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Empresarios vascos creen que el modelo educativo dificulta captar profesionales del exterior

Reclaman que se "flexibilice" el sistema, basado en modelos lingüístico con gran peso del euskera, para que la escolarización de trabajadores venidos de fuera y de familias inmigrantes no sea una barrera para instalarse en Euskadi.

Aula de un instituto. EFE/ Ismael Herrero

El sistema educativo vasco se ha convertido en una barrera para la atracción y la acogida. Sus características, en particular por el peso de la exigencia del euskera en sus modelos educativos, complica la llegada de talento de otros lugares de España y dificulta la integración de las nuevas generaciones procedentes de otros países.

El diagnóstico lo han hecho empresarios de primer nivel, agrupados bajo la plataforma ‘Zedarriak’, que han visto en el sistema educativo vasco una oportunidad por la buena formación que imparte y su bajo ratio de fracaso pero al mismo tiempo se ha convertido en una dificultad para quienes podrían instalarse en Euskadi con sus familias. Consideran que se debería flexibilizar para corregir el problema de captación de profesionales que descartan llegar al País Vasco por ver en el sistema educativo una dificultad para desarrollarse en con sus familias.

Por ello, ven  “un reto urgente” que la Administración vasca aborde fórmulas que brinden “soluciones sencillas” a los profesionales que pudieran verse en la tesitura de rechazar ser destinados a Euskadi por la dificultad de escolarización añadida que supondría para sus hijos.

Al mismo tiempo, ante el grave problema demográfico y de profesionales que comienza a agudizarse en el tejido empresarial vasco, instan a abrir un debate sobre esta cuestión para atraer jóvenes al tejido demográfico vasco, cada vez más envejecido: “Natalidad e inmigración son las dos ecuaciones fundamentales para nuestro futuro”.

‘Babyboomers’ y la ‘Generación Z’

Empresarios como Pedro Luis Arias, impulsor del Concierto Económico Vasco, la exministra Cristina Garmendia, Iñaki López Gandasegi (Presidente de Aernnova) o Antón Pradera, presidente de CIE Automotive, llaman a promover estos cambios en aras a “avanzar hacia una sociedad abierta, de acogida, atractiva para innovadores y personas que busquen su desarrollo personal y profesional en Euskadi”. Reiteran que hace falta “incorporar más personas a nuestras empresas”: “Tenemos palancas que podemos activar para atraer personas de otras culturas, de otros países pero para que encuentren aquí su destino vital es muy importante mejorar nuestros mecanismos de atracción, acogida e inclusión”.

En un informe titulado “Una mirada a la juventud de Euskadi. Nunca tantos deberemos tanto a tan pocos”, los integrantes de ‘Zedarriak’ reflexionan sobre el grave problema de relevo generacional por el que atraviesa el País Vasco y que urge a adoptar medidas para la retención y captación de talento.

Recuerdan que hace dos décadas en el País Vasco existían 101 jóvenes por jubilado y esa cifra se ha reducido hoy a sólo 61 y aún lo hará más en el futuro. Un desfase que se irá agravando a medida que la generación más numerosa, los ‘babyboomers’, se jubilen y la economía productiva tenga que ser sostenida por la generación “más reducida –en número- que ha conocido Euskadi”, la ‘generación Z’.

«Necesitamos más personas jóvenes»

Se debe buscar no sólo la retención y atracción del talento que requerirá la sociedad y economía vasca, sino también saber capotar a familias inmigrantes que puedan aportar valor al tejido productivo. “Euskadi necesita más personas jóvenes”, recuerdan. Actualmente la población entre los 18 y 26 años apenas representa el 14% de la población y a finales de esta década el 25% de los jóvenes tendrá un origen extranjero.

Valoran que las instituciones hayan tomado medidas para fomentar la natalidad y la apuesta por un impulso demográfico, pero señalan que se trata de un problema estructural que debería implicar a todos los ámbitos de la sociedad: “Es preciso una mayor conciencia en la sociedad y una sensibilización y movilización mayor”.

Las condiciones laborales y la necesidad de priorizar el mercado de trabajo de los jóvenes es otro de los ejes a los que instan a poner solución. La precariedad laboral, pese a contar con la generación mejor formada y con menor índice de fracaso escolar, está abriendo “una brecha generacional” entre los jóvenes y los más mayores. Una brecha intergenercaional que debería ser abordada, señalan, con la misma urgencia que “la brecha de género” con medidas que favorezcan su emancipación mayor y a menor edad.

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