La nueva exposición temporal del Centro de Arte Hortensia Herrero abre una puerta excepcional a la obra de Anselm Kiefer, uno de los grandes nombres del arte contemporáneo europeo. El espacio valenciano reúne once piezas del creador alemán en una muestra que confirma la ambición del centro por dialogar con figuras de primer nivel internacional.
Durante las últimas semanas, la institución ha tenido que reorganizar parte de su colección permanente para dar cabida a estas obras monumentales. El resultado es una intervención expositiva de gran escala, pensada para que el visitante se enfrente a piezas que no solo ocupan el espacio, sino que también lo transforman por completo.
La gran protagonista de la muestra es Danaë, un colosal cuadro de trece metros de ancho que el comisario Javier Molins ha descrito como el particular Guernica de Kiefer. La comparación no es gratuita. La obra, inédita en Europa hasta ahora, concentra historia, tragedia, simbolismo y una dimensión política que la convierten en una de las piezas más impactantes de la exposición.
Una llegada monumental
La exposición se abre al público este miércoles y podrá visitarse hasta el 25 de octubre. Su presentación ha corrido a cargo de Hortensia Herrero, presidenta de la fundación que da nombre al centro, vicepresidenta de Mercadona y esposa de Juan Roig. Además, se suma el nombre de Javier Molins, director artístico y comisario de la muestra, en ausencia del propio Kiefer, que no ha podido acudir a Valencia por motivos de salud.
La llegada de estas obras no ha sido sencilla. Danaë ha entrado en el centro a través de siete paneles trasladados desde París en dos camiones, una operación que da cuenta de la escala física y logística de la exposición. No se trata solo de colgar cuadros, sino de construir una experiencia espacial en torno a ellos.
Ese esfuerzo ha obligado a mover sesenta piezas de la colección permanente del CAHH para dejar sitio a las obras de Kiefer, repartidas en seis galerías. El visitante, por tanto, no se encontrará con una simple sala temática, sino con una reconfiguración completa del recorrido expositivo.
Danaë, la gran pieza
La obra central de la muestra, Danaë, condensa buena parte de esos rasgos. Por un lado, reproduce el interior del aeropuerto berlinés de Tempelhof, un lugar cargado de resonancias históricas. Por otro, remite al mito griego de Dánae, representado aquí como una lluvia dorada que cae sobre la superficie del cuadro.
Esa combinación entre arquitectura, mito y memoria histórica convierte la pieza en una creación de enorme densidad visual y conceptual. El propio comisario la ha definido como el Guernica de Kiefer porque, al igual que la obra de Picasso, combina gran formato, simbolismo y una fuerte relación con un pasado traumático.
La comparación también tiene una dimensión física. Si el Guernica mide 7,5 metros, Danaë alcanza los trece metros de ancho. Esta medida obliga a contemplarla casi como un paisaje o como una presencia envolvente más que como un cuadro convencional.
El peso de Kiefer
Anselm Kiefer, nacido en Donaueschingen en 1945, es uno de esos artistas cuya obra exige tiempo, contexto y disposición para la lectura. Su producción se caracteriza por una fuerte carga histórica y simbólica. Sus referencias a la Alemania del siglo XX son constantes en la mitología, la literatura, la arquitectura nazi, la naturaleza y la tragedia.
En palabras del comisario, su obra funciona como un "océano inabarcable", porque cada pieza acumula capas de significado y obliga al espectador a profundizar. Esa complejidad no es un efecto secundario, sino parte esencial de su lenguaje artístico, construido sobre la materia, la memoria y el peso del pasado.
Molins también subraya que Kiefer fue el primer artista de su generación que se atrevió a enfrentarse de forma directa al pasado trágico nazi de Alemania. Esa mirada explica por qué su obra sigue siendo incómoda, poderosa y profundamente contemporánea.

Un vínculo personal
La relación entre Hortensia Herrero y la obra de Kiefer tiene una historia previa. La empresaria recuerda que vio por primera vez una obra del artista en Londres en 2014, y que aquel encuentro le dejó una impresión muy intensa. La pieza le resultó dura y oscura, pero al mismo tiempo magnética.
En 2019 el propio artista la invitó a su estudio, una visita que Herrero describe como una experiencia "original y maravillosa". Ese vínculo personal ayuda a entender por qué la muestra llega ahora a Valencia con una carga especial, casi de culminación de una relación artística sostenida en el tiempo.
Un nuevo hito cultural
Desde su apertura en noviembre de 2023, el Centro de Arte Hortensia Herrero ha ido ganando peso en la oferta cultural de Valencia. Esta primera exposición temporal de Kiefer refuerza esa trayectoria y sitúa al centro en un diálogo de alto nivel con la creación contemporánea internacional.
La apuesta por un artista de esta magnitud también confirma la voluntad de convertir el espacio en algo más que una sede expositiva estable. Aquí la programación se presenta como una experiencia viva, capaz de incorporar obras que exigen adaptación espacial, técnica y conceptual.
La muestra de Anselm Kiefer no es solo una exposición. Es una intervención de escala mayor, una invitación a mirar la historia desde la pintura y una oportunidad poco frecuente de ver en España obras que rara vez salen de los grandes circuitos internacionales. En Valencia, durante estos meses, el arte de Kiefer no se contempla; se atraviesa.
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