España

Cisma en Cs

Arrimadas renunciará a liderar Cs si Bal acepta una "lista de unidad"

El vicesecretario general y portavoz en el Congreso ha mencionado que su candidatura radica en su deseo de volver a la dinámica de partido bisagra | Bal rechaza seguir siendo un partido "subalterno al PP"

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, interviene durante un acto de refundación de su partido frente a la Casa Consistorial de Lugo

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, interviene durante un acto de refundación de su partido frente a la Casa Consistorial de Lugo EP

La presidenta de Ciudadanos (Cs), Inés Arrimadas, ha cogido el guante lanzado por su vicesecretario general y portavoz adjunto en las Cortes Edmundo Bal. La líder naranja aboga por llegar a las primarias con una «lista de unidad» y, por ello, ha propuesto a Bal abandonar la carrera de cara a enero para dar paso a «nuevos liderazgos». De hacerlo, Arrimadas también retiraría su candidatura, algo que ha anunciado este lunes en la rueda de prensa semanal que el partido realiza desde la sede nacional de Ventas. «Solo en el caso de que Bal no recapacite y retire la candidatura, presentaré mi lista a la asamblea», ha explicado. Tan solo tres días después del anuncio que Bal hizo en la jornada de puertas abiertas del Congreso. El deseo de Arrimadas es que el paso dado por su mano derecha no derive en un escenario de confrontación en la última etapa de la refundación del partido.

Las palabras de Arrimadas llegan después de que Bal haya explicado públicamente que su intención es revertir la deriva ideológica emprendida desde hace unos años para volver a ser «un partido de centro» que pueda llegar a acuerdos con el PP y el PSOE. Rechaza, por tanto, que su partido siga siendo «un subalterno del PP», según ha denunciado en una entrevista concedida a Televisión Española. En directo, Bal ha indicado que «Cs parece un partido de derechas y yo quiero que este partido vuelva a ser liberal en sentido europeo. Capaz de pactar a los dos lados, con conservadores y socialdemócratas». Aunque pone una condición: dejar de lado al independentismo y a «los herederos de ETA».

La candidatura de unidad fijada por ambos liderazgos tiene que ir solapada con un segundo, que ocupará las funciones orgánicas como secretario general. Ni Bal ni Arrimadas han anunciado qué compañero iría en su lista. «Lo iremos viendo en las próximas semanas», apuntaba Bal tras hacer su anuncio. Cs requiere «algo revolucionario», que no pasa por dar los mandos a Arrimadas, pero sí contar con ella internamente.

Los matices de Arrimadas

Si bien descarta presentarse a las primarias de enero si Bal da un paso al lado, Arrimadas no ha mencionado que no vaya a querer concurrir en su momento, cuando el liderazgo político del partido se refrende de nuevo en otoño. Asimismo, la solicitud a Bal no pasa por que abandone el partido. Como él, Arrimadas desea que ambos tengan voz en el partido una vez culmine la transición a la renovación de las siglas. Porque afirma que ninguna «discrepancia» que se haya dado puede perjudicar a la marca. «Nuestros militantes no se lo merecen», ha dicho.

Para convencer a Bal, Arrimadas contactará próximamente con él. De no poder convencerlo, se sumará a las primarias para «proteger al partido y garantizar la unidad». «La candidatura de mi amigo y compañero ha generado incertidumbre, preocupación y enorme sorpresa» en la militancia, ha mencionado Arrimadas. El entorno de Bal asegura que Begoña Villacís no le ha advertido de su intención de no concurrir a las elecciones municipales de mayo para el Ayuntamiento de Madrid si se hace con el control del partido, pero el movimiento de la actual presidenta, a quien es leal Villacís, deja dudas al respecto. Las sensaciones internas, sin embargo, aunque defienden posicionamientos concretos en cuanto al modelo del partido o de la mecánica que deberían tener las primarias, desean no fracturar la formación para no precipitar un descalabro preelectoral.

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