Apenas han transcurrido las primeras horas después de la tragedia. Todavía demasiado pronto. Todavía demasiado reciente un siniestro ferroviario que ha truncado la vida de, al menos, 40 personas. Pero por ahora sí, se ha impuesto una inusual tregua política. No solo porque se ha congelado abruptamente la crispación, freno casi obligado cuando aún no se conoce el número total de víctimas y es momento de identificar a los fallecidos, de consolar a sus familiares, de atender a los heridos y de localizar a los desaparecidos, sino porque administraciones de distinto color político han depuesto las armas, siquiera temporalmente, para ponerse a trabajar juntas. Singularmente, Gobierno de España y Junta de Andalucía. PSOE (y Sumar) y PP. Ambas instituciones, junto al Ayuntamiento de Adamuz (PSOE) y la Diputación de Córdoba (PP), lanzaban este lunes una imagen de unidad y de completa "coordinación". Una sintonía y un ánimo de cooperación muy infrecuentes en una política siempre infectada de altas dosis de toxicidad. Un clima de serenidad balsámica en tiempos de máxima tensión del que solo se separó la ultraderecha de Vox.

La colaboración con la Junta es "total", "todo bien", "sin duda". El Ejecutivo de Pedro Sánchez asegura sentirse satisfecho de la labor del Gobierno del popular Juanma Moreno Bonilla. No hay quejas. Al menos por ahora. No las verbalizan los socialistas en público, pero tampoco en privado. Tanto en la Moncloa como en el Ministerio de Transportes, que dirige Óscar Puente, señalan que la debida cooperación entre administraciones está funcionando. Ambas, subrayan, están remando para atender a las víctimas del accidente del pasado domingo, cuando a las 19.45, y según los primeros datos de la investigación, los tres últimos coches del tren Iryo Málaga-Madrid descarrilaron en la entrada de la estación de Adamuz (Córdoba) e invadieron la vía paralela, en la que circulaba en sentido contrario el Alvia Madrid-Huelva. El "choque de gran violencia" entre los dos trenes provocó que los dos vagones de la cabeza del Alvia se precipitaran por un terraplén lateral de cuatro metros de altura. 40 víctimas mortales, 29 heridos graves y 123 heridos leves: es, por ahora, el balance de un trágico siniestro que ha conmocionado a España y a medio mundo y ha rebajado al mínimo la actividad política.

No se verbalizan críticas en público por parte del Ejecutivo hacia la Junta, pero tampoco en privado: la colaboración entre administraciones, dicen en Transportes y en la Moncloa, es correcta

Sánchez canceló su agenda para este lunes ya en la misma noche del accidente y, horas después, anuló su viaje a Davos y las reuniones con los partidos programadas para toda la semana. Se trasladó hasta Adamuz y visitó la zona afectada por el suceso con miembros de su Gobierno —la vicepresidenta primera, María Jesús Montero; y los ministros del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de Transportes, Óscar Puente—, y también con Juanma Moreno y el alcalde de la localidad cordobesa, el socialista Rafael Moreno. Después, comparecieron todos juntos ante los medios, en señal evidente de unidad y responsabilidad institucional. Y todos hablaron de la "coordinación" entre administraciones. Sin ambages.

"Toda tragedia —recalcó Sánchez— exige por parte de la sociedad a sus instituciones dos cosas, la unidad en el dolor y la unidad en la respuesta, y creo que desde el mismo momento en el que se produjo esta tragedia, el Estado ha actuado como tenía que actuar, unido, coordinado y con lealtad".

Sánchez, Moreno y el alcalde de Adamuz visitaron la zona y comparecieron juntos. La sociedad pide "unidad en el dolor y unidad en la respuesta" y el Estado ha actuado "unido", dijo el líder socialista

Lo mismo expresó Moreno: "En el día de ayer [por este domingo] y en el día de hoy [por este lunes] hemos estado trabajando conjuntamente con el Ayuntamiento, con la Diputación de Córdoba, con la Administración General del Estado, con el Gobierno de España, y lo hemos hecho con un solo objetivo: auxiliar a los accidentados" y "localizando" a los fallecidos. "Quedan todavía muchas horas de trabajo, de trabajo intenso, y nos queda a las distintas administraciones poner lo mejor de nosotras mismas [...]. Quedan muchas cosas por hacer, pero seguro que juntos llegamos más lejos y llegamos mucho más rápido". El alcalde de Adamuz también había resaltado previamente la "magnífica coordinación" entre administraciones.

"Debería ser lo normal"

Esos mensajes de unidad también se fueron repitiendo a lo largo de todo el día. De ida y vuelta. "Lo que veis es lo que ha sucedido", contaba el ministro Puente en Hora 25 (SER). "En cuanto tuve un poco de información llamé al presidente de Andalucía, hoy nada más llegar al lugar de los hechos estaba allí, hemos estado recorriéndolo y hablando. Esto debería ser lo normal y más en una circunstancia de estas características. ¿Qué responsabilidad tiene Moreno Bonilla en el transporte? Ninguna. Pero sí en protección civil y su parte se ha esforzado por cumplirla y cumplirla bien. Es lo que los ciudadanos esperan. Debería ser lo normal, llama la atención porque venimos de un episodio que no es muy edificante".

También Moreno admite que la cooperación con el Gobierno está siendo "leal": "Así nos lo piden los ciudadanos y es nuestra obligación moral. Llegamos más lejos si remamos juntos"

El titular de Transportes hacía referencia implícita a lo que ocurrió hace algo más de un año, con la dana de Valencia, cuando la unidad de las administraciones duró un suspiro: la Generalitat y el PP enseguida acusaron al Ejecutivo de no echar una mano y el Gobierno a su vez cargó contra el entonces president, Carlos Mazón, por su negligencia en la gestión. El presidente de la Junta también reconocía en la cadena de Prisa que la cooperación con el Gobierno estaba siendo "leal". "Así nos lo piden los ciudadanos y es nuestra obligación moral. En una situación de catástrofe así, los funcionarios públicos tenemos que remar en la misma dirección. Llegamos más lejos si remamos juntos". Ambos se multiplicaron en entrevistas en distintos medios y en declaraciones públicas y el mensaje fue coincidente.

Y no era postureo. Fuentes de Transportes remarcaban en privado, sin micrófonos, que la colaboración con la Junta estaba siendo positiva, "sin duda", fértil, "totalmente". "Ahora lo importante son las víctimas", recordaban. "Todo bien", apuntalaban por su parte en la Moncloa, sin atisbo de queja respecto a la actitud del Ejecutivo andaluz.

El Gobierno sabe que la gran pregunta es y seguirá siendo qué pasó. Ya Puente dijo en la madrugada del lunes, en su primera comparecencia pública tras el accidente, que las circunstancias habían sido "extrañas" y nada fáciles de desentrañar. Un día después, las dudas persisten: los investigadores continúan estudiando qué ocurrió, y tardarán en completar sus conclusiones. Desde el entorno de Puente subrayan que no hay ningún tipo de ocultación de datos: "Hay sobre el terreno decenas de técnicos. Los de la Agencia de Investigación este lunes, delante de Moreno y del presidente del Gobierno dijeron que en este momento están recogiendo datos y no tienen ninguna posibilidad de establecer las causas. Que necesitan tiempo".

En el ministerio subrayan que los investigadores aseguraron, "delante de Moreno y de Sánchez" que no tienen posibilidad aún de establecer las causas de la tragedia, que "necesitan tiempo"

"Vamos a dar con la verdadsostuvo Sánchez en su declaración institucional de la mañana, en la que anunció el luto oficial de tres días—, vamos a conocer la respuesta y cuando se conozca esa respuesta, del origen de la causa de esta tragedia, con absoluta transparencia y absoluta claridad, lo pondremos en conocimiento de la opinión pública de los ciudadanos a través de los medios de comunicación". "Les debemos a las víctimas y a sus familiares saber exactamente qué ha pasado", apuntó horas más tarde el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en una comparecencia conjunta con Moreno, en la que añadió que no había recibido información oficial del Gobierno sobre el accidente, ni como dirigente de su partido ni como jefe de la oposición. Los datos que tenía, dijo, procedían o de la Junta o de los medios de comunicación.

"Lo prudente es no descartar nada"

El Gobierno insistía este lunes en que no es posible identificar todavía una hipótesis más poderosa, porque hay un carril roto en varios puntos y falta por saber "la madre del cordero", en palabras de Puente en TVE, si es causa o consecuencia del impacto. El ministro sí recordó que tres trenes habían pasado en un lapso de 20 minutos por el mismo punto y no tuvieron "ningún problema", y que las incidencias que se detectaron el verano pasado —después de más de 700 millones de inversión para la renovación de la vía, que culminó en mayo— eran una "garantía de seguridad": no se produjeron en el tramo del siniestro, "es un tramo que está más adelante", y no tienen "nada que ver" con él. "Relacionarlo no tiene sentido". La vía, pues, había sido remozada hace ocho meses, el Iryo se fabricó en 2022 y se revisó el 15 de enero, y el suceso se produjo en un tramo de línea recta, sin que ninguno de los convoyes se excediera de velocidad. "En este momento lo prudente es no descartar nada", destacó el ministro.

La CIAF trabaja desde el domingo por la noche para aclarar lo ocurrido, está recogiendo información y remarca que todas las hipótesis sobre las causas del accidente "están abiertas"

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), dependiente del Ministerio de Transportes pero autónoma en su funcionamiento, ya movilizó un equipo formado por el secretario de la comisión y dos técnicos investigadores que salieron hacia las 22 horas del domingo desde Madrid y llegaron a las 1.30 al lugar del accidente. Acabó una primera inspección a las 4.15 y se reincorporó a los trabajos a las 9 horas, ya con luz natural.

La CIAF, según informó Transportes, determinó que "será necesario analizar en laboratorio los carriles en el punto de inicio del descarrilamiento, así como inspeccionar en taller la rodadura del tren Iryo". También se extraerán los "datos de los registradores jurídicos embarcados de ambos trenes". La comisión, por tanto, está en fase de "recogida de información in situ y de recopilación de documentación y datos de los distintos registros" y luego entrará en el análisis o demandará más inspecciones. "Por el momento, al estar en una fase inicial, todas las hipótesis con respecto a las posibles causas del suceso están abiertas", remachó en su comunicado.

Del ambiente balsámico de este lunes se separó Vox: exigió una auditoría de la red ferroviaria, cargó contra el Ejecutivo por "criminal" y se negó a suspender el inicio de campaña en Aragón

Del ambiente sereno y de colaboración entre Gobierno y Junta, hasta de Gobierno y PP, se separó por completo Vox. La formación ultra no solo se negó a suspender los actos del inicio de la campaña electoral en Aragón por el luto oficial, sino que exigió una auditoría sobre el estado de la red ferroviaria. "Nos gobierna el crimen, la mentira y la traición a los intereses del pueblo. El colapso de un Gobierno mafioso está amenazando de colapso a todo el Estado tanto a nivel nacional como internacional. Punto", escribió en X Santiago Abascal, el líder de la ultraderecha. El PP no se alineó con sus tesis.

¿Durará la tregua política? Es una gran incógnita. Si los partidos podrán sustraerse a la eterna tentación. Pero pesa el recuerdo de la dana y la furia de unas víctimas que se sintieron desprotegidas e influye la manera muy distinta en que Gobierno y Junta han encarado la tragedia desde el primer momento. Por ahora se impone la cooperación y la "lealtad". Por respeto, coinciden todos, a los afectados por un terrible accidente que ya marca la historia de España.