España

La familia de Primo de Rivera se adelanta al Gobierno y pide exhumar a José Antonio por su cuenta

Los sobrinos nietos del fundador de la Falange anuncian que han pedido ya los permisos necesarios para que los restos del fundador de la Falange abandonen el Valle de los Caídos y sean trasladados a un "cementerio sagrado", sin desvelar cuál

Sepulcro habilitado a los pies del altar mayor de la basílica del Valle de los Caídos en el que se encuentran los restos de José Antonio desde marzo de 1959.

Sepulcro a los pies del altar mayor de la basílica del Valle de los Caídos en el que se hallan los restos de José Antonio desde 1959. Carmen Vivas

La familia de José Antonio Primo de Rivera se ha adelantado al Gobierno de Pedro Sánchez y ha solicitado ya al prior del Valle de los Caídos y a la Comunidad de Madrid la exhumación de los restos mortales, cuyo traslado ha anunciado el Ejecutivo que llevaría a cabo en cuanto la Ley de Memoria Democrática entre en vigor. Los sobrinos nietos ya han decidido la nueva sepultura pero han eludido por el momento desvelar dónde estará.

En un comunicado, Fernando Primo de Rivera y Oriol -representante de la familia- ha informado de que ya han dado los primeros pasos con vistas a la reinhumación del fundador de la Falange a fin de evitar una «exhibición pública propensa a confrontaciones de ninguna clase entre españoles» y que el proceso permanezca «dentro de la estricta intimidad familiar».

De momento, tan sólo ha informado de que será en un «cementerio sagrado de acuerdo con el rito católico», por lo que se descarta la reubicación en otro lugar del recinto de Cuelgamuros después de que la ley haya atribuido a las criptas adyacentes a la basílica y a los enterramientos existentes en la misma la condición de «cementerio civil».

A finales de la pasada semana, el ministro para la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, anunció que el Gobierno iniciaría el procedimiento administrativo para la exhumación de Primo de Rivera en cuanto la nueva norma se publicara en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y desplegara sus efectos jurídicos. En su artículo 54.4, el texto obliga a reubicar cualquier resto mortal que ocupe un «lugar preeminente» en el Valle de los Caídos, donde sólo podrán yacer a partir de ahora las personas fallecidas «a consecuencia de la Guerra».

Adelantándose al Ejecutivo, los familiares de Primo de Rivera tienen decidida ya cuál será la quinta sepultura de su ascendiente, si bien por ahora han eludido dar detalles. De momento están a la espera de que la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de San Lorenzo del Escorial (Madrid) concedan los permisos preceptivos para llevar a cabo el traslado.

«Una vez obtenida la autorización solicitada, los restos serán depositados en el lugar que la familia ha decidido. De esta manera cumplimos la voluntad manifestada en su testamento por José Antonio Primo de Rivera, en cuya cláusula primera establece: ‘Deseo ser enterrado conforme al rito de la religión católica, apostólica, romana que profeso, en tierra bendita y bajo el amparo de la Santa Cruz», detalla la nota. Ésta está firmada por el sobrino nieto mayor, duque de Primo de Rivera. Éste perderá el título nobiliario una vez que la Ley de Memoria Democrática entre en vigor en aplicación de otro de los preceptos con los que el legislador pretende suprimir las dignidades concedidas por el régimen franquista.

«De urgente y excepcional interés público»

La disposición adicional segunda de la ley declara «de urgente y excepcional interés público» la exhumación de las personas enterradas en el Valle de los Caídos que o bien no murieron durante la contienda o bien ocupan un lugar central, al tiempo que atribuye al Gobierno la facultad para garantizar el cumplimiento de dicho precepto. La duda es si también se procederá a reinhumar a los 24 monjes enterrados en el cementerio de la abadía -fallecidos décadas después del fin de la guerra- y a las 172 personas que se encuentran dentro de la iglesia y que tampoco cumplen la condición.

«José Antonio seguirá manteniendo el sitio preeminente que le corresponde en la memoria de muchos españoles y no podrá ser objeto de más humillaciones. Como mucha gente sabe, este traslado sería el cuarto que se produce desde su muerte y su nuevo enterramiento sería el quinto de su mal llamado descanso eterno. Pocos restos humanos han viajado tanto como los de José Antonio. Pero, conociendo sus ideas, ésta sería probablemente la última de sus preocupaciones», señalan en el comunicado.

Los sobrinos nietos dicen que los restos se reinhumarán en un «cementerio sagrado» pero eluden dar detalles por ahora

Fusilado a primera hora de la mañana del 20 de noviembre de 1936 en el patio de la prisión de Alicante, el cuerpo del fundador de la Falange fue enterrado inicialmente en una fosa del cementerio alicantino de Nuestra Señora del Remedio antes de ser colocado en un nicho del mismo camposanto. En noviembre de 1939 fue trasladado al monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid) y, desde el 30 de marzo de 1959, permanece al pie de las gradas del altar mayor de la basílica de Cuelgamuros. 

La familia, repartida en seis ramas (Primo de Rivera Oriol, Sáinz de Vicuña Primo de Rivera, Peche Marín-Lázaro, Díez Peche, Peche Moreno y Anós Peche), dice que con la decisión de solicitar la exhumación de los restos mantiene su «amor y fidelidad» a España, al tiempo que critica la supresión del condado del Castillo de la Mota y del ducado de Primo de Rivera. El primero se lo otorgó Franco a Pilar Primo de Rivera y Sáenz de Heredia -hermana del fundador de la Falange- en 1960 y el segundo a José Antonio Primo de Rivera a título póstumo (1948), teniendo como primer titular a su hermano Miguel hasta 1964.

Los familiares conocían los planes del Gobierno por los medios de comunicación, sin que hasta ahora ningún representante del gabinete de Pedro Sánchez se hubiera puesto en contacto con ellos. Como ocurrió en el caso de Franco, el proceso para el traslado de los restos de de Primo de Rivera se hubiera puesto en marcha con un acuerdo del Consejo de Ministros iniciando el procedimiento administrativo y dándole a la familia la posibilidad de elegir la nueva sepultura antes de acordar definitivamente la exhumación, recurrible ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo.

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