El Ejecutivo de Pedro Sánchez se siente reflejado en las palabras del Papa. Al menos, en algunas de ellas. Porque para el Gobierno la clave de su histórico discurso de este lunes ante la Cortes Generales reside en el enfoque del Pontífice acerca de los grandes temas de debate que orbitan el mundo: la defensa de la inmigración y la paz y por otro lado el respeto a la "dignidad" humana. Resta así importancia a que, ante la sede de la soberanía nacional, León XIV también aludiera al aborto y a la eutanasia, conforme a la doctrina de la Iglesia.

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Sánchez recibió al Papa junto a los Reyes el pasado sábado en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, a su llegada a Madrid, y también estuvo en el Palacio Real en su primer acto en España, en su discurso ante el Rey. Y este lunes acudió a la Nunciatura Apostólica a primera hora. Ambos volvían a reunirse a solas por segunda vez en apenas semana y media, puesto que el 27 de mayo el jefe del Ejecutivo fue recibido en audiencia en el Vaticano. Ambos se reunieron en esta ocasión por unos 30 minutos, y el presidente compartió con él el "éxito y la trascendencia" de la visita apostólica, que está "recibiendo una extraordinaria respuesta por parte de la sociedad española", según indicaban fuentes de la Moncloa. El viaje del Papa, agregaron, "consolida la relación bilateral y permite avanzar en dos prioridades que ambas partes comparten: la cooperación en materia migratoria y el compromiso con la paz y la estabilidad internacional".

Fueron esos dos puntos en los que hizo hincapié el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, tras la intervención del Pontífice ante las Cortes Generales. Un discurso "muy claro" y "muy valiente" que "interpela" a todos, "tanto en el Gobierno como en el Parlamento": "Su apuesta por la paz, por el multilateralismo, por la dignidad de las personas, también de las personas migrantes, cómo hay acogerlas en los países ricos, cuando ellos vienen de países donde no pueden prácticamente ni comer, ni vivir y buscan un futuro mejor".

Bolaños destaca el discurso "muy claro" y "muy valiente" del Pontífice, que "interpela" a Gobierno y Parlamento: "Su apuesta por la paz, por el multilateralismo, por la dignidad de las personas"

León XIV dedicó buena parte de su alocución al drama migratorio, uno de los ejes de su visita apostólica a España, que está recorriendo varios de sus actos y que alcanzará su cénit en su parada, este jueves y viernes, en Canarias. "La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos", clamó. También reivindicó la paz como una "aspiración política" y una "verdadera exigencia moral", y criticó el rearme en diversos lugares del mundo, también en Europa. "La verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra", sostuvo.

Para Bolaños, el Papa está diciendo claramente que "hay que apoyar la paz, la diplomacia, los derechos humanos, el derecho internacional", que "no hay que dejarse llevar por la ley del más fuerte". Y en materia migratoria también aboga, incidió el ministro, por "apoyar a los débiles, a los vulnerables, a los que no tienen de nada", que viajan hasta Europa o Estados Unidos buscando un "futuro" mejor.

"Son dos líneas del discurso del Papa en las que el Gobierno está absolutamente alineado, porque nosotros creemos en la paz, en la diplomacia, en el derecho internacional y en la dignidad de todas las personas, vengan de donde vengan", glosó el ministro, encargado de las relaciones con la Iglesia.

Por supuesto que respetamos todas las posiciones políticas y todas las posiciones que tiene la Iglesia católica. Hay diferencias, y ¿cómo se abordan? Con respeto al otro, escuchándole e intentando entendernos", dice sobre aborto y eutanasia

Bolaños enfatizó el carácter "histórico" del discurso del Pontífice en la sede de la soberanía española y de la propia visita en sí misma, puesto que España es el primer país de la UE al que León XIV, elegido como sucesor de Francisco hace poco más de un año, ha querido viajar. El ministro, en ese sentido, mostró su satisfacción por el hecho de que la organización de la visita esté siendo "absolutamente ejemplar", "impecable, milimétrica", de forma que todas las horas de trabajo que han dedicado el Gobierno, la Iglesia y distintas entidades están dando como resultado un "éxito absolutamente sin paliativos", además de que es perceptible el "cariño indiscutible" que está recibiendo el propio Papa.

El Pontífice, no obstante, sí que criticó el aborto y la eutanasia, aunque sin utilizar ambos sustantivos. "La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización. Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia", defendió. "Por supuesto que respetamos todas las posiciones políticas y todas las posiciones que tiene la Iglesia católica", respondió Bolaños, sin recrearse en las diferencias con Roma.

Es más, puso en valor los cuatro grandes acuerdos trenzados con la Iglesia en los últimos cinco años, los primeros que llegaron desde 2006 —sobre la exhumación de Franco y la resignificación del Valle de Cuelgamuros, las inmatriculaciones, dos exenciones fiscales y la reparación a las víctimas de abusos sexuales—. Consensos "sólidos" que suponen también el "respeto mutuo, como ha dicho el Papa en su discurso". "Hay diferencias, claro que sí, y ¿cómo se abordan? Con respeto al otro, escuchándole e intentando entendernos".

El ministro pone en valor los grandes acuerdos alcanzados por Gobierno e Iglesia en los últimos años, sobre todo el firmado para la reparación de las víctimas de los abusos sexuales

El titular de la Presidencia enfatizó la importancia del pacto sobre las víctimas de la pederastia en la Iglesia, visto "fuera de nuestras fronteras con admiración" porque "en ningún otro país del mundo" se ha alcanzado un acuerdo en el que el Estado, a través del Defensor del Pueblo, decide si una víctima tiene derecho a ser reparada y es la Iglesia la que asume esa indemnización. "Esos acuerdos, créanme, nunca fueron sencillos, pero llegamos a ellos respetando las posiciones de partida y allí donde hay discrepancia, escuchándonos. Eso es lo que nos ha dicho el Papa, que la sede de la soberanía popular [...] es escucharse para intentar encontrar un puntos de entendimiento y de acuerdo".

De modo que el Gobierno evita totalmente el choque y "respeta las posiciones de la Iglesia" en aquellos asuntos en los que discrepan, pero sobre todo pone el acento en que "en los dos grandes debates" que hay no ya en España ni en Europa, sino en el mundo, que son la "defensa de la paz y del derecho internacional y la defensa de la dignidad humana", el discurso del Pontífice, remachó el ministro, es "absolutamente concordante, absolutamente coherente con la posición del Gobierno de España".

Para el Gobierno, la visita del Papa es una suerte de "paréntesis" en la cascada de casos judiciales que cercan al partido y al Ejecutivo desde las elecciones andaluzas del 17 de mayo

Fuentes de la Moncloa no ponían peros a la alocución de León XIV. "Un discurso maravilloso, que habla por sí mismo. Estamos encantados", señalaban. En el Grupo Socialista también fueron acogidas con agrado las palabras del Papa, y entendían que sus referencias al aborto y la eutanasia eran "esperables", porque no deja de ser la doctrina de la Iglesia y porque expresamente buscó un equilibrio. Y es que Sánchez y su partido intentan buscar refugio durante esta semana en el Papa, una suerte de "paréntesis" en la cascada de casos judiciales que llevan presionando al Gobierno y al PSOE desde las elecciones andaluzas del pasado 17 de mayo.

El Ejecutivo está volcándose en la visita del Pontífice, y en los distintos hay un representante. El propio Bolaños y el titular de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, estuvieron en el centro CEDIA 24 horas de Cáritas el pasado sábado acompañándolo; o ayer mismo la responsable de Educación, Milagros Tolón, acudió a la misa en Cibeles que congregó a más de un millón de personas, igual que los vicepresidentes Carlos Cuerpo, Yolanda Díaz y Sara Aagesen se desplazaron por la tarde al Movistar Arena al encuentro con la sociedad civil. Este lunes, Sánchez fue primero a la Nunciatura y después al Congreso, en este caso acompañado de todos sus ministros salvo el de Transportes, Óscar Puente —de viaje oficial a Luxemburgo—.

El presidente, durante su encuentro en la Nunciatura, regala al Papa un ejemplar bonsái de olivo españo, de 13 años de edad. "Representa el equilibrio perfecto entre tradición e innovación"

En su encuentro en la legación diplomática del Vaticano en España, el presidente regaló al Pontífice un ejemplar bonsái de olivo español, de 13 años de edad y de hoja perenne. El presente, señalaban fuentes de la Moncloa, busca reflejar el papel del olivo, que "lleva siglos enraizado en la historia, la cultura y la economía de España". Este árbol "representa el equilibrio perfecto entre la tradición y la innovación, entre el respeto por las raíces históricas y la adopción de la vanguardia tecnológica". Pero al mismo tiempo, el cultivo del olivar "es reflejo de los retos que plantea el siglo XXI y de la adaptación al cambio climático, la agricultura de precisión y la apuesta por un futuro sostenible, como un puente entre lo rural y lo global".

"En España", continúan describiendo en la Moncloa, "el olivar ha definido la fisonomía de comunidades enteras, extendiéndose por millones de hectáreas, creando ecosistemas que frenan la desertificación y protegen la fauna ibérica autóctona, además de generar espacios de vida compartida. El olivo es símbolo universal de paz, diálogo y entendimiento, valores compartidos por España y el Vaticano".