La ofensiva de los críticos de Vox contra la dirección nacional del partido volvió poner en el punto de mira la toma de decisiones dentro de la cúpula. Se quita autoridad a Santiago Abascal, al que se reduce a un mero altavoz. Al calor de los resultados de Castilla y León, el exportavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros volvió a apelar al "búnker" que rodea a Abascal. En una alusión directa a su asesor, el escritor y periodista Kiko Méndez-Monasterio, y al empresario Julio Ariza y a su hijo Gabriel. Espinosa tachó de "equivocada e incompetente" la estrategia política de un Vox pese a estar en máximos históricos de voto. Por otro lado, en su cruzada particular contra Abascal, Juan García-Gallardo le dio un enfoque económico al asunto: la concentración de poder en esa esfera perseguiría facilidades y beneficios "mercantiles", dijo.

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Tanto Méndez-Monasterio como Gabriel Ariza son dos engranajes clave para la presidencia de Abascal. El primero daría coherencia ideológica y se implica directamente en negociaciones y gestión. El segundo sirve a Abascal de enlace al exterior desde el primer momento que Vox empieza a mirar a Europa y a EEUU. Ambos se mueven por las instalaciones de la calle Bambú con libertad y discreción. Incluso dan directrices a relevantes cargos nacionales.

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Desde el minuto uno los caminos de Abascal, Méndez-Monasterio y los Ariza han confluido. La relación empieza a principios de la década pasada, entre el paso de Abascal como director de la Agencia de Protección de Datos y posteriormente por la Fundación para el Mecenazgo y el Patrocinio Social con el respaldo de Esperanza Aguirre. Tanto Abascal como Méndez-Monasterio escriben en la revista Alba, editada por el Grupo Intereconomía, donde el segundo ocupó distintos cargos directivos.

Se establece una relación de amistad bajo el auspicio de Ariza, propietario del holding. Ya con el partido en marcha y Abascal consolidado como líder al relevar a Alejo Vidal-Quadras, Méndez-Monasterio escribe un libro clave en 2015, una conversación con el dirigente que se convierte en una declaración de intenciones de lo que buscan hacer en política: Hay un camino a la derecha (Primer plano).

Ya con Vox dentro del Congreso en 2019, el escritor Fernando Sánchez Dragó publica un segundo libro en el que 'interroga' a Abascal y del que deja constancia el constante acompañamiento de Méndez-Monasterio y de la definición de "gurú" que le hace Abascal.

"Una inspiración ideológica"

Méndez-Monasterio "no es afiliado" de Vox, señalan fuentes al tanto. Tampoco tiene cargos orgánicos. Los únicos documentos que le vinculan oficialmente a Vox son su contratación en el Congreso como asesor del grupo entre 2020 y 2021 o la publicación en el BOE del registro a su nombre de la fundación Disenso, el think tank de Vox.

Su influencia queda clara con un primer vistazo si se tiene en cuenta que su hermana Lourdes Méndez-Monasterio y su sobrina Rocío de Meer son dos de los 33 diputados nacionales. La segunda, además, es la portavoz nacional de Políticas Sociales y Emergencia Demográfica, una 'cartera' dentro de Vox directamente vinculada con el discurso antimigratorio que ha copado el principal protagonismo en la estrategia de la formación. En unos recientes audios filtrados, la hermana del asesor cargaba por el predominio de esa materia mientras que ve de lado los compromisos con la familia y la vida. Javier Méndez-Monasterio, hermano del asesor, está dentro del sindicato Solidaridad de Vox. "Maneja los fondos", llegó a denunciar Macarena Olona a su salida de Vox.

Méndez-Monasterio ha sido clave en las negociaciones con el PP, en el discurso de Abascal o en la elección de Tamames en la moción de censura de 2023

Quien conoce al asesor le atribuye un poder superior al de la casi veintena de integrantes del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), que solo "votan las decisiones que les vienen desde arriba", de ese búnker, se argumenta en conversaciones con El Independiente. Se le define como el "máximo negociador", que entra en una negociación de presupuestos regionales, en la conformación de gobiernos con el PP o toma decisiones como la última moción de censura con el economista y ex del PCE Ramón Tamames. Todo se gesta en un ambiente íntimo. La elección de Tamames se dio "alrededor de un vaso de vino", como aseguró Sánchez-Dragó, ya fallecido, en una entrevista en COPE.

Consultados cargos de Vox sobre el papel de Méndez-Monasterio, muchos le definen como el "faro" de la formación, como "una inspiración". Alaban su capacidad de "creación de pensamiento" y de traslado de esas ideas a la calle con "la batalla cultural", algo que se ha desarrollado con brazos como el sindicato o con Revuelta. "Son lógicamente fuentes de inspiración de Abascal, de los diputados y gente de las autonomías y los ayuntamientos". De hecho, señalan que hasta hace no mucho, no había un criterio expresivo unificado.

"Hace unos años estábamos perdidos, se miraba a entidades como Heritage y se buscaban materiales externos para la formación de los representantes. Ahora con Kiko" y su conglomerado de satélites "no hace falta buscar fuera". Si se pregunta por otros asesores de Abascal como Enrique Cabanas, se advierte que están a distinto nivel.

Esas fuentes aseguran que de la mano de Méndez-Monasterio todo cambia a partir de 2017. Remarcan que el libro con Abascal es "una declaración de intenciones" de lo que se quiere ir construyendo: "una alternativa social-patriótica". Esquivan el término "neofalangista". La frase "hay un camino a la derecha", recuerdan las fuentes consultadas, fue el lema usado por el ultraderechista Blas Piñar en su cartelería electoral con el Frente Nacional. Y creen que el asesor la rescató por su admiración a la figura del político neofranquista. Su sobrino, Miguel Menéndez Piñar preside el patronato del ISSEP, dependiente del asesor, y es amigo íntimo.

"Todo cambia cuando Abascal asiste con él al encuentro patriótico de Coblenza (Alemania) ese año, ahí se llega la conclusión de que solo de la mano de nuevos partidos como Alternativa para Alemania como socios europeos se puede evitar acabar pareciéndonos al PP". Y "Kiko se encargó de hacer una síntesis con las ideas de todos" sin renunciar a la defensa de nuestra identidad nacional. Del partido de Marine Le Pen "repudiamos la defensa de la Revolución Francesa", dicen, pero "compartimos la preocupación por la defensa de los valores de Occidente o la lucha inmigración masiva". Esa interlocución derivó casi diez años después en lo que hoy es Patriots. No se ha conseguido un 'supergrupo' pese a los intentos.

A Vox, por ahora, se le atraganta la barrera del 20% que otros socios en menor tiempo han sobrepasado para llegar incluso a los gobiernos. El bipartidismo, en todo caso, sigue muy fuerte.

La interacción con los Ariza

Más allá de Alba, la interacción de Vox con Intereconomía ha sido profunda durante más de una década. Las tertulias de sus programas sirvieron de lanzadera a los principales líderes de Vox, ahora purgados, y a Abascal. "Ariza es un católico integral" y después de su paso por el PP y el "desengaño" con Rajoy "encontró a una serie de personas y una plataforma con las que conectaba". La mayoría de la plantilla que ahora trabaja en Vox, especialmente en comunicación, viene rodada de la redacción del ahora llamado Toro TV. Incluso algunos de los diputados, como Juanjo Aizcorbe, han sido consejeros delegados. El interés de influencia ideológica desde la familia Ariza está ahí, pero hay alineamiento con lo que piensa Abascal.

La amistad de Abascal con Julio Ariza y la coincidencia ideológica hace que siga influyendo en Vox -fue en la ultima posición de las listas por Barcelona en abril de 2019-, pese a la ya no necesidad de promoción y al ser más autónomo por la solvencia económica construida. Pero es su hijo Gabriel quien ostenta otro de los papeles determinantes en la esfera próxima a Abascal. Es el interlocutor de Vox con los socios internacionales, el traductor del dirigente en sus encuentros en el extranjero y ha sido clave para tejer lazos con figuras como Viktor Orbán. La llegada del think tank húngaro Centro de Derechos Fundamentales a Madrid fue crucial. En la última CPAC de EEUU, Ariza acompañó a Abascal en todo momento. Le dio cobertura en su conversación con Elon Musk.

El éxito electoral posterior en Bruselas ha permitido a la delegación de Vox mejorar las relaciones iniciales con trabajo permanente con los homólogos.

Es más, el nexo con los Ariza se amplía al tener en cuenta que la web de Vox fue desarrollada por la empresa de su hermano Julen, Hadoq. Ésta fue esencial para el posicionamiento digital y trabajó codo a codo con el departamento de redes de la formación para captar votantes a través de Facebook y Twitter en las primeras elecciones donde Vox irrumpió: las andaluzas de 2018. También en las siguientes generales. Se desconoce si se ha seguido colaborando hasta día de hoy.

Gabriel Ariza es el puente internacional de Abascal. Le sirve de traductor. Fue uno de los apoyos con los que se entabló relaciones con el gobierno de Viktor Orbán

Su intervención fue crucial para que Abascal se citase con Matteo Salvini en Italia en 2019 y eso le abriese la puerta para un encuentro en el Vaticano con Robert Sarah, uno de los candidatos a pontífice descartados con posiciones ultraconservadoras y contrarias a las del difunto Francisco. Ariza es conocido por su portal Infovaticana, de publicaciones sobre el cristianismo que ha sido perseguido por la Santa Sede. Igualmente influye en el discurso del partido por su experiencia en el ámbito de la comunicación.

A la vez que Ariza hijo y Méndez-Monasterio confluyen dentro de Vox, ambos han tejido una galaxia de sociedades mercantiles con interacción entre sí y que presta servicio íntegramente al partido. Los críticos denuncian que hay una falta de transparencia absoluta cuando se usa dinero público para la contratación de esos trabajos, principalmente de asesoría. Como ejemplo, se hace referencia a la sociedad Ivet S.L. de Ariza, dependiente de Intereconomía, que contrató los servicios de asesoría en redes sociales de la esposa de Abascal, la influencer Lidia Bedman, por más de 63.000 euros, como adelantó el año pasado El Confidencial. García-Gallardo ve esto como un "tercer sueldo" para Abascal. Se denuncia que ese dinero público acaba en manos del líder de Vox.

Ese dinero, procedente en su mayoría de ingresos por representación parlamentaria, también ha ido a Disenso. Hasta 11 millones de euros desde su creación en 2020. Al cierre de 2025 el centro alcanzaba pérdidas de más de 375.000 euros. Ante ambos casos, Espinosa en su demanda de congreso extraordinario, pide revisar "euro por euro el dinero que sale de Vox, su destino último y su justificación". En reiteradas ocasiones, fuentes de Bambú señalan a las auditorías anuales del partido o a la lupa del Tribunal de Cuentas, que no ha encontrado irregularidades en estos movimientos. Sí ha habido tres sanciones a Vox por haber recibido o aceptado donaciones finalistas en 2018 y 2019, recurridas en el Supremo. Una ya ha sido anulada.

A petición del PSOE, el año pasado la Fiscalía Anticorrupción comenzó a investigar los créditos de el banco húngaro MBH a Vox, una entidad controlada en parte por un fondo del gobierno de Orbán. Se archivó al no encontrarse indicios.

Recientemente, Espinosa, sobre las cuentas opinó que "el problema surge cuando se crea un entramado en el perímetro del partido que no entra en las cuentas de Vox". "La auditoría ya no es indicativa de nada, porque tu desvías dinero del partido de manera masiva hacia un entramado que tiene intereses distintos del partido y cercanos a particulares". "La auditoría es irrelevante porque auditas una parte minúscula de lo que ha generado Vox", denunció. Esas entidades acumulan gran poder detrás de Vox.

La influencia de esas estructuras

De Disenso nace principalmente ese pensamiento hacia Vox de la mano de Méndez-Monasterio, que es patrono mientras Abascal es presidente. Más allá de tender puentes con otros centros de pensamiento como Heritage, con socios en América Latina o el Centro de Derechos Fundamentales dependiente de la Fidesz de Orbán en Madrid, entre otros, Disenso cuenta con herramientas de promoción de ideas a su disposición.

La primera es La Gaceta de la Iberosfera, el periódico de Vox. La estructura viene de La Gaceta de los Negocios, una publicación generalista de los ochenta que en 2009 pasa a manos de Intereconomía. Tras una crisis y un recorte amplio de plantilla, cierra su edición en papel en 2013, y Méndez-Monasterio lo pasa a dirigir en 2015. Previamente, ejerció ese papel José Antonio Fúster, actual portavoz nacional de Vox. Méndez-Monasterio, ya después de esa etapa, adquiere los derechos de la familia Ariza [Gabriel Ariza, en añadido, tiene la propiedad del dominio de Solidaridad, con el que el gurú de Abascal intenta extender esa guerra cultura entre los trabajadores frente al dominio de entidades como UGT y CCOO].

Los que alaban ese papel doctrinal de Méndez-Monasterio como guía dentro de Vox, también lo hacen de los columnistas del digital, como Hughes. Otra de las patas de reciente creación es el podcast Bipartidismo Stream, destinado al público más joven al que quiere dirigirse Vox para crecer y como apuesta de futuro electorado.

Esa guerra cultural se da también con editoriales como Homo Legens, la empresa de Ariza que contrató a Bedman. Se encarga, entre otros, de la divulgación de libros de los principales rostros del espacio político de Vox y de sus socios internacionales. Ha editado libros de Jorge Buxadé o de Giorgia Meloni, entre otros. Es más, el libro que llevó Abascal bajo el brazo la primera vez que pisó la Cámara Baja fue En defensa de la Hispanidad, de Ramiro de Maetzu, una última edición de la editorial.

Entre sus negocios, la principal conexión entre Méndez-Monasterio y Ariza es la consultora Tizona Comunicación, ente con el que se brinda esa asesoría directa a Vox [según El Confidencial por 26.000 euros mensuales] y a los demás satélites desde mayo de 2018. Igualmente, a Disenso. De ella partió la organización de los sucesivos actos en Vistalegre, los cursos de oratoria a los miembros del partido, desde los 12 diputados autonómicos de Andalucía a los 52 cargos electos en noviembre de 2019 en el Congreso. Llegó a factura 2,62 millones de euros entre 2020 y 2021, los años de contratación de Méndez-Monasterio en el Congreso, aunque en los años posteriores cayó en facturación más de un 60%.

De Tizona parte uno de los proyectos más recientes de Vox, el Instituto Superior de Sociología, Economía y Política (ISSEP), que viene a consolidar esa convergencia entre partido y entorno mercantil. Todas las sociedades constituidas -más de una decena- se registran en una misma dirección: en el número 9 de la calle Nicasio Gallego de Madrid.

El ISSEP tiene su origen en la matriz francesa de Lyon fundada por cuadros de la Reagrupación Nacional y por la sobrina de Le Pen, Marion Maréchal, quien ha abierto una línea social-patriótica distinta a la del partido de su familia en el partido Identidad-Libertades. Méndez-Monasterio y Ariza venían tejiendo una relación amplia con Maréchal y en octubre de 2020, a la vez que se ponía en marcha Disenso y La Gaceta, se daba un paso en el ámbito académico. La idea es formar a las próximas élites ultraconservadoras. Hay vinculación con centros similares en Budapest y Varsovia, próximas a Orbán y al PiS.

El funcionamiento de la entidad es el siguiente. Distintos cargos de Vox dan formaciones en áreas plurales, como de liderazgo [pese a que los títulos no están homologados], por lo que perciben un salario. Hay dos tipos de alumnos principalmente: estudiantes que entran bajo la promesa de acabar trabajando en la formación a cambio de cursos de entre 1.800 y 7.500 euros, con la firma de convenios posteriores con Vox; y los trabajadores del partido en las distintas Cámaras legislativas que se benefician de subvenciones de esas instituciones que permiten ser gastadas en becas mejorar su formación. Un dinero público que acaba, en definitiva, en la empresa y en esos cargos de Vox.

Preguntadas fuentes de Vox por estas prácticas, se reprocha que se arremeta desde esos sectores críticos contra la camarilla de Abascal y ese conjunto de empresas que interactúan con Vox. No ven malas prácticas, al contrario, lo ven "lógico". Creen que el asesoramiento de Tizona no es más caro que el que se puede contratar actualmente a otras empresas, y que la coincidencia ideológica garantiza un mejor entendimiento. "Otros partidos colaboran con empresas de conocidos, de simpatizantes o militantes, y nadie dice nada", aseveran las fuentes consultadas.

Otras insisten en que "Méndez-Monasterio no manda en Vox, solo permite a Abascal y al resto llegar mejor a los votantes que quieren una alternativa real al bipartidismo". Niegan que Abascal esté "sometido" a los deseos de su gurú y de los Ariza.