La Asamblea Nacional Catalana (ANC) ha evidenciado este martes la división del independentismo catalán y una menguante capacidad de convocatoria en la manifestación contra la reforma del Código Penal. Una manifestación a la que han acudido 3.600 personas según los datos del Ayuntamiento de Barcelona, 10.000 según la organización. La marcha, secundada por JxCat, ha suscitado la oposición de Òmnium y el resto de los partidos independentistas.

Antes de iniciar la marcha, un grupo de supuestos CDR han quemado fotografías de ejemplares de la Constitución y una bandera de España, entre gritos de «Puta España». La presidenta de la ANC, Dolors Feliu, ha dejado claro que la elección del Día de la Constitución para convocar esta marcha no ha sido en absoluto fortuito.

«La Constitución es la base de todo un ordenamiento jurídico que nos oprime» ha denunciado Feliu, para quien la reforma del Código Penal pactada por PSOE, Podemos y ERC no supone ninguna mejora para el independentismo, pese a la derogación del delito de sedición.

La propia reforma «recoge la jurisprudencia del delito de sedición» para incorporarla a la nueva definición de los desórdenes públicos agravados, ha lamentado Feliu.

Contra el Govern Aragonès

Pese a esa declaración inicial de intenciones, la marcha se ha convertido en una manifestación contra el gobierno de Pere Aragonès, al que acusan de plegarse al PSOE. Entre gritos de «Puigdemont, nuestro president» y peticiones de dimisión a Aragonès han llegado a la Plaza Sant Jaume, donde en ese momento concluía una reunión del ejecutivo catalán.

La presidenta de JxCat, Laura Borràs, sí ha acudido y se solazado entre besos y abrazos del público asistente. Borràs ha recriminado a sus ex socios la aproximación a los socialistas y ha reclamado «unidad» al independentismo ante los «ataques».

«Cuando el Estado español ataca al independentismo, este tiene que estar unido», ha declarado Borràs en los prolegómenos de la manifestación convocada por la ANC contra la reforma del Código Penal.

Pese a las proclamas, la manifestación ha transcurrido con calma entre los paseantes que hoy han acudido al centro de Barcelona para visitar la feria navideña de Santa Lucía. Alguno, incluso, equipado ya con la camiseta de la selección española en previsión del partido que esta tarde disputará en Qatar.