El PSOE y el Gobierno saben que en apenas 48 horas pueden afrontar una más que probable derrota electoral en Aragón, no son ajenos a la posibilidad de que el partido agujeree su suelo histórico y se precipite por debajo de los 18 escaños que consiguió Javier Lambán en 2015. Un mal pronóstico que en el partido no se endosa a la candidata, la exministra Pilar Alegría, ni a su diseño de campaña, si a su desempeño en los debates. Es "el contexto", muy negativo para los socialistas por la erosión del Ejecutivo de Pedro Sánchez, el que les lastra. Pero en la federación y en el equipo del presidente se aferran al punto de inflexión que creen percibir en los últimos días, en las últimas horas: la batalla firme contra los tecnoligarcas, el pequeño núcleo de mandamases que controlan las redes sociales, y el estallido del caso Móstoles, el presunto acoso sexual y laboral, por parte del alcalde de la localidad madrileña, del PP, a una ya exedil de su partido, sin que ni la dirección regional ni la nacional la amparasen. Dos asuntos que, en teoría reman a favor de la exportavoz y que "algo pueden ayudar". No obstante, otros dirigentes no lo ven tan claro y creen que, a estas alturas, a dos días de que los 1.036.321 aragoneses con derecho a voto puedan acudir a las urnas, poco se puede mover ya.

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"Vamos a darlo todo en estas últimas horas y soy muy prudente para hacer elucubraciones. He tenido la oportunidad de hablar con mucha gente, hay malestar por el desprestigio de los servicios públicos en estos años y la gente es consciente de quién lo ha provocado", señalaba Alegría este jueves a primera hora en Hoy por hoy, en la SER. "Ya os digo que desde ya empiezo esas 24 horas de campaña, porque estamos de remontada, porque quiero que todos los aragoneses el próximo domingo se movilicen y lo hagan por sus derechos", aseguró ya por la noche, tras salir de una fiesta con jóvenes progresistas que le había proporcionada un "chute de energía". Y a partir de ahí encadenó encuentros con trabajadores del turno de noche, con bomberos...

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La candidata emprende en las últimas 24 horas una maratón de actos y encuentros y echa el telón este viernes en Zaragoza con Sánchez. El presidente calentó el ambiente con su anuncio en Dubái

Con esta marattón, la candidata quiere exprimir el tirón de una campaña que arrancó enturbiada por la conmoción de los accidentes de Adamuz y Gelida, que sumaron 47 víctimas mortales. Las expectativas son escasas: el tope puede estar en los 19-20 escaños, más abajo de los 23 de 2023, pero cabe la opción de que Alegría se anote el peor resultado histórico si se queda en las 17 actas. Este viernes echa el telón con Sánchez en Zaragoza. Será el tercer y último mitin con él en estos 15 días. El primero que el presidente dirija a la grey socialista tras haber calentado el ambiente con el anuncio, el que hizo el martes desde Dubái, de que el Gobierno prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años y adoptará otras medidas como poner fin a la impunidad de los directivos para que sean legalmente responsables de las infracciones que se cometen en sus plataformas digitales o tipificar como delito la manipulación de los algoritmos y la amplificación de contenido ilegal. Se trata de combatir, dijo, el "salvaje Oeste digital".

"Dirty Sánchez', un tirano y un traidor"

Faltan aún todas las concreciones, pero el jefe del Ejecutivo enseguida recibió el latigazo de Elon Musk, el hombre más rico del mundo y dueño de X (antes Twitter) y Tesla. "Dirty Sánchez es un tirano y un traidor al pueblo español", escribió el exasesor de Donald Trump en su red social. No se podía traducir simplemente como "sucio Sánchez", porque la expresión hace referencia a una práctica sexual coprófila. "Es el auténtico fascista totalitario", siguió anotando en X.

Musk lanzó insultos al jefe del Ejecutivo a través de X: "Dirty Sánchez", "tirano", "traidor", "fascista totalitario". Y Dúrov, CEO de Telegram, mandó un mensaje a todos los usuarios en España para avisarles del "control total" que busca, dice, Sánchez

El miércoles, atacó el fundador y consejero delegado de Telegram, Pável Dúrov. Él mandó un mensaje a todos los usuarios españoles de la aplicación a través de su canal oficial de la aplicación. El Gobierno español, dijo, está "impulsando nuevas regulaciones peligrosas que amenazan tus libertades en Internet". Estas medidas "podrían convertir a España en un Estado de vigilancia bajo el pretexto de la protección". Las iniciativas anunciadas por el presidente, escribió Dúrov, "no son salvaguardas, son pasos hacia el control total". "Mantente alerta, España. Exige transparencia y lucha por tus derechos", dejó como recado final.

Sánchez contestó poco después a través de su cuenta de X, parafraseando al Quijote: "Deja que los tecnooligarcas ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos". Fuentes de Moncloa advirtieron de que el envío de ese mensaje masivo, con "mentiras y ataques ilegítimos" contra el Gobierno no había ocurrido jamás en España, un hecho que "demuestra, por sí solo, la urgente necesidad de regular las redes sociales y aplicaciones de mensajería móvil". Los problemas con las redes sociales, añadieron, no son una preocupación exclusiva de España, y además son una inquietud "generalizada de la ciudadana", porque como registró el último Eurobarómetro, el 95% de los españoles está preocupado por la desinformación y los discursos de odio, y el 89% ppor la concentración de poder de las grandes plataformas y la opacidad de sus algoritmos.

Dúrov, recordaban en el Gobierno, está siendo investigado por su posible responsabilidad en delitos graves y la plataforma ha "incumplido de forma reiterada sus obligaciones de control". El mensaje remitido a todos los usuarios de Telegram, en definitiva, era el vivo "reflejo" de la forma de operar de los tecnoligarcas: un espacio "lleno de bulos" y "destinado a erosionar la confianza en nuestras instituciones". Este jueves, el mismo Sánchez, y desde Bilbao, aguantó el pulso a lo que en otras ocasiones ha llamado tecnocasta: el Gobierno, dijo, protegerá a los jóvenes del "universo tóxico e impune" de las redes sociales. Y no arrugará: la democracia "no va a ser doblegada por estos tecnoligarcas", "no nos van a quebrar", proclamó.

Una ya exedil del PP en Móstoles acudió a su partido a pedir ayuda tras sufrir acoso sexual y luego laboral, pero ni la cúpula regional ni la nacional la ampararon

A esta batalla "de largo aliento", que comenzó, recordaban en su equipo, hace algo más de un año en Davos cuando el propio Sánchez abrió el debate sobre las redes, se superpuso este jueves la noticia, avanzada por El País, de que ni el PP madrileño ni la dirección de Génova protegieron a una exedil de Móstoles que denunció a su alcalde, Manuel Bautista, por presunto acoso sexual y laboral. "El amparo del partido pasa por que te quites de la cabeza cualquier tipo de denuncia. Una denuncia pública te perjudicaría. Protegerte es no hacer nada", advirtió a la ya exconcejala la vicesecretaria de Organización de los populares madrileños, Ana Millán. "Un caso fabricado", respondió la presidenta de la Comunidad y líder regional de la formación, Isabel Díaz Ayuso. Alberto Núñez Feijóo cerró también filas con ella. PSOE, Más Madrid y hasta Vox reclamaron la dimisión de Bautista.

Todo sucedía justo cuando en el Senado comparecía Paco Salazar, el exdirigente socialista acusado de acoso sexual que fue apartado de su cargo orgánico e institucional el pasado julio. Durante toda la campaña en Aragón, el presidente autonómico y candidato del PP, Jorge Azcón, ha perseguido a Alegría con la foto de su almuerzo en noviembre con Salazar. Ella ha insistido todo este tiempo en que esa comida fue un "error" y que nunca tenía que haberse producido. El ex alto cargo relató en la Cámara alta que ese encuentro fue puramente personal, que ella se interesó por su familia y que no abordaron cuestiones profesionales. Pero la exministra no le hizo ningún reproche, precisó, algo que para el PP demostraba que ella había "mentido", porque en privado a Azcón le dijo que sí le había recriminado su conducta.

Buena valoración de la campaña de Alegría

En el Ejecutivo esperan que lo sucedido en estas últimas jornadas haga su efecto, influya en el electorado, empuje a reflexionar al votante progresista y le movilice. "Todo lo que ayude a que el ciudadano le quite la careta a la ultraderecha, en la que metemos a Ayuso, siempre suma", valoran en la Moncloa. "Ojalá nos impulse", aspira un ministro. "Algo puede ayudar. Pero las elecciones autonómicas tienen vida propia, y más si son en un solo territorio", converge otro miembro del Gabinete de Sánchez, que aplaude la "buenísima campaña" de Alegría y que confía en que al PP "se le vuelva en contra" la utilización del caso Salazar ahora que se ha destapado lo que ocurrió en Móstoles.

Todo lo que ayude a que el ciudadano le quite la careta a la ultraderecha, en la que metemos a Ayuso, siempre suma", valoran en la Moncloa. "Algo puede ayudar", añade un ministro

En el equipo directo de campaña de la exministra aseguran que "se nota cambio". "Nosotros llevamos notando esta semana que el PP se pasa de frenada y que hay partido", abundan. "No sé si puede empujar —observa otro dirigente—, pero desde luego el pulso del presidente a los tecnoligarcas cae bien en los dudosos de si salir a votar o que tienen dudas sobre qué opción de izquierdas elegir. Un PSOE rojo gana puntos con esos adversarios que no caen bien en España. También viene bien la ayuda del escándalo por las viviendas protegidas de Alicante o el lío del PP con las acusaciones machistas en Móstoles". No todos en la cúpula regional se muestran tan optimistas: "Yo creo que el pescado ya está vendido. Que las dos cosas tengan efecto electoral es más difícil". Y es que si algo ha calado en el partido es que el contexto en el que se desenvuelven estos comicios no puede ser peor: a la erosión del Ejecutivo, al coleo de los casos de presunta corrupción, se suma la tragedia de Córdoba y el caos ferroviario en la alta velocidad y en Rodalies.

Un dirigente con mucha experiencia en el análisis de las encuestas recela del impacto electoral del caso Móstoles y del cuerpo a cuerpo de Sánchez con Musk o Dúrov. "Creo que no lo tendrá. Arrancó mal la cosa, no por Pilar, pero esto ha ido a peor. Si llegamos a 18, me llevo una alegría". En el Gobierno, no obstante, piden una mirada larga, porque la batalla del presidente con la élite de las plataformas digitales es "de fondo", ya que afecta al tuétano del sistema democrático, a la "soberanía" de un país: "Y es curioso que cuando los tecnoligarcas insultan al presidente de tu país, que es tanto como insultar a tu país, Feijóo no saliera a defenderlo. Eso demuestra su talla y su dimensión, su tamañito. Justo además cuando Ayuso anuncia que participará por vídeo el próximo martes en un evento organizado en Mar-a-Lago [la residencia privada de Trump en Florida], y en el que también estará Javier Milei [el presidente de Argentina]. Es muy revelador. Uno se retrata por sus amigos y por sus adversarios, por quién te ríe las gracias y quién te combate".

Un discurso "consecuente" con el de hace un año en Davos

En el Ejecutivo insisten en que Sánchez no sacó ningún conejo de la chistera en Dubái, porque su discurso allí fue "consecuente" con lo que dijo en Davos hace un año, y también sigue los pasos que están dando otras democracias, como Australia —que en diciembre vetó el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años— o Francia. Y ante el cuestionamiento de la UE, en la Moncloa responden que en Bruselas "habla más la burocracia". "Todas las guerras empiezan por una batalla y esta es larguísima y a largo plazo. El presidente pone sobre la mesa este problemón".

En el Gobierno consideran que el choque con la tecnocasta es una batalla "de fondo", quiere que se vea la "contraposición de políticas que entroncan con los valores y principios de la UE"

Desde la nueva victoria de Trump en 2024, Sánchez ha intentado erigirse como su némesis, un papel que se ha visto reforzado en los últimos meses, por su condición de líder socialdemócrata casi en solitario, sus políticas a contracorriente y el hiperprotagonismo del presidente norteamericano. Con sus apuestas como la regularización de inmigrantes —que defendía este miércoles en una tribuna en The New York Times— o el pulso a los multimillonarios de las redes, quiere que se vea la "contraposición de políticas que entroncan con los valores de la UE frente a las que están en la raíz de los movimientos ultraconservadores". "Es que no es que defienda políticas socialdemócratas, lo que defiende es el core de la democracia, los principios acordes acordes con el espíritu fundador de la UE, de justicia social, de libertades, de democracia", subrayan en el Gobierno.

En el PSOE aprecian con "orgullo" la agenda internacional de Sánchez, cómo se crece frente a Trump. Pero su eficacia electoral está por escribirse. Lo apunta un jefe de un aparato regional: "Los temas de política internacional interesan más que nunca. Pero quizá no sea suficiente". Las urnas de Aragón quedan ya muy próximas. En dos días.