El Tribunal Supremo ha abierto un nuevo frente judicial que impacta directamente en el modelo de personal de las Fuerzas Armadas. Este modelo podría obligar al Ministerio de Defensa a replantear la situación de miles de militares de tropa y marinería con contratos temporales. La reciente sentencia del alto tribunal, en línea con la doctrina europea sobre abuso de temporalidad en el empleo público, ha sido interpretada por la Unión de Militares de Tropa (UMT) como un respaldo claro a la estabilización de aquellos efectivos que superaron procesos selectivos de permanencia sin obtener plaza.
En su fallo, el Supremo establece que quienes han superado un proceso selectivo para acceder a un puesto de carácter permanente, pero no han obtenido plaza y posteriormente han sufrido una relación de temporalidad prolongada, pueden ver reconocida su condición de trabajadores fijos. La resolución supone un giro relevante respecto a la interpretación tradicional de la temporalidad en el sector público. Además, abre la puerta a reclamaciones en cadena dentro del ámbito militar.
Desde la UMT consideran que esta doctrina es directamente aplicable a la Escala de Tropa y Marinería. La asociación sostiene que “nuestros soldados y marineros han aprobado la oposición de permanencia con el mismo esfuerzo y los mismos criterios objetivos que cualquier opositor civil. No pueden seguir siendo tratados como temporales de segunda categoría”. En esa línea, exigen al Ministerio de Defensa una reacción inmediata para dar respuesta a lo que consideran una situación estructural de precariedad prolongada.
Proces selectivo de permanencia
El conflicto se centra en el denominado proceso selectivo de permanencia. Un sistema convocado por el propio Ministerio de Defensa para que los militares con compromiso de larga duración puedan acceder a la condición de militar de carrera. Según la UMT, este proceso no es una mera vía de continuidad. Esto es un procedimiento equiparable a una oposición para plaza fija, con fases eliminatorias y criterios de mérito, igualdad y capacidad.
El problema, denuncian, surge cuando aspirantes que han superado las pruebas no obtienen plaza por falta de vacantes, pese a haber demostrado su idoneidad. “El sistema genera una paradoja evidente: se reconoce la aptitud del militar, pero se le mantiene en una situación de temporalidad que puede prolongarse durante años”, explican fuentes de la asociación.
Una doctrina europea
El Supremo, en su sentencia, refuerza además la doctrina europea sobre el abuso de la temporalidad en el empleo público, al señalar que las respuestas basadas en figuras intermedias no siempre garantizan una reparación adecuada. En este sentido, el tribunal distingue entre dos escenarios. Aquellos trabajadores que han superado procesos selectivos para puestos permanentes sin obtener plaza, y aquellos que no han participado en dichos procesos. En el primer caso, se abre la puerta al reconocimiento de la condición de fijo; en el segundo, a compensaciones económicas.
Este matiz es el que ha encendido las alarmas en el Ministerio de Defensa, que se enfrenta ahora a la posibilidad de que miles de militares puedan reclamar su estabilización. El impacto potencial no es menor. La estructura de tropa y marinería española se basa en gran medida en contratos de duración limitada, encadenados durante años mediante compromisos sucesivos.
Desde la UMT sostienen que esta situación es insostenible y que “la concatenación de compromisos temporales durante décadas no puede considerarse una solución estructural, sino un abuso de temporalidad encubierto”. Además, advierten de que, si no hay una respuesta administrativa, la cuestión acabará trasladándose de forma masiva a los tribunales. Incluso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Una respuesta de Defensa
El Ministerio de Defensa, por el momento, no ha realizado una valoración pública detallada de la sentencia. Mientras tanto, la UMT reclama que se adopten medidas inmediatas. Entre ellas el reconocimiento de la condición de permanente para los afectados, la ampliación de plazas en los procesos de estabilización y una reforma profunda del sistema de carrera militar. “No pedimos privilegios, pedimos justicia. Quien ha demostrado su valía en un proceso público no puede quedar atrapado en la temporalidad indefinida”, concluyen desde la organización.
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