La confianza, en política, nunca es ciega. Y, si algo ha aprendido Pedro Sánchez, es que debe serlo así. Dos de sus máximos colaboradores, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, titulares sucesivos de la Secretaría de Organización del PSOE, están imputados por presunta corrupción y han pisado la cárcel de manera preventiva —el exministro está en Soto del Real y a punto de ser juzgado—, y al que iba a promover como hombre fuerte del aparato, Paco Salazar, tuvo que ser apartado por acusaciones de acoso sexual. Ahora, el señalado es otro dirigente, el madrileño Borja Cabezón, miembro del aparato federal socialista, en este caso por, supuestamente, haber utilizado empresas falsas y testaferros para eludir el pago de impuestos. En el círculo de confianza del presidente en la Moncloa subrayan que no hay de momento nada con peso contra él, pero, "si hay algo turbio", Sánchez actuará. "No le temblará el pulso", avisan. Aquí no caben ya manos en el fuego. Por nadie. "Normal", tercia un ministro.
Y es que lo que rodea a Cabezón, secretario adjunto de Organización de la dirección federal del PSOE desde el pasado julio, es un presunto caso de elusión fiscal. El Confidencial publicó este lunes que el dirigente, exlíder del partido en Majadahonda (2008-2015 y 2017-2025), ex alto cargo en la Moncloa (2018-2019) y exdiputado regional (2019-2020), entre otros puestos, utilizó una estructura societaria administrada por fiduciarios, con ramificaciones en Reino Unido y en Costa Rica. Precisamente para ocultar su identidad y esquivar a la Hacienda pública. El epicentro de la red societaria es, siempre según el diario, Vatnet Proyectos 2010, constituida en 2010. Es una Agrupación Económica de Interés Europeo o AEIE, que es un instrumento jurídico creado para facilitar la cooperación de empresas de diferentes países de la UE (al menos, dos).
Cabezón pudo utilizar una estructura societaria administrada por testaferros, con ramificaciones en Reino Unido y en Costa Rica, para eludir impuestos
Vatnet fue inscrita por un amigo suyo desde hace décadas, Alejandro Molina Allende, con sede social en el madrileño paseo del Pintor Rosales. Vatnet tenía dos socios: el 20%, pertenecía a la española Divinal SL, administrada por Molina Allende, y el 80% restante, a la británica Glengrove Limited, controlada por dos testaferros costarricenses, Bernal Zamora y Christian Vega. Nombres ambos recurrentes en tramas de corrupción y de evasión fiscal. También administraba Glengrove Limited la empresa costarricense Kingston Management ACX SA, señalada como una sociedad pantalla. Aunque la actividad real descansaba en la española Divinal SL, los servicios fueron facturados por la AEIE, de forma que el 80% de los beneficios fue desviado al Reino Unido, donde las sociedades que forman parte de una AEIE están libres de pagar impuestos.
A primera hora de la mañana, Ferraz se limitó a señalar que Cabezón no tiene "acción ni participación alguna directa o indirecta en sociedad mercantil extranjera" ya que "su ámbito siempre ha sido España". "Sus activos son públicos, notorios, reconocidos y declarados". Bastantes horas después, a las 19.37, el cuartel general socialista envió a los medios un comunicado del dirigente, sin membrete ni logo del partido. Cabezón no desmiente tajantemente los hechos: se escuda en que la información hace referencia a su actividad "privada" hace "16-18 años" y recalca que nunca ha creado "laberintos societarios". Su ámbito empresarial, proclama, "siempre ha sido España" y sus activos, "públicos y declarados". "He cumplido siempre con mis obligaciones tributarias", insiste.
Señalar más a Ana Duato que a Imanol Arias
Pero es él quien cita el caso Nummaria, porque la noticia del diario "parece enmarcarse" en él. Y lo recoge el propio Cabezón porque fue la compañía que él fundó y en la que trabajó entre 2008 y 2011 —no da el nombre de su empresa—, la que contrató los servicios del despacho Nummaria "por su reconocido prestigio y reputación en aquel momento". En ese periodo, 2008-2011, "toda" su actividad económica "tenía lugar en el ámbito profesional privado, sin ostentar cargo público alguno", dado que solo era secretario general PSOE de Majadahonda.
Nummaria saltó a la prensa porque los actores Imanol Arias y Ana Duato, pareja protagonista de la serie de TVE Cuéntame cómo pasó, recurrieron a las estructuras societarias diseñadas por el asesor fiscal Fernando Peña para rebajar su factura tributaria. Arias fue condenado por la Audiencia Nacional en julio de 2025 a dos años y dos meses porque reconoció los hechos y llegó a un pacto de conformidad con la Fiscalía, mientras que Duato resultó absuelta porque no estaba suficientemente acreditado que ella conocía que estaba incumpliendo su deber de contribuir a Hacienda conforme a lo dispuesto en la ley. Peña, asesor fiscal y contable, fue condenado a 80 años de cárcel.
El dirigente madrileño subraya en su comunicado, sin logo del PSOE, que su compañía "no recibió nunca notificación del juzgado que investigó el 'caso Nummaria'
Cabezón recuerda que la sentencia de la Audiencia declaró, "en unos casos, la responsabilidad" —se refiere a Imanol Arias—, "y en otros la falta de responsabilidad de los clientes del despacho Nummaria objeto de investigación" —es decir, Ana Duato—. "Durante esos diez años" de investigación judicial, "nuestra compañía no recibió nunca notificación del juzgado que investigó el caso Nummaria", recalca Cabezón, que amenaza con emprender acciones legales si se persiste en la "publicación de contenidos difamatorios".
La Moncloa, consultada por El Independiente, incluso después de hacerse público el comunicado de Cabezón, remarcaba que el presidente, si es necesario, se mostrará implacable: "A Sánchez nunca le tiembla la mano y hace bien". "Este lunes el tema ha pasado bastante desapercibido, pero si sale más material en los próximos días estaremos atentos. Y si hay algo turbio, por supuesto [que el presidente actuará]", confirma otro miembro del núcleo de confianza de Sánchez. "Que a Pedro no le temblará el pulso si se encuentra algo es normal, es obvio", refuerza otro integrante del anillo más estrecho del jefe del Ejecutivo. En Ferraz, una responsable de la ejecutiva federal también se muestra "segura" de que no habrá contemplaciones.
Este lunes el tema ha pasado bastante desapercibido, pero si sale más material en los próximos días estaremos atentos. Y si hay algo turbio, por supuesto [que Sánchez actuará]", asegura un miembro del núcleo duro del líder
No hay un cierre de filas total, como en el pasado hubo, por ejemplo, con Cerdán, a quien Sánchez y su equipo defendieron hasta el último minuto, contra viento y marea. Cuando trascendió el devastador informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, el secretario de Organización cayó fulminado a las pocas horas. Salazar no llegó tampoco a ser ratificado como adjunto de Organización porque el mismo día del comité federal que lo iba a ungir en su flamante nuevo puesto elDiario.es publicó las acusaciones de varias mujeres contra él por actitudes machistas. Eso sí, la dirección tardó casi más de cuatro meses en tramitar las denuncias de dos mujeres por acoso, y lo hizó tras una nueva publicación del periódico dirigido por Ignacio Escolar.
Desde González hasta Sánchez
En la cúpula socialista y en la Moncloa repetían este lunes que Cabezón no es amigo, y mucho menos íntimo, del presidente del Gobierno. "Borja era el recomendado de Felipe González y no tiene amistad ninguna con Pedro", apunta un ministro de la total confianza de Sánchez que recuerda que solo muy pocos pueden preciarse de ser sus amigos y de compartir cenas, comidas o momentos personales con él.
En la cúpula socialista y en la Moncloa repiten que Cabezón no es amigo, y mucho menos íntimo, del presidente: "Era el recomendado de Felipe González y no tiene ninguna amistad con Sánchez"
Cabezón creció en política muy cerca del expresidente González, padrino por cierto de su amigo Gonzalo Miró, hoy copresentador del programa de La 1 de TVE Directo al grano. Secretario general del PSOE de Majadahonda (2008-2015 y 2017-2025), candidato a la alcaldía de su ciudad en 2011 y 2015, candidato también en las europeas de 2014 —fue número 16 en la lista que encabezaba Elena Valenciano, entonces vicesecretaria general del ya fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba, pero no consiguió escaño—, apoyó al diputado nacional Edu Madina en las primarias de 2014. Lo respaldó junto a su primo Juan Segovia y Juan Lobato, posteriormente líder de los socialistas madrileños. En aquella contienda ganó Pedro Sánchez. En la batalla interna de 2017, Cabezón y Segovia se alinearon con la entonces presidenta andaluza, Susana Díaz. Quien venció, de nuevo, fue Sánchez, en esta ocasión contra la aristocracia del partido.
Pero en 2018, cuando Sánchez llegó a la Moncloa tras batir a Mariano Rajoy vía moción de censura, el dirigente madrileño saltó al Gabinete del presidente como director del Departamento de Asuntos Nacionales, de la mano de Iván Redondo. Permaneció en el cargo menos de un año, porque se convirtió en director de la campaña de Ángel Gabilondo para las autonómicas de 2019 y concurrió en su lista. Consiguió escaño, pero acabó renunciando a él tiempo más tarde, en diciembre de 2020, con la expectativa de convertirse en director de la Casa de América, pese a no disponer de trayectoria en la carrera diplomática. Ese ascenso se frustró —las fuertes críticas de Ayuntamiento y Comunidad de Madrid, miembros del consorcio público que gobierna la institución, hicieron que Exteriores desistiera de su postulación—, pero luego sería compensado. Desde 2022 a 2024 ejerció como embajador en Misión Especial para la Crisis Internacional de la Covid-19 y la Salud Global. En enero de 2024, y hasta julio de 2025, fue consejero delegado de la Empresa Nacional de Innovación (Enisa), entidad perteneciente al Ministerio de Industria y Turismo.
¿Un caso como el de Huerta?
Sánchez lo reclutó para su ejecutiva federal en diciembre de 2024, como secretario de Transparencia y Acción Democrática, pero lo proyectó a la primera línea en julio de 2025, como uno de los adjuntos de la valenciana Rebeca Torró en Organización. El pasado diciembre, la jefa del aparato rediseñó su equipo y sumó, a la segunda adjuntía, que ya tenía, la crítica cartera de Acción Electoral, desde la que tuteló las últimas campañas en Extremadura y Aragón. El pasado 6 de febrero, por ejemplo, estaba sentado en la fila vip en Zaragoza, junto a la exministra y candidata Pilar Alegría y el presidente del Gobierno.
Un dirigente que conoce bien a Cabezón advierte de que su estrategia es clara: le "interesa" invocar el 'caso Nummaria' porque es un caso ya juzgado en el que no investigado y en el que Duato fue absuelta
La pregunta es qué puede pasar a partir de ahora. Un dirigente del partido que lo conoce bien advierte de que la estrategia de Cabezón es clara: le "interesa" invocar el caso Nummaria porque es un caso ya juzgado en el que ni él ni su empresa fueron investigados y porque además Duato quedó absuelta ya que no era conocedora de la operativa que diseñó el contable Fernando Peña para lograr la evasión de impuestos.
"En aquellos años, Nummaria era un conocido despacho especializado en lo que se llamaba optimización fiscal. En todo caso, es un caso similar al de Màxim Huerta [hoy Máximo Huerta]", añade. El escritor tuvo que dimitir como ministro de Cultura apenas seis días después de prometer su cargo, en junio de 2018, tras publicarse que había defraudado más de 200.000 euros a Hacienda. "Borja sale de esta muy tocado, y si se le aplica el estándar de Huerta... Pues hay que recordar que a él se le invitó a dimitir", recuerda esta misma fuente, interlocutor cercano de Sánchez. Y es que al presidente le pesaba (y le sigue pesando) su propia hemeroteca, sus palabras de 2015, cuando estalló el caso de Juan Carlos Monedero, entonces número tres de Podemos, que había usado una mercantil para pagar menos a Hacienda: "Si yo tengo en la ejecutiva federal, en mi dirección, a un responsable político que crea una sociedad interpuesta para pagar la mitad de los impuestos que le toca pagar, esa persona al día siguiente estaría fuera de mi ejecutiva. Es el compromiso que yo asumo con mis votantes y con los españoles".
Ahora esa misma hemeroteca le vuelve a interpelar. Los próximos días serán claves. Pero si Cabezón cae, volverán las dudas sobre la política de fichajes del presidente. Especialmente en el área de Organización, medular en el PSOE y convertida en una cartera maldita desde que Ábalos tomó las riendas en 2017.
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