El pleno del Parlament volverá a poner a prueba este jueves la frágil relación entre ERC y Junts. Tras una sesión de control en la que Pere Aragonès y Albert Batet protagonizaron un nuevo choque, los republicanos intentan evitar que el pleno vote una reprobación encubierta al Govern en forma de moción de Junts. Mientras, los neoconvergentes empiezan a poner condiciones a un eventual apoyo a los presupuestos: una rebaja fiscal que Aragonès lleva meses descartando de forma rotunda.

«El Parlament constata la pérdida de confianza de la mayoría parlamentaria que permitió la investidura del president de la Generalitat al inicio de la legislatura». Es el escueto texto de la moción registrada por Junts, que los de Carles Puigdemont registraron tras una interpelación que ya ponía el foco en los escasos 33 diputados que dan apoyo al Govern de Aragonès.

Los republicanos han registrado tres enmiendas para modificar totalmente el sentido del texto. En ellas, «constatan un cambio en la configuración del Govern» tras la salida de Junts. Constatan «la necesidad de trabajar para construir acuerdos útiles para la ciudadanía». Y añaden que «pese a los cambios» en el Govern, «siguen vigentes los resultados del 14F» y el «52% de apoyos a formaciones independentistas.

«¿Me deja hablar?».

Es el argumento de ERC para seguir defendiendo oficialmente el pacto con JxCat en los presupuestos. Un discurso oficial que contrasta con el choque protagonizado este miércoles entre el president y el portavoz de Junts.

«Esta mesa no lleva a nada», le recriminó Batet en referencia a la negociación con el Gobierno. «Es una mesa entre dos partidos para garantizar la estabilidad del Gobierno y ya veremos si en Cataluña» añadió, advirtiendo a los republicanos que «no intenten centrifugar su fracaso a quien fue vetado a participar».

Aragonès respondía visiblemente molesto que la alternativa de Junts es «retórica vacía» lo que motivó las quejas de la bancada de Junts. «¿Me deja hablar» espetó el president ante las quejas de Batet, en un tono reservado hasta ahora a los portavoces de PP o Vox.

Rebajas fiscales

En este contexto, Junts debe presentar esta semana su decálogo de medidas fiscales para negociar los próximos presupuestos de la Generalitat. Un decálogo en el que tanto Laura Borràs como Jordi Turull han avanzado ya que se incluirán rebajas fiscales, en línea con lo aprobado en el congreso del partido de este verano.

Unas rebajas fiscales que ERC se negó a incorporar al proyecto de presupuestos cuando Junts todavía formaba parte del Govern. Entre ellas, la bonificación de los impuestos de sucesiones y donaciones o rebajas en el tramo autonómico del IRPF.

El ex conseller Jaume Giró trabaja en el documento junto a un equipo de Junts de que también forma parte su número dos en Economía, Jaume Cabrafiga. Turull ha avanzado en declaraciones a los medios que la idea de Junts es proponer una revisión de los tramos del IRPF para adaptarlos a la pérdida de poder adquisitivo provocado por la inflación desbocada del último año.

Pero ERC sabe que la única vía para conseguir el apoyo de los Comunes, socio imprescindible tanto si suma a Junts como al PSC al proyecto de presupuestos, solo puede tocar la fiscalidad para subirla. Y hoy por hoy los morados son el socio más factible del Govern Aragonès, aunque sus 8 diputados solo sirvan para completar la mayoría.