El estallido de la guerra en Irán coincidió justo con el parón en el Congreso, en buena medida por el paréntesis obligado por las elecciones de Castilla y León del pasado domingo. Este miércoles se reanudó el control al Gobierno y el conflicto en Oriente Próximo se coló desde el principio. En el cruce entre el presidente del Gobierno y el líder del PP, pero también en las preguntas de las portavoces de PNV y Podemos. Alberto Núñez Feijóo aprovechó la sesión para acusar a Pedro Sánchez de "aprovecharse" de la contienda y para adelantarle el rechazo de su partido al real decreto ley que el Consejo de Ministros aprobará el viernes para hacer frente al impacto de la escalada bélica si es que no copia su receta: bajadas fiscales. Para el jefe del Ejecutivo, lo que tiene que hacer el PP es dejar de mostrar su apoyo a Donald Trump y rectificar por "responsabilidad".

Pero antes de aterrizar en la guerra, Feijóo hizo parada en las elecciones castellanoleonesas. Primero para, con sorna, "felicitar" a IU-Sumar y Podemos, porque por "tragar con todo, con las mentiras, con la incompetencia, con toda clase de corrupción" lograron "cero escaños" el domingo. Y después, para llamar "perdedor" a Sánchez por atesorar "diez derrotas en 12 elecciones": una victoria del PNV, otra del PSC y diez del PP.

El jefe del Ejecutivo recondujo desde el primer minuto hacia la guerra de Irán, para recordar que su Gabinete ha demostrado siempre "capacidad de respuesta" ante "crisis muy graves", y la actual es "gravísima", tanto que interpela a todas las fuerzas políticas. Sánchez reivindicó la posición "coherente y consistente" de su Gobierno, que ha estado "siempre" en la defensa del derecho internacional, de la paz y del No a la guerra, del multilateralismo y de Naciones Unidas. Subrayó que el Ejecutivo, a diferencia de lo que hicieron los gobiernos del PP, que "socializaron las pérdidas mientras se forraban los de arriba", hará ahora, para "responder a los efectos de la guerra de Irán provocada por Israel y por el señor Trump", lo que ya demostró en la dana, en la pandemia, tras la invasión de Ucrania o con la guerra arancelaria de EEUU: "Proteger a la ciudadanía". "¿Qué van a hacer ustedes? —le devolvió el tiro—. ¿a la guerra, como están sosteniendo durante estos 18 días, y no a las ayudas? ¿O van a hacer justo lo contrario?".

Feijóo se refugió de nuevo, en su réplica, en las elecciones de Castilla y León, por el "veredicto", que no "mala racha", que dejan esas "diez derrotas". "Al superhéroe de la democracia, como le llama su ministra [de Igualdad, Ana Redondo], le están fallando los superpoderes. Ni cuelan sus maniobras, ni sus cortinas de humo, ni sus mentiras, ni su odio con H, ni su discurso del miedo. El que da miedo a los españoles es usted. Señor Sánchez, usted es un perdedor. Y ha llevado a su partido a perder todas las elecciones en los últimos cuatro años. Pero tampoco ha colado su último intento de No a la guerra".

Fue entonces cuando el jefe de los populares entró en harina, en el conflicto en Oriente Próximo. Defendió que "el 60% de los españoles" que quiere "cambio" —estaba sumando, y siendo algo generoso, los votos de PP y Vox de las últimas elecciones autonómicas— no significa que comparta la guerra. "Lo que sí queremos es que usted nos deje en paz. Los españoles queremos un Gobierno que no nos mienta, que no nos robe, que sea decente, que gestione y que sirva". Feijóo reprochó a Sánchez que en los 20 días transcurridos desde los primeros bombardeos de EEUU e Israel sobre Irán no haya hecho "nada", no haya aprobado aún un plan anticrisis, porque no tiene "prisa", pero los transportistas, los pescadores, la industria, las empresas o las familias "sí la tienen".

"Cada día sin aprobar ayudas es un día más que usted se aprovecha de la guerra. Un día que el Gobierno recauda más y los españoles tienen menos", le reprochó. Y lanzó su aviso final, el anticipo de la posición del PP al texto que aprobará el viernes el Consejo de Ministros y que se someterá a convalidación en el Congreso la semana que viene: "Le advierto, señor Sánchez: no se le ocurra traer las medidas en un decreto ómnibus, como hizo con las pensiones. Por una vez haga lo correcto y copie las medidas que hace dos semanas ha presentado el PP. Baje el IRPF, el IVA de la energía, los impuestos a los carburantes, el gasóleo profesional y deje de exprimir a los españoles".

El presidente captó el mensaje de inmediato y lo tradujo en un no rotundo: "Ustedes ya están poniéndose la venda antes de la herida. Ya nos está diciendo que va a votar en contra del real decreto ley para proteger a la gente, como hicieron durante la pandemia, como han hecho durante la guerra comercial, como han hecho durante todas las crisis que ha tenido que gestionar este Gobierno. Usted no aclara si apoya o no la guerra de Trump y de Israel en Irán". Sánchez, como ya hiciera el pasado viernes en el cierre de campaña de las elecciones de Castilla y León en Valladolid, acusó al PP de "alentar y apoyar" a quien "incendia", a Trump, para luego "quejarse de los efectos del humo que provoca ese incendio". "Mire, llevan 18 días equivocándose, señor Feijóo. 18 días. Rectifique, pero no porque sea de sabios, sino porque es su responsabilidad", le espetó al final de su réplica.

La portavoz del PNV, Maribel Vaquero, fue más al contenido del decreto ley. Recordó que su grupo, tal y como pidió el Gobierno, presentó sus propuestas. 31 medidas, en concreto, y está dispuesto a "trabajarlas" con el Ejecutivo, a negociar y a "mejorarlas". Pero pidió al presidente que ponga cuidado, porque el Consejo de Ministros aprueba el paquete el viernes y algunas de las ideas de los grupos pueden ser "hasta contradictorias u opuestas".

"Tiene dos días para negociar con los grupos. Está en sus manos buscar acuerdos, hablar con los grupos para que se aparten las propuestas más extremas o ideológicas en favor de esas que generen consenso. No se la juegue esta vez —advirtió—. Hay muchas familias, autónomos, trabajadores, sectores claves, como el industrial, el sector primario o el de transporte, que está esperando. Negocie y acuerde para salvar esta mayoría negativa, y hágalo para proteger a la ciudadanía". Vaquero estaba apuntando a una premisa con la que ya trabaja la Moncloa: no incluir en el paquete del viernes ninguna medida que pueda arriesgar su aprobación. Es decir, ninguna medida de vivienda, como piden Sumar y los socios de izquierda del Gobierno, porque Junts podría entonces agarrarse a eso para votar el conjunto del plan en contra.

Sánchez respondió a Vaquero que espera encontrar consensos con los grupos "por el bien" del país y por la "responsabilidad" que tienen todas las fuerzas para dar respuesta al impacto de la crisis. La pretensión del Ejecutivo es acordar con todos los grupos "unos de centro derecha, otros de centro izquierda".

Quien exigió ir un paso más allá es Podemos. Su líder, Ione Belarra, le demandó que haga realidad el No a la guerra, el lema con el que "mucha gente se ha sentido orgullosa". Que lo haga con medidas como el cierre de las bases de EEUU en España y la salida de la OTAN. Si no, dijo, se estará "haciendo la guerra, queramos o no".