El Taipei 101, el rascacielos más alto de Taiwán, ha dado la bienvenida a la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU en una visita que supone un claro desafío al gobierno de Pekín. «Speaker Pelosi Welcome to TW» y «TW loves US» podía verse en el edificio cuando aterrizó el avión en el que viajan Nancy Pelosi y una delegación del Congreso de EEUU. China ha amenazado con responder de forma contundente a lo que considera una violación de su soberanía sobre Taiwán y una ruptura de la política «Una sola China» de la Administración de Joe Biden. Sin embargo, desde Washington insisten en que se mantiene el statu quo.

Varios cazas SU-35 de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de China se han desplegado en el Estrecho de Taiwán al entrar el avión en el que se desplaza Pelosi en el espacio aéreo de la isla. El aeroplano de la presidenta de la Cámara de Representantes iba escoltado por 13 aviones de combate de Taiwán. Han recibido a Pelosi el ministro taiwanés de Exteriores, Joseph Wu, y la representante de Estados Unidos en Taiwán, Sandra Oudkirk. Este miércoles se reunirá con la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, que se ha mantenido discreta sobre esta visita.

China va a llevar a cabo ejercicios militares con fuego real en las inmediaciones de Taiwán, del 4 al 7 de agosto, según ha informado la agencia oficial Xinhua. El Ejército Popular de Liberación está “en alerta máxima” y responderá con “una serie de operaciones militares selectivas para defender la soberanía nacional”. Pekín se ha referido a los ejercicios en el Mar Meridional de China y en el Mar de Bohai.

Es la primera vez en 25 años que un mandatario de tan alto rango de la Administración de EEUU viaja a Taiwán, que China considera su territorio. Pekín ha advertido de que su Ejército no se quedará «con los brazos cruzados». En 1977 estuvo en Taipei el republicano Newt Gingrich.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de China ha publicado justo al tiempo que aterrizaba Pelosi un nuevo mensaje en Internet: «China se opone firmemente a los movimientos separatistas hacia la ‘independencia de Taiwán’ y a la interferencia de fuerzas externas». Pelosi, ya conocida por Pekín por su apoyo a los disidentes y activistas pro democracia, ha dicho que quería dejar testimonio de su apoyo a la democracia taiwanesa. Esta parada no estaba anunciada en la agenda del viaje por Asia debido a razones de seguridad.

En una opinión publicada en The Washington Post, Pelosi destaca que su visita a Taiwán ha de entenderse en el contexto de la lucha entre autocracias y democracias. «Realizamos este viaje en un momento en el que el mundo se enfrenta a una elección entre autocracia y democracia. Mientras Rusia libra su guerra premeditada e ilegal contra Ucrania, matando a miles de inocentes -incluso niños-, es esencial que Estados Unidos y nuestros aliados dejen claro que nunca cedemos ante los autócratas.»

El Ejército Popular de Liberación de China (EPL) ha desplazado varios buques y aviones de guerra cerca de la llamada línea media, una frontera no oficial entre China y Taiwán en el estrecho de Taiwán. También habría llevado decenas de tanques y otros vehículos blindados a Xiamen, a solo cinco kilómetros de la isla de Kinmen, en Taiwán.

El Ministerio de Defensa de Taiwán ha aumentado su alerta militar. En un comunicado ha señalado que tenía la «determinación, capacidad y confianza» para garantizar la seguridad nacional de Taiwán.

Estados Unidos ha desplazado, según Reuters, varios buques de guerra, encabezados por el USS Ronald Reagan, al este de la isla. Lo considera un despliegue «rutinario». Pero nada de lo que está pasando parece «rutinario».