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Peluquería, panadería o jardinería, así se reinsertan los presos en las cárceles vascas

La Administración penitenciaria vasca invertirá un millón de euros en la financiación de los talleres para presos que cumplen condena y con los que cubre las principales necesidades del día a día de las prisiones.

Entrada del centro penitenciario Álava, en el día de la presentación del documental de EiTB 'Historias de la cárcel', en el centro penitenciario de Zaballa

Entrada del centro penitenciario Álava, en el día de la presentación del documental de EiTB 'Historias de la cárcel', en el centro penitenciario de Zaballa EP

Es la apuesta que desde el primer momento se ha priorizado en el modelo penitenciario vasco. La reinserción social de los alrededor de 1.500 presos que albergan los tres centros penitenciarios se ha reforzado. Lo ha hecho ampliando las plazas y los talleres que se brindan a los internos. El Ejecutivo vasco destinará algo más de un millón de euros este año al pago de las actividades y remuneraciones de los internos que participen en las mismas.

Se trata de talleres que en muchos casos van destinados a cubrir actividades necesarias en el día a día de las tres cárceles. Peluquería, panadería, jardinería, limpieza, lavandería, reciclaje de residuos, apoyo a la formación o gestión de almacenes son sólo algunos de los talleres que la administración penitenciaria vasca financiará a lo largo de este año. En algunos casos se trata de actividades que ya se venían ofreciendo a los presos, si bien se ha ampliado el número de plazas.

La Agencia Vasca de Reinserción Social es la encargada de regular la relación laboral de carácter especial que se aplica a los presos que realicen talleres penitenciarios. Unas tareas por las que perciben una remuneración, en función de las horas y actividad realizada, y que puede rondar los 300 euros al mes, aproximadamente.

Fuentes de ‘Aukerak’ señalan que desde que el Gobierno vasco ha asumido las competencias penitenciarias se ha procurado ampliar el número de plazas. Se apuesta por este tipo de actividades para reforzar no sólo la formación y la autoestima de los internos sino para facilitarles un posible medio de vida a través de la formación laboral una vez que abandonen la prisión.

Beneficios penitenciarios

En cárceles como la de Zaballa, en Álava, se concentran algunos de los talleres más relevantes para el día a día de las tres prisiones vascas, como es el servicio de panadería. Desde este centro cada día, con personal integrado casi en su totalidad por internos que cumplen condena, se producen las obleas de pan que deben ser distribuidas a diario en las tres prisiones. En otras prisiones, como la de Martutene, el servicio de peluquería es otro de los talleres que mayor número de internas atrae en el módulo de mujeres. En él trabajan internas que han recibido un mínimo de formación en peluquería, lo que les permite acercarse a una profesión con la que en el futuro poder aspirar a trabajar.  

La limpieza de las dependencias comunes de los centros también corre a cargo de los presos y es gestionada por ‘Aukerak’. También se ofrecen servicios como el de almacén, reparto de comida o el de acompañamiento, para dar apoyo y vigilar a personas reclusas en situación de riesgo.

Con este tipo de servicios los internos logran en ocasiones beneficios y reducciones de sus penas de modo que el tránsito hacia las progresiones de grado por la prestación de su trabajo se acelere. Con las remuneraciones en muchos casos también se les permite una solvencia económica con la que ayudar a su entorno o incluso poder hacer frente a algunas de las responsabilidades civiles que acarreen.

Autorizados por la Junta de Tratamiento

El acceso a este tipo de talleres debe ser autorizado por la correspondiente junta de tratamiento, que evaluará la situación de cada interno y las circunstancias por las que podría ser aceptado para el desarrollo de un determinado taller carcelario.

Junto a estos talleres que permiten cubrir la actividad de la propia cárcel, desde ‘Aukerak’ se están impulsando talleres con empresas ajenas al centro penitenciario para que puedan trasladar parte de su actividad productiva a las cárceles. De este modo, determinados servicios de las empresas acordadas se realizan en las cárceles. Suele tratarse de trabajos sencillos y por los que también perciben una remuneración.

La población reclusa también realiza muchas de las reparaciones que se requieren en las prisiones. En las tareas de mejora de las instalaciones que la nueva administración vasca ha puesto en marcha para mejorar las instalaciones se ha contado con los internos. En prisiones como las de Martutene, por ejemplo, se han cubierto algunos espacios donde está previsto albergar distintos talleres.

El Ejecutivo vasco también ha licitado la mejora del pavimento deportivo de la cárcel de Basauri (Bizkaia), donde están situados el campo de fútbol y baloncesto y cuyo mal estado ha requerido licitar su reforma. La Administración vasca invertirá alrededor de medio millón de euros en la reforma de este pavimento de la prisión para mejorar las instalaciones deportivas de las que hacen uso los internos.

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