El PSOE es incapaz de escapar de su postración. Del desánimo, la decepción, la vergüenza y la angustia en que se encerró apenas abiertas las urnas —desastrosas para el partido— en Andalucía. En tres semanas ha vivido un auténtico carrusel de emociones negativas que comenzó con la sorpresiva imputación de José Luis Rodríguez Zapatero y que desembocó el pasado miércoles cuando se destapó el sumario del caso Leire Díez, el que retrata una presunta cloaca chusca que operó bajo el liderazgo de Santos Cerdán y que tenía a la ya exmilitante como su ejecutora. El problema es que esa mancha corrosiva pudo extenderse más allá de la sede de Ferraz, pudo alcanzar al mismo Gobierno, a la directora general de la Guardia Civil. Cada día que pasa, confiesan muchos en el partido, es peor. La preocupación no cesa, tampoco el miedo a que la causa siga escalando y pueda acabar en una imputación del propio PSOE como persona jurídica, o en una citación como testigo de Pedro Sánchez.

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Todo puede pasar. Todo. Y esa incertidumbre, y la lectura de un sumario siniestro que ha espantado a dirigentes y bases, es al mismo tiempo el combustible que está nutriendo la indignación interna. La ira por la situación del partido a menos de un año para las elecciones municipales y autonómicas, y a meses también —imposible saber cuántos, depende solo del presidente— de las próximas generales. Una rabia que muchos resumen con una pregunta echándose las manos a la cabeza: "¿Pero en qué manos hemos estado?".

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Lo dicen mirando a Santos Cerdán, quien sucedió al exministro José Luis Ábalos en la poderosa Secretaría de Organización del PSOE en julio de 2021, y permaneció en la cartera casi cuatro años. Tiempo en el que, según el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, habría "puesto a disposición de la estructura criminal la propia estructura del partido". El magistrado se basa en los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que narran cómo Cerdán y Díez conformaron esa presunta organización a partir de abril de 2024, con el fin de "proteger los intereses puestos en juego por una serie de causas judiciales" que "principalmente afectaban al PSOE y, directa o indirectamente, a miembros del Gobierno o a su presidente".

El sumario ha golpeado a la directora de la Guardia Civil, porque sí se reunió con la 'fontanera', pese a que Marlaska lo había negado tajantemente. Tanto el ministro como el presidente la respaldan

El caso Leire ya ha dejado a la todavía gerente del partido, Ana María Fuentes Pacheco, imputada, pero esta semana golpeó con fuerza a la directora de la Guardia Civil, Mercedes González. La UCO desveló que "al menos tres" veces se reunió con la exmilitante, la llamada fontanera del PSOE, pese a que días antes de que se levantase el secreto del sumario el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, había negado tajantemente que González hubiera mantenido encuentros con ella. La directora del cuerpo al final tuvo que admitir que sí, que se había visto con ella al menos en dos ocasiones, y probablemente una tercera, pero en las dos primeras Díez le pidió "trabajo" y en la última ya sí que le reclamó que recuperase su puesto el comandante Rubén Villalba, implicado en el caso Koldo, algo a lo que ella, sostuvo, rechazó y razón por la que cortó su relación con ella. Marlaska volvía este viernes a defenderla y lo mismo hizo, apenas unas horas después, el propio Sánchez, intentando cerrar la polémica, lanzando la señal de que, al menos por ahora, no cortará cabezas.

El exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán comparece en la comisión de investigación sobre adjudicaciones públicas del Parlamento de Navarra, el pasado 11 de febrero de 2026, en Pamplona. | EUROPA PRESS / EDUARDO SANZ

La figura de González está, no obstante, más que expuesta. Pero en las federaciones socialistas no se escucha un clamor para que caiga, dato que destacan incluso los responsables más críticos. Aunque el futuro político de la directora de la Guardia Civil, como apunta un responsable del PSOE-M, el mismo territorio en el que militan ella misma y Sánchez, "no tiene buena pinta", el partido "sigue en shock", todavía con la conmoción pegada al cuerpo, complementa otro mando de la federación. "Es que no salimos de una y nos metemos en otra", ilustra esta última fuente.

Junio será un mes infernal para el PSOE. Esta semana se cierra el juicio del hermano de Sánchez, y se espera pronto la sentencia del 'caso Ábalos'. El 17 y 18 declara Zapatero. El 24 el presidente dará explicaciones al Congreso y el 27, ante el PSOE

Y es que el PSOE, en el fondo, continúa en modo espera. La formación aguarda el paso de las siguientes pantallas para saber cómo puede recalcular su hoja de ruta. Junio será intenso. Esta semana se cierra la vista en Badajoz al hermano del presidente, David Sánchez. Es inminente la sentencia del Supremo del caso mascarillas que sentó en el banquillo a Ábalos, su exasesor Koldo García y el comisionista Víctor de Aldama. Comparecerá en audiencia previa a su juicio la mujer del líder socialista, Begoña Gómez, el 15 de junio. El 17 y 18, Zapatero declarará ante el magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Calama, instructor del caso Plus Ultra. El miércoles 24, Sánchez acudirá a explicarse al Congreso y el sábado 27, ante el comité federal de su partido.

Y el juez Pedraz deberá ir citando a los imputados del caso Leire. La Fiscalía ya ha pedido que lo haga, como testigo, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, porque a ella le habló Díez, el 24 de abril de 2024 —cuando el presidente del Gobierno publicó su Carta a la ciudadanía— de "reconducir" los ataques a Sánchez, dar "ayuda cualificada" y dar la vuelta al asunto "como un calcetín". Estas cuestiones "se las habías contado a Santos el otro día", respondió Narbona. La presidenta del PSOE ha insistido en que no recibió ningún archivo ni información de Díez. Ferraz la respalda plenamente, y también lo hizo Sánchez este viernes a su llegada a la cumbre UE-Balcanes en Tivat (Montenegro).

El jefe del Ejecutivo ha negado haber tenido conocimiento de las "andanzas" de Díez. Nunca se le informó porque "nunca las hubiera tolerado". Siente "decepción, preocupación e indignación"

El jefe del Ejecutivo negó haber tenido conocimiento de las "andanzas" de la exmilitante socialista. "Nunca" se le informó de ellas, y si no se hizo fue porque "nunca las hubiera tolerado". Y él mismo dijo sentir lo mismo que siente su partido: "Decepción, preocupación e indignación".

"Yo, hasta no tener certezas, prefiero ser prudente. Es lógico que nadie pida dar un paso más allá por ahora. Veremos cómo evoluciona este mes", sentencia un líder autonómico. "Estamos a la espera de lo que pueda pasar, pero es todo de película. ¿Pero en qué manos hemos estado?", verbaliza un barón regional. Una irritación que otros compañeros de filas, de otros territorios, más o menos alineados con Ferraz, comparten.

—Es que alucinamos con que Santos pudiera dar confianza a un personaje como Leire —manifiesta un jefe de un aparato regional de incuestionable lealtad a Sánchez—. Este partido ha tenido como secretarios de Organización a Alfonso Guerra, a Txiki Benegas, a Ciprià Ciscar, a Pepe Blanco, a Leire Pajín, a Marcelino Iglesias o a Óscar López, entre otros, y más allá de defectos y virtudes, el nivel político era muy alto, de ministro o casi siempre superior. Esto es lo que esperamos en la Secretaría de Organización, no este esperpento. Es que en el PSOE, a diferencia de lo que ocurre en el PNV, el secretario general es el presidente del Gobierno o el candidato, pero el referente del partido es el secretario de Organización, ni siquiera las vicesecretarías generales [si es que existen] cubren ese peso político y orgánico, y por eso han dolido tanto los casos de Ábalos o Cerdán. Es desolador.

—Tengo un cabreo de tanto golfo y tanto torpe... De estos que nos roban el trabajo y la confianza a los que somos honestos y estamos deslomados —clama una exministra de Sánchez.

Este partido ha tenido como jefes de Organización a Guerra, Benegas, Ciscar, Blanco, Pajín, Iglesias y a Óscar López, entre otros, y más allá de defectos y virtudes, el nivel político era muy alto", indica un secretario de Organización autonómico

"Es siempre la ley del 1%, la que opera en todas las organizaciones humanas", conviene un veterano dirigente, que conoce bien la trastienda de Ferraz y que defiende con vehemencia al presidente. Y que explica que buena parte de los graves errores de fichaje de Sánchez se arrastran desde la época en la que ganó las primarias a Susana Díaz en 2017. "Todo el músculo del partido estaba con ella. Así que el problema fue que la mejor gente se quedó fuera. Pedro tuvo que hacer equipos con desechos de tienta", analiza. Ábalos y Cerdán formaban parte de ese primer núcleo que acompañó al hoy presidente en aquel viaje. En aquel momento, no hubo integración con la otra candidatura, la de la entonces presidenta andaluza. "Las primarias tienen eso y los militantes votan a veces contra el mundo", observa este responsable.

La exmilitante socialista Leire Díez (c), a su llegada a los juzgados de Plaza de Castilla para su declaración, el pasado 17 de noviembre de 2025, en Madrid. | EUROPA PRESS / MATIAS CHIOFALO

Para un alto mando de una federación crítica, preguntarse por las "manos" en las que ha quedado el PSOE en los últimos años "no deja de hablar mal de la gestión política de Pedro". "Más bien habría que preguntarse esto: ¿en qué manos ha dejado Pedro esto? ¿En quiénes ha confiado?". "De Alfonso Guerra y Carmen García Bloise [sucesora de Guerra y primera secretaria de Organización del PSOE, de 1979 a 1984] a esto. Pero, ¿qué ha hecho Pedro con el PSOE? Es clarísimo que es mejor presidente que secretario general. Más aún, algunos dirían que está siendo el mejor presidente del Gobierno y el peor secretario general", apunta un antiguo líder territorial muy alejado de la actual cúpula.

Algunos se preguntan "¿en qué manos ha dejado Pedro el PSOE?", "¿qué ha hecho con él?", subrayan que "consintió" las "purgas" que Cerdán hizo " a todos los niveles para amedrentar a la gente"

Una responsable territorial de una federación de peso y tradicionalmente cercana a Ferraz también cree que Sánchez ha desatendido en exceso el partido, permitiendo que "se le hiciera la vida imposible a las personas honestas, y se quedó con esta gentuza". "Las distintas purgas que hicieron a todos los niveles —continúa— solo era para controlar que no llegara la más mínima información de lo que hacían. Y amedrentar a la gente. Demostrar quién tenía el poder. Todo eso Pedro lo consintió. Porque no le importaba que Santos y sus secuaces mataran a medio partido, aunque al menos acertó a la tercera, porque Rebeca [Torró, la secretaria de Organización que sucedió a Cerdán en julio de 2025] es inteligente y honesta".

Recuerda una dirigente crítica que hubo quienes sí levantaron en su momento la voz contra Cerdán, quienes "no tragaron sapo", pero no les hicieron caso. "Eran pura mafia. Así que, ¿en manos de quién estábamos? En manos de quien Pedro dejó el partido a pesar de las advertencias". Ella, como otros responsables, subraya que hace un año también se hizo llegar a Sánchez que debía desprenderse de todo el círculo de Cerdán, pero no lo hizo. Y ahora está señalado por el juez el que fue su adjunto en Organización, Juanfran Serrano, y si finalmente se concretara su "responsabilidad penal", el caso Leire debería pasar al Supremo, porque él es diputado por Jaén.

Esta semana, sorprendieron, por su explicitud, las declaraciones del presidente del Principado, Adrián Barbón. Denunció sin ambages haber sufrido, como jefe de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE), "comportamientos desestabilizadores" por parte de Cerdán, que impulsó una "guerra sin cuartel" contra quien fue número dos del partido a nivel federal y hoy es delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra. Ella nunca fue "santa de la devoción" de Cerdán, dijo, que emprendió una campaña contra su compañera que, "con un embarazo de riesgo, acabó presentando la dimisión y apartándose de Ferraz". Tampoco le pareció "demasiado bien" que Lastra con el tiempo se convirtiera en vicesecretaria general de la FSA, en la dos de Barbón. "No le éramos muy gratos", confesó el presidente, uno de los barones de obviamente mayor peso (y poso) en el conjunto del PSOE.

Barbón denunció los "comportamientos desestabilizadores" de Cerdán. En el partido se siente "incredulidad", bochorno, "vergüenza": "Hemos estado en manos de trepas sin principios"

Una dirigente que llegó a tratar con Díez hace años reconoce su estupor con lo ocurrido: "Es que flipo con que en Ferraz le dieran bola a Leire. Se veía a la legua que era una mujer perturbada". Ese sentimiento de "incredulidad", de "estupefacción", de bochorno, como describe un secretario de Organización autonómico, alcanza a todo el partido. Lo remarca un cuadro muy conectado con la Moncloa: "Sí, esa tropa inmunda de Ábalos, Cerdán, Koldo y Leire es de no creer... El sentimiento de vergüenza es irreductible". O esta integrante de una ejecutiva regional que sintoniza con Ferraz: "Hemos estado en manos de trepas sin principios ni valores. Todavía no me lo explico. No me gusta hablar así, pero han sido garrulos que han dado tres palmaditas a los de arriba y han pululado y campado a sus anchas. Queriendo ser influyentes, y sin parecerse para nada al PSOE en que muchos creemos y que defendemos". Para un jefe de un aparato regional, ese sentimiento de rabia, que existe, convive con la "sensación" que tienen bases y cuadros de persecución judicial, la tesis agitada por el Ejecutivo: "Hay gente que tiene claro que van a por el Gobierno y a por el partido. Que ve cómo en muchas causas están detrás Manos Limpias y otras organizaciones o que al juicio de la Kitchen se le da menor trato mediático".

"Es lógico que la gente se pregunte cómo es posible que el partido fuera dirigido por Santos —admiten desde la ejecutiva federal—. A ver si se pueden esclarecer las cosas en el menor tiempo posible". Pero no es más que un mero deseo, ya que al caso Leire le quedan muchos capítulos todavía. Pedraz ha pedido asumir la causa contra la exmilitante socialista que abrió hace casi un año el juez de instrucción del tribunal de instancia número 9 de Madrid Arturo Zamarriego. Tiene pendientes más diligencias, declaraciones de imputados y de testigos.

Díez escribió "reunión con P. S." en una de sus libretas, sin especificar más, pero en la Moncloa desmienten "rotundamente cualquier encuentro" del presidente con la exmilitante socialista

En el partido se percibe temor a que la investigación escale. Que pueda suponer la imputación del PSOE como persona jurídica o que Sánchez, a quien Díez se refería como "el one" pueda ser citado como testigo —para poder actuar contra él, Pedraz tendría que elevar una exposición razonada al Supremo, dado que el presidente es aforado—. La exmilitante apuntó en una página de una de sus libretas "reunión con P. S.", una hipotética referencia al jefe del Ejecutivo, automáticamente aprovechada por el PP, aunque ese cuaderno no despeja la duda de si esa cita llegó o no a producirse. Fuentes de la Moncloa desmintieron "rotundamente cualquier encuentro" del presidente con Díez. Y reiteraron lo dicho por Sánchez desde Montenegro: que "nunca ha conocido, ni avalado, ni ha sido informado de las andanzas de Díez, que nunca habría tolerado".

"Sería gravísimo que el partido resultara imputado. La enorme cantidad de concejales, alcaldes y gentes que dan la cara por nosotros cada día no merecen este trato", valora un exministro. "Claro que hay miedo. La sensación de nueva información cada día...", coincide un secretario de Organización autonómico. "Está todo el mundo acojonado", glosa una dirigente que sabe bien cómo son las entrañas del PSOE. "Nadie sabe el alcance, pero la gangrena tiene pinta de no tener final", ilustra otra responsable territorial. Hasta en Ferraz son conscientes de que el caso Leire puede agrandarse. "Desde luego no es imposible que imputen al PSOE. Me temo que Santos ha contaminado más allá de lo imaginable", subraya con inquietud un miembro de la ejecutiva federal.

Muchos cuadros están convencidos de que Sánchez no pudo enterarse de la presunta trama, por el poder conferido al jefe del aparato, autorizado a "decisiones delicadas" sin pedir permiso al líder

A la pregunta de si Sánchez pudo saber qué se tramaba intramuros de Ferraz, en el partido muchos cuadros responden que no. Que la figura del secretario de Organización, sobre todo cuando el líder está en la Moncloa, tiene tanto poder que si alguien llama "en nombre o con el aval" del jefe del aparato "se le da credibilidad, y eso también salva a Pedro". "Los militantes entienden", señala este responsable autonómico de la maquinaria socialista, "que el secretario de Organización tome decisiones delicadas sin tener que pedir permiso al secretario general".

El papa León XIV, con los reyes Felipe VI y Letizia y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), en la sala de autoridades del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, este 6 de junio de 2026. | EFE / EPA / FRANCISCO GÓMEZ / CASA DEL REY

Un alto mando que conoce muy de cerca a Sánchez está convencido de que Sánchez nunca tuvo conocimiento de nada de lo que sucedía en la sede: "Estamos seguros de que era Santos haciendo de las suyas y queriendo tapar su mierda. Son como Paco Porras y Tamara [hoy, la cantante Yurena]. ¿Cómo Pedro le iba a encargar a esta señora [Leire Díez] una investigación sobre las cloacas o algo peor? ¡Por favor! Todos sabemos de quiénes hablamos". "El presidente —coincide un secretario de Organización de una federación muy relevante— no está para estas cosas. Es cosa de una meritoria [Díez] a la que Santos quería colocar y ya está. Es de Pepe Gotera y Otilio". Hasta el propio presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, aseguró que es "posible" que Sánchez no estuviera al tanto: "Yo no siempre me he enterado de muchas cosas".

Otros dirigentes, sin embargo, creen que es "imposible" que no tuviera noticia la Moncloa. "El 'modus operandi' mafioso de Cerdán lo conocía perfectamente", apunta una responsable crítica

No todos, no obstante, coinciden, creen que es "imposible" que no tuviera noticia la Moncloa. Hay quienes recuerdan que el 26 de abril de 2024, en aquella primera reunión de Díez con Cerdán de Ferraz, dos días después de la publicación de la Carta a la ciudadanía de Sánchez, acudió su entonces director adjunto de Gabinete, Antonio Hernando, aunque en la Moncloa siempre han esgrimido que este no apreció novedad en lo que ella contaba, porque todo se había publicado, y que no informó al presidente de ese encuentro. En aquellos días de reflexión, además, Sánchez se aisló y no quería recibir llamadas de nadie. "Pedro podía no conocer el alcance de algunas cosas que hacían [Cerdán y su círculo], pero su modus operandi mafioso lo conocía perfectamente", desconfía una integrante del ala crítica.

Lo cierto es que la suma de la imputación del expresidente y el caso Leire han dejado muy noqueado al PSOE. Ambas cuestiones distintas y ambas igualmente graves. "Lo de Leire podría implicar más a la propia organización que lo que haya de Zapatero, pero el daño reputacional a la marca es mucho mayor en lo de Zapatero que en lo de Leire", refleja un alto mando territorial en lo que es un sentir muy compartido, precisamente por el carácter icónico de un exjefe del Ejecutivo que contribuyó a salvar decisivamente el Gobierno en las generales de 2023.

Si traspasan la línea de la imputación de Sánchez, se producirá un efecto bumerán. M. Rajoy marcó una línea roja. La asimetría en la respuesta penal a las miserias de la izquierda y la derecha tiene un límite", avisa un veterano

Todos los cuadros consultados trasladan una "desazón" generalizada. "Pero llega un momento de saturación", avisa un veterano, "a partir del cual la adición no añade. Los orquestadores tienen que tener cuidado: el exceso es contraproducente. Si traspasan la línea de la imputación del presidente, se producirá un efecto bumerán. M. Rajoy [el nombre que apareció en los papeles del extesorero Luis Bárcenas y que no significó la imputación del expresidente Rajoy porque había discrepancias entre las copias de esos documentos] ha marcado para siempre una línea roja. La asimetría en la respuesta penal a las miserias de la izquierda y de la derecha tiene un límite. La unidad de policía judicial adscrita al caso Leire debería ser de la Policía Nacional. La UCO está incursa en causa de abstención, porque tiene interés directo en la causa".

Sánchez, no obstante, ha lanzado infinitas señales de que no se rendirá y de que la legislatura continuará, pese a la presión de sus socios y de algunos dirigentes de su partido, singularmente Page. El miércoles, en Barcelona, anunció el arranque de la tramitación de los Presupuestos de 2027, y dos días más tarde, en efecto, se publicó la orden de Hacienda de elaboración de las cuentas en el Boletín Oficial del Estado. Si estas, que serían las primeras de esta legislatura, caen, podrían servir como programa electoral para el PSOE. Los PGE y el modelo de financiación nutrirían así un cierto "relato" de cara a las generales, remarca un mando autonómico. Además, el presidente también quiso rebajar la tensión el pasado viernes desde Montenegro cuando descartó categóricamente la posibilidad de un superdomingo. Es decir, que no hará coincidir las legislativas con las autonómicas y municipales de mayo de 2027, un escenario que muchos en el PSOE, especialmente sus alcaldes y candidatos, temían y que rechazaban de plano algunos de los aliados de investidura, caso del PNV.

El líder socialista ha lanzado infinitas señales de que agotará su mandato. Pretende presentar los Presupuestos de 2027, que le darían "relato" para las generales. Y ha descartado el 'superdomingo'

El intento de conceder perspectiva a este final agónico de legislatura no ha revitaminado al partido, justo por la acumulación de frentes judiciales. Lo dice una baronesa provincial: "Los ánimos siguen muy mal. La gente pide alguna actuación que zanje esta historia, pero no es fácil decidir cuál. La militancia está totalmente desmotivada y ausente. Y ya hay muchos cuadros pidiendo congreso del partido y/o adelanto de las generales". Un "clamor" interno que, sin embargo, no se manifiesta en peticiones públicas significativas, más allá de Page, del alcalde de León, José Antonio Diez, o del expresidente andaluz Rafael Escuredo.

—Los dirigentes están en estado de hartazgo. Y sin salida buena posible —expresa un alto responsable de una federación lejana a Ferraz—. La credibilidad está por los suelos: todo lo que hemos negado ha terminado siendo aplastado con la realidad de los hechos. Defendimos a Santos y a Paco Salazar [acusado de acoso] hasta que los hechos nos sobrepasaron. Nadie conocía a Leire, y ahora parece que la trataron todos. Así que sí, hay hartazgo, cabreo y mucha decepción, y sobre todo poca confianza.

El Gobierno espera que la visita del Papa a España sirva como "paréntesis" en medio de la tormenta. Y confía en que también pueda mitigar la presión el Mundial de fútbol, que empieza el jueves

El PSOE continúa con el corazón en un puño. A la espera de un mes de altísima tensión y de zozobra. Al menos, señalan en la Moncloa, esta semana llega un "paréntesis". Una pausa. Por el visita apostólica del Papa a España, que ya está inundando toda la actualidad informativa. Y el jueves 11 de junio, con el Pontífice ya en su última parada, Canarias, se enlaza con otro evento que forzosamente acaparará mucha atención durante más de un mes, hasta el 19 de julio: el Mundial de fútbol de Canadá, EEUU y México. La Moncloa ansía encontrar un mínimo resuello antes del parón veraniego para volver a intentar recuperar el control de la agenda a la vuelta de vacaciones. Como ocurrió en 2025. Solo que ahora todo es mucho más difícil y la Justicia aprieta mucho más.