La oleada de cartas con material pirotécnico recibidas en al menos seis destinos, entre ellos el Palacio de la Moncloa, sede del gobierno español, obedecen a un patrón, tienen alguna relación con la guerra en Ucrania, y comparten la misma autoría. El caso está siendo investigado por presunto delito de terrorismo por el Juzgado Central de Instrucción 4, al frente del que se encuentra el magistrado José Luis Calama.

Todos son paquetes pequeños de color marrón con una carta dentro, y se enviaron desde España por correo ordinario. La letra en la que se escribe el destinatario es la misma, de modo que expertos grafólogos están estudiándola. Contenían material pirotécnico, no explosivo, de modo que al activarlo se produce una deflagración.

Hasta ahora se conocen al menos seis destinatarios: el presidente del gobierno, Pedro Sánchez; la ministra de Defensa, Margarita Robles; el embajador de Ucrania en España Serhii Pohoreltsev; el director de la empresa de armamento Instalaza, en Zaragoza; el responsable del Centro de Satélites de la base aérea de Torrejón de Ardoz, y la embajada de EEUU en Madrid.

La investigación está dando sus primeros pasos, y el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, ha pedido «prudencia», hasta que se determine la autoría de los hechos. La Secretaría de Estado de Seguridad ordenó el miércoles a la Policía y la Guardia Civil que extremasen las medidas de seguridad en las administraciones y edificios públicos, especialmente en los envíos postales. También se incrementaron las medidas de seguridad en las legaciones diplomáticas.

1. ¿Cuándo empezaron a recibirse los sobres?

La alarma saltó el miércoles 30 de noviembre cuando el jefe de seguridad de la embajada ucraniana en Madrid, situada en la Ronda de la Abubilla 52, resultó levemente herido en la mano como consecuencia de la deflagración del material pirotécnico que contenía un sobre dirigido al embajador Pohoreltsev. Fue el único que se activó al tirar de un sedal que abría el paquete. El jefe de seguridad sospechó del paquete porque no tenía remitente y lo activó fuera de la embajada y con precaución. Hubo empleados que ni se enteraron de lo que había pasado.

En declaraciones al Canal 24 horas, el embajador dijo que se había puesto en marcha el protocolo de emergencia y el funcionario actuó según las instrucciones. «La reacción de la parte española fue inmediata y el ministro de Exteriores habló con el jefe de la diplomacia ucraniana, Dmytro Kuleba, que también me llamó. Pronto encontrarán a los responsables», dijo Pohoreltsev. Sin mencionar a Rusia, dijo: «Conocemos los métodos terroristas del país agresor y estamos listos para cualquier tipo de emergencia… Los ataques que lleva a cabo Rusia contra mi país nos obligan a estar preparados».

Pero este jueves se ha sabido que la primera carta tuvo como destinatario el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y se recibió el pasado 24 de noviembre en el Palacio de la Moncloa. En este caso fue detectado por los sistemas de seguridad. La Guardia Civil se encargó de la detonación y se extremó la vigilancia. En ese momento no hubo investigación judicial. Ahora el caso comprende todos los paquetes recibidos. El miércoles llegaron a la empresa de armamento de Zaragoza y este jueves al resto de los destinos: la base de Torrejón, el Ministerio de Defensa y la embajada de EEUU, en la madrileña calle de Serrano.

2. ¿Qué tienen en común los destinatarios?

El canal de Telegram del grupo prorruso Rybar se hacía eco de la oleada de cartas con material pirotécncio en España y concluía: «Teniendo en cuenta la geografía de los incidentes, todas las instituciones mencionadas como destino de los paquetes con artefactos explosivos están, de una u otra forma, relacionados con el suministro de armas y material militar a Ucrania».

La Revista Ejércitos se hacía eco de cómo en el canal prorruso Cyber Army pedían atacar el 30 de noviembre con DDoS, un ciberataque distribuido de denegación de servicio, la web del presidente del gobierno español y del Consejo de Ministros.

España fue sede de la última cumbre de la OTAN, aunque no es de los países que ha aportado más asistencia militar a Ucrania. A gran distancia destaca Estados Unidos que ya suma más de 65.000 millones de dólares en todo tipo de asistencia.

La empresa zaragozana Instalaza suministró los lanzagranadas C90 que formaron parte del envío que el Gobierno español mandó a la defensa ucraniana tras la invasión de Rusia. Es un sistema de arma de calibre 90 mm para la infantería. El paquete que llegó a la base de Torrejón de Ardoz iba dirigido al Centro de Satélites de la Unión Europea. Desempeña un papel clave en la guerra de Ucrania, ya que desde ahí se lleva a cabo la monitorización satelital de este país.

3. ¿Hay casos en otros países?

Hasta el jueves solo se habían registrado estos envíos en España, pero el viernes las embajadas ucranianas de al menos cinco países han recibido «paquetes sangrientos» que contenían partes del cuerpo de algunos animales, principalmente ojos, según ha informado el Ministerio ucraniano de Exteriores. Son las legaciones de Hungría, Países Bajos, Polonia, Croacia e Italia, aunque también se han registrado paquetes sospechosos en consulados del país en Polonia, República Checa e Italia. A primera hora de la tarde, se acordonaba y desalojaba de nuevo la embajada en Madrid por la recepción de un envío similar.

Sí que tienen lugar con frecuencia ciberataques de origen difícil de precisar. Uno de los últimos conocidos lo sufrió el Parlamento Europeo poco después de que se aprobara una declaración que señalaba a Rusia como un Estado promotor del terrorismo.

4. ¿Qué pretenden los autores?

Sean quienes sean buscan el foco mediático. En este caso, dado que no son explosivos sino material pirotécnico el objetivo no es causar graves daños sino llamar la atención de la opinión pública. No se descarta que sea el único fin. Pero tampoco se puede obviar que los ciudadanos se van a preguntar por qué sucede en España, qué relación hay entre los casos y si Ucrania está en el trasfondo. Es posible que se pretenda que la población se pregunte si se corre riesgo por la posición en el conflicto. Los ciberataques y acciones como los envíos de paquetes son ejemplos de la guerra híbrida, en la que certificar el origen del atacante es complejo.

5. ¿Cómo ha reaccionado la Federación Rusa?

Rusia se ha desmarcado de estas acciones de forma contundente. La embajada rusa, a través de su canal de Telegram, ha trasladado esta mañana: «Ante la información que va apareciendo en los medios de comunicación españoles respecto a los paquetes explosivos enviados a la Embajada de Ucrania en España y unas entidades oficiales españoles declaramos: cualquier amenaza o acto terrorista, más aún dirigidos contra una misión diplomática, son totalmente condenables».