien deja en una situación comprometida este viaje respecto al decreto firmado por Sánchez hace un mes y a su normativa interna es a la Casa de su Majestad el Rey puesto que no se ha costeado con fondos propios –el Rey retiró a su padre en 2020 la asignación anual de 194.232 euros que le correspondía– y, en caso de que sea un regalo, difícilmente encaja en «los usos habituales, sociales o de cortesía» referidos en las obligaciones establecidas por Felipe VI.

La directriz interna del Rey también recoge que «los miembros de la Familia Real no podrán aceptar regalos que por su alto valor económico, finalidad o interés comercial o publicitario, o por la propia naturaleza del obsequio, puedan comprometer la dignidad de las funciones institucionales que tengan o les sean atribuidas». Juan Carlos I tuvo su último acto oficial en junio de 2019. Desde entonces no tiene agenda oficial como miembro de la Familia Real pero mantiene el tratamiento de Su Majestad, como su hijo, la reina Sofía y la reina Letizia.

Fragmento de la normativa interna de la Casa de Su Majestad el Rey sobre regalos a la Familia Real.

Donación del rey saudí anterior a la normativa

La ministra portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, puso en cuestión este lunes durante una entrevista en Radio Nacional de España que el primer viaje de vuelta a España de Juan Carlos I, recibido con vítores por cientos de vecinos y autoridades pontevedresas, se corresponda con la «esencia de transparencia y ejemplaridad» que quiere dar Felipe VI a esta nueva etapa de la monarquía parlamentaria.

El Rey inició en 2014, a partir de la renuncia al trono de su padre en su favor, el camino de reconversión de la Casa Real y la Familia Real. Las infantas Elena y Cristina quedaron fuera de la segunda y la decisión sobre asignaciones económicas para la reina Sofía, el emérito, la reina Letizia, la princesa de Asturias y la infanta Sofía es suya.

En 2020, cuando se conoció que Felipe VI figuraba, igual que su padre, como beneficiario de la Fundación Zagatka a través de la que se pagaron viajes privados de Juan Carlos I y que estuvo bajo la lupa de la Fiscalía, el Rey renunció a la herencia de Don Juan Carlos que le pudiera corresponder y le retiró la asignación anual de casi 200.000 euros que tenía.

Precisamente uno de los motivos por los que la vía de investigación fiscal al emérito por la donación de los 65 millones de euros del rey saudí Abdul Aziz Al Saud en 2008 nació prácticamente muerta fue porque se trató de un regalo de un amigo. No se han encontrado indicios –según el decreto de archivo de la Fiscalía– de que fuera una comisión por mediar en la adjudicación de la ampliación del AVE a La Meca a empresas españolas.

Cuando Juan Carlos I recibió dicha donación no existía la normativa sobre regalos a favor de los miembros de la Familia Real. Ahora que ha vuelto de Emiratos a España por primera vez, y lo ha hecho en un avión privado con un coste estimado de decenas de miles de euros, no sólo existe la normativa interna, sino también el Real Decreto sobre reestructuración de la Casa de Su Majestad el Rey del pasado 26 de abril que especifica cómo debe ser el tratamiento de los regalos a los miembros de la Familia Real. Atendiendo a ambos, la Casa Real debería aclarar si considera o no un regalo el pago de dicho viaje por parte del emir.

Auditoría anual del Tribunal de Cuentas

El citado decreto de abril de este año establece que será el Tribunal de Cuentas quien audite las cuentas de la Casa de su Majestad el Rey por «tratarse de un órgano de relevancia constitucional integrado en el Estado», aunque lo hará a partir de 2023. El ejercicio económico en curso no se incluye.

Tal decreto se publicó con el objetivo de «consolidar las reformas llevadas a cabo en los años precedentes, continuar el proceso de modernización iniciado en el año 2014 y ahondar en el reforzamiento de los principios de transparencia, rendición de cuentas y publicidad, en línea con el compromiso de la Corona con la sociedad de observar una conducta íntegra, honesta y transparente«.

El Gobierno, por medio de su portavoz Isabel Rodríguez, ha criticado este lunes que el emérito no haya «dado explicaciones» durante su primer viaje de vuelta. «Creo que ha perdido la oportunidad de dar la respuesta que esperan los españoles y merece la democracia», afirmó la ministra. Cuando los medios que cubrieron la visita de Don Juan Carlos a Galicia le preguntaron si daría explicaciones, él contestó: «¿Explicaciones de qué?». La Fiscalía española archivó el pasado marzo la investigación que abrió en 2020 por la fortuna que el padre de Felipe VI atesoró durante años en el extranjero. Las archivó, descartando presentar querella contra él, por la inviolabilidad constitucional que le protege y porque pagó algo más de cinco millones a la Administración en dos regularizaciones distintas para evitar una investigación por delitos contra la Hacienda Pública.

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