El rumor ha sido constante, pero hasta ahora nadie era capaz de verbalizarlo públicamente tal y como sí ha hecho el ex presidente del Gobierno José María Aznar. En distintos foros ha asegurado que le consta la existencia de contactos habituales entre Moncloa y dirigentes de Vox, entre "el populismo de izquierdas y el populismo de derechas", en referencia al Ejecutivo de Pedro Sánchez y el partido de Santiago Abascal. La última vez fue el pasado martes en una charla coloquio en Burgos con el candidato popular a la presidencia de Castilla y León, el presidente en funciones Alfonso Fernández Mañueco, en el marco de la presentación de su último libro, titulado 'Orden y libertad'. Sin embargo, no mencionó nombres propios sobre quiénes se encargaban de dicha interlocución.
No se cuestionó la existencia de esos contactos, que le constan aseguró, dijo, sino la periodicidad y el alcance de los mismos, con el objetivo de acorralar al Partido Popular ente dos fuerzas tectónicas que se necesitan para retroalimentarse. El ex jefe del Ejecutivo lleva tiempo alertando respecto a que la intención de Abascal -al que acogió y cuidó en la época que presidió Denaes, antes de Vox- no es sostener al PP, sino hacerle el sorpasso y los socialistas juegan a debilitar al primer partido de la oposición y alertar sobre la llegada de la ultraderecha para movilizar a su electorado.
"A este señor le viene bien un polo opuesto al que alimentar y a los dirigentes del polo opuesto al que alimenta están encantados", dice Aznar
"A este señor le viene bien un polo opuesto al que alimentar y a los dirigentes del polo opuesto al que alimenta están encantados", dijo en referencia a Pedro Sánchez y a Santiago Abascal. "Y me gustaría saber cuántas conversaciones y con qué periodicidad hay entre los dirigentes del populismo de derechas y el Gobierno. No me gustaría saber si las hay o no, porque las hay, me gustaría saber la perioricidad con que las hay", subrayó para que sus palabras quedaran claras.
El líder de Vox salió en tromba contra Aznar acusándole de "mentir" y de intentar "dinamitar" las negociaciones entre ambos partidos en Extremadura y Aragón, como si para eso se necesitara de la intervención del ex presidente del Gobierno y no les bastara por sí solos a los voxistas para bloquear cualquier diálogo con el PP. "Lo que quiero saber es si el señor Feijóo cree que Aznar dice la verdad o cree que miente otra vez. Yo afirmo que el señor Aznar miente", dijo el líder ultra desde la localidad segoviana de el Espinar a donde acudió a hacer campaña para las elecciones del 15 de marzo.
El interés de los dirigentes de Vox "es el fracaso del PP"
Defiende Aznar que los dos únicos partidos centrales que quedan en Europa son el PP y la CDU alemana, mientras que en el resto de la UE crecen lo que llamó "las fuerzas marginales". Animó a no "perder el tiempo" hablando de pactos o de alianzas. España "necesita un gobierno fuerte" mientras que "el interés de los dirigentes del populismo de derechas, es decir, de Vox, es no pactar con el PP". Por contra, "el interés y el deseo de una parte muy importante del electorado de Vox es pactar, pero de los dirigentes, no porque prevalece el criterio de que para ellos y su futuro es mucho más interesante el fracaso del PP".
Pero Aznar dijo en público lo que muchos dirigentes del PP, en privado, y no pocos damnificados de Vox, aseguran que les consta, esto es, que más allá de una retrolaimentación sostenida por la estrategia de la polarización, hay algo más entre las dinámicas de Moncloa y de la sede Bambú. Aznar no señaló ningún nombre y en su entorno no quieren ir más allá. "Él sólo dice lo que dice", afirman en FAES. Pero entre los depurados de Vox, que son ya legión, no dudan en apuntar hacia el hombre que mueve los hilos del partido ultra. No es otro que Kiko Méndez Monasterio, quien, según estas fuentes, mantendría vías de comunicación con el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños.
El 'refugio' de Abascal
Tanto en el Gobierno como el Vox han desmentido la existencia de cualquier contacto, "aunque persiguen un objetivo similar", acusan fuentes de Génova con toda la cautela ante unas negociaciones postelectorales en Extremadura y Aragón que penden de un hilo, sobre todo para María Guardiola. Estas afirmaciones destacan más en el ex jefe del Ejecutivo y ex líder del PP porque durante muchos años, junto con la que fuera presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre, sirvieron de refugio a Abascal en los tiempos en que los tres eran críticos con la política antiterrorista de Mariano Rajoy.
Esa 'luna de miel' entre Aznar y Abascal terminó hace tiempo. En una nota editorial de Faes el pasado 9 de febrero -un día después de celebradas las autonómicas aragonesas- la fundación de Aznar criticaba que "cuanto más Vox menos PP es y será la táctica sanchista en lo que quede de legislatura; será puesta al servicio de un solo propósito estratégico: dividir España en mitades enfrentadas, como última posibilidad de conservar el poder encaramado en una escombrera". Al tiempo, exhortaba a Vox a explicar "su intermitente interés por integrarse en gobiernos de un PP que, según su propaganda, 'es lo mismo que el PSOE'".
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