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El independentismo agranda su fractura tras los pactos de ERC con el PSOE

Un manifestante exhibe a Puigdemont en su camiseta en la manifestación de la ANC EFE/Marta Pérez

La primera manifestación tras el acuerdo de ERC y PSOE para derogar la sedición ha evidenciado este martes hasta qué punto se ha agrandado la división en el independentismo. No solo entre Esquerra y JxCat, socios de gobierno hasta hace dos meses, sino en todos los niveles del movimiento.

La manifestación de la ANC se convirtió en una marcha contra el Govern de Pere Aragonès solo secundada por JxCat, frente a las críticas de Òmnium y el silencio de la CUP. El resultado: 3.600 personas secundaron la convocatoria según el Ayuntamiento de Barcelona, 10.000 según los organizadores. Mientras, Esquerra se apuntaba un nuevo tanto en su negociación con el PSOE cuando Pedro Sánchez volvía a abrir la puerta a la reforma de la malversación.

Aragonès pudo oír desde su despacho, en el Palau de la Generalitat, a los convocados por la ANC pidiendo su dimisión por un acuerdo que según Dolors Feliu -presidenta de la Asamblea- «aumenta la represión». Pero probablemente le consolaban tanto los números de la manifestación como las palabras que Pedro Sánchez pronunciaba a esa misma hora a las puertas del Congreso.

Petición de unidad

Formalmente, unos y otros siguen clamando por la unidad del independentismo que fue la clave del desafío de 2017. Lo hizo la portavoz del Govern, Patricia Plaja, lanzando una dura advertencia a la Asamblea: «que no se equivoquen de enemigo» advertía Plaja reclamando unidad. «Si todos dirigiéramos todos los esfuerzos a objetivos compartidos, en vez de enfrentarnos, seguro que iríamos más deprisa y más lejos».

Desde el exterior de los muros del Palau, Laura Borràs pedía también unidad, pero en contra de la reforma del Código Penal acordada por Esquerra. «Hago un llamamiento a todas las fuerzas independentistas para que vayamos juntas contra este atentado a los Derechos Humanos» reclamaba la presidenta de JxCat.

Borràs iba más allá, asegurando que su partido trabaja para que las enmiendas a la reforma del Código Penal que los partidos pueden presentar hasta este viernes sirvan para recuperar esa unidad. Eso sí, bajo el paraguas de Junts, pese a que ERC triplica su representación en el Congreso.

Candidatura ANC

Mientras el próximo enfrentamiento se fragua en las Cortes, una nueva candidatura amenaza con dividir un poco más el voto independentista. Con la vista puesta en unas elecciones autonómicas que oficialmente no deben convocarse hasta 2025, cinco grupos minoritarios del independentismo más ortodoxo han fundado Acuerdo por la Independencia.

El objetivo es formar una lista cívica, al margen de los partidos, que pueda convertirse en la marca blanca de la Asamblea. Por estatutos la ANC no puede concurrir como tal en las elecciones, pero no sería la primera vez que apoyara a una candidatura «independiente». Ya lo hizo en las últimas elecciones municipales con Primarias, una lista que no consiguió entrar en el Ayuntamiento de Barcelona, pero fue señalada como la responsable de que también se quedara fuera la CUP.

Esa experiencia no ha desanimado a los impulsores de Acuerdo por la Independencia. Entre ellos, la patronal independentista Anem per Feina, el grupo escindido de la ANC Donec Perficiam, Unitat per la Independència y NetInformació. La propia Dolors Feliu, presidenta de la ANC, amenazó en la pasada Diada con presentar una candidatura netamente independentista en las próximas elecciones.

Los impulsores del proyecto se justifican en la falta de liderazgo de los partidos independentistas para volver retar al Estado. Y defienden su voluntad de «desbancar definitivamente a una clase política que ha optado por velar por sus propios intereses», informa Mon.cat.

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