Denuncias de hurtos al alza, robos con violencia en la calle, entradas en domicilios… La sensación de inseguridad vuelve al debate público en Barcelona. «No estamos en las cifras de 2019 pero nos preocupa» reconoce Albert Batlle, teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona. 2019 fue un año crítico en materia de seguridad para la capital catalana, con 17 muertes violentas y 10.833 robos con violencia e intimidación.

La criminalidad en Barcelona ha crecido un 43,67% en el primer trimestre de 2022 respecto al mismo periodo del año anterior, con una cifra total de 37.014 infracciones penales, según datos del Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior. «El aumento de la delincuencia estaba cantado tras la pandemia» reconoce Batlle, que defiende sin embargo el refuerzo policial en la ciudad.

La pandemia favoreció además la dispersión de actividad delincuencial más allá de los barrios turísticos -Gótico y Ensanche- hacia los barrios ricos de la ciudad, lo que ha hecho que se multiplique la sensación de inseguridad, reconoce el edil.

Objetivo turistas

Con el regreso del turismo han vuelto los atracos y hurtos a Las Ramblas y el entorno de Gótico, mientras no baja el número de robos en domicilio que castigan especialmente los barrios altos de Barcelona. O la oleada de atracos en farmacias.

Solo en la primera semana de junio los robos violentos crecieron cerca de un 40% en Barcelona en comparación con la semana anterior. Los datos, con una veintena de este tipo de delitos al día, siguen estando muy por debajo de las cifras pre-pandemia, cuando había unos 40 robos violentos al día en la ciudad.

Pero tanto Batlle como fuentes policiales reconocen que les preocupa la extrema violencia con la que han regresado este tipo de delitos. Protagonizados por delincuentes cada vez más jóvenes y desinhibidos, los robos de relojes, móviles y joyas dejan damnificados a diario, especialmente en el centro.

Las imágenes de este robo a un turista en Vía Layetana y otras similares en Las Ramblas o en una farmacia de Montbau recorren las redes. Fuentes de los Mossos reconocen también el temor al aumento de delincuencia durante la temporada alta de turismo.

Aumenta la violencia

Sólo en las Ramblas se producen mil robos a la semana, según los Mossos d’Esquadra. Dos semanas atrás, agentes de la policía catalana detuvieron en Barcelona a doce ladrones reincidentes de edades comprendidas entre los 18 y los 29 años. Entre todos acumulaban un total de 94 antecedentes por delitos por robo con violencia e intimidación.

Los robos con violencia e intimidación ya crecieron en un 24,2%, con un total de 10.564 denuncias y los hurtos en un 2,7% en 2021 respecto el año anterior. En el global de delitos, las estadísticas del Ministerio de Interior para el primer trimestre de este año son similares a los de 2020 tras una mejora sustancial en 2021 gracias, cuando se dejó notar el refuerzo de medios de los Mossos.

Pero este año han crecido de nuevo los robos con violencia hasta las 2.918 denuncias en el primer trimestre. También se han disparado los delitos asociados al tráfico de drogas, en progresión ascendente durante los últimos tres años, hasta los casi 400 en el primer trimestre de 2022.

La concejal de Valents Eva Parera denuncia que Barcelona «es la ciudad de la delincuencia y los delincuentes ya no se esconden al atacar a sus víctimas». Y reclama medidas más expeditivas, especialmente en los casos de los menores no acompañados que protagonizan algunos de estos delitos.

«Defiendo, contra el resto de partidos en Barcelona, sacar a los menas delincuentes de las calles y devolverlos a sus casas» ha anunciado Parera, que reclama también «más efectivos policiales».

Reformas legales

Batlle reconoce que se ha producido «un salto cualitativo» en cuanto a la violencia y reclama «ajustes legales» para luchar contra la multi reincidencia. «Hemos intensificado la relación con la Fiscalía y los magistrados», explica, para que esa especial violencia sea tenida en cuenta en los procesos judiciales.

Se felicita también por la reforma del Código Penal para castigar la multi-reincidencia. Pero reclama más cambios, para evitar, por ejemplo que el robo de un reloj se califique de tentativa «cuando la policía hace bien su trabajo, coge al ladrón y recupera el reloj».

Los mossos hacen muchas detenciones concluye Batlle, que acaban con la calificación de tentativa de robo. «Esto crea alarma social y desmoraliza a la policía» concluye.

El responsable municipal destaca además el refuerzo de efectivos de la Guardia Urbana y los Mossos en la capital catalana. En el caso de la policía local la plantilla ha crecido en casi un millar de efectivos en los últimos tres años, pasando de 2.800 a 3.500 agentes. Se ha reforzado también la presencia de Mossos, y ambos cuerpos realizan patrullas conjuntas en algunos distritos, como las Corts.

Robos en domicilios

Pero desde asociaciones de vecinos y la oposición municipal se alerta de que la percepción es otra. Lo corrobora periódicamente el Barómetro de la ciudad, que cada seis meses sitúa la inseguridad como la principal preocupación de los barceloneses. La inseguridad era el primer problema de los vecinos en diciembre de 2020, con un 12,4% de las respuestas, y subía hasta el 20,8 en diciembre de 2021.

El aumento de asaltos a domicilios explican en gran parte esta sensación de inseguridad. En barrios como Tres Torres las asociaciones de vecinos denuncian varias entradas al día en una misma calle, y algunos ladrones se han hecho tristemente célebres, como «spiderman» que trepa por las fachadas para entrar en los pisos.

En Pedralbes, una veintena de comunidades de vecinos prepara un plan de seguridad privada para frenar los robos en edificios. «Un fracaso de la administración que debería garantizar la seguridad» apuntan desde Valents.

«El dato objetivo es que los robos en domicilios han bajado en Tres Torres» asegura Batlle, pero reconoce que es un tipo de delito que crea especial alarma social. En el distrito de Les Corts se hacen patrullas conjuntas de Mossos y policía local precisamente para luchar contra este aumento de los robos.

Los datos de Interior

El año crítico fue, sin embargo, el 2019 cuando Barcelona registró 43.979 infracciones penales en el primer trimestre. Las 37.014 de este año sitúan a la capital catalana en índices de criminalidad similares a los de los años 2014 a 2017. Fue a partir del año del procés cuando se dispararon los delitos registrados en Barcelona, hasta la súbita caída provocada por la pandemia.

La criminalidad ha crecido en Barcelona por encima de la media española. Además, es la que tiene el mayor número de delitos por cada 1.000 habitantes (22,6) de las grandes ciudades españolas. Le siguen Valencia (19,3), Madrid y Sevilla, mientras San Sebastián y Zaragoza se quedan en la mitad.