El asesinato de Nacho, un joven de 20 años disparado el pasado viernes en el barrio malagueño de Barcenillas, ha resultado ser prólogo de una violenta contienda internacional. Las investigaciones de la Policía Nacional apuntan, por el momento, a que los sicarios cometieron un error de identidad y confundieron el objetivo. Solo habían pasado cuadro días del asesinato de Nacho, cuando el martes, la violencia vinculada a las mafias volvió a irrumpir en Málaga con un brutal tiroteo en Muelle Uno, una de las zonas turísticas más concurridas de la ciudad.
Todo apunta al conflicto abierto entre dos organizaciones de origen turco dedicadas al narcotráfico a nivel europeo. La tensión entre estas redes rivales había cruzado una línea de no retorno el 3 de agosto de 2025, cuando Caner Koçer, vinculado a una de las facciones, fue asesinado en Torrevieja (Alicante). Aquel crimen encendió las alarmas policiales tras desatar múltiples amenazas públicas de venganza a través de las redes sociales.
En este contexto de represalias inminentes operaban los tres ciudadanos suecos detenidos por la muerte de Nacho. Los agentes de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (UDYCO) barajan que estos presuntos sicarios buscaban eliminar a una figura clave de la banda contraria, pero al equivocarse de víctima en Barcenillas, el encargo quedó incompleto y el objetivo real seguía en la calle.
La violencia se traslada al Muelle Uno
Con los ejecutores habiendo fallado su verdadero propósito, la violencia no tardó en reaparecer. Fue el martes siguiente al homicidio de Nacho, pasadas las diez y media de la noche, el terror irrumpió en el Muelle Uno. Dos hombres descendieron a pie por las escaleras que conectan con el Paseo de la Farola.
Según apuntó el Diario Sur, uno de ellos, actuando a cara descubierta y empuñando una pistola, avanzó con absoluta frialdad. Según relataron los testigos, el asaltante atravesó la terraza del restaurante Gorki "con toda la tranquilidad del mundo" hasta dirigirse de forma directa y premeditada a la mesa del restaurante Plaza donde cenaba Ümit Yalçin, un ciudadano turco de 47 años que llevaba años residiendo en España y se hospedaba en un hotel de la zona.
En el momento del asalto, Yalçin compartía cena con un amigo y dos mujeres. El sicario se acercó a él y efectuó dos disparos a muy corta distancia. Uno de los proyectiles alcanzó al ciudadano turco en el rostro, causándole diversas heridas de extrema gravedad. En medio del caos generado en la terraza, los acompañantes de la víctima lograron salvar sus vidas corriendo hacia el interior del establecimiento para refugiarse en la cámara frigorífica. Simultáneamente, el tirador y su cómplice emprendieron una rápida huida a la carrera, logrando desaparecer entre la multitud.
El perfil criminal de "Ümit el Gitano"
Tras ser trasladado de urgencia a un hospital, Yalçin fue sometido a una intervención quirúrgica con la que los médicos lograron estabilizarlo, aunque a día de hoy permanece intubado y en estado grave. A diferencia del joven Nacho, el perfil de esta víctima encaja perfectamente en el entramado mafioso que investiga la policía. En el momento del ataque, el herido portaba miles de euros en efectivo.
Además, tal y como reveló el Diario Sur apoyándose en fuentes próximas a la investigación y en medios de su país, Yalçin cuenta con un amplio historial por diversos delitos y es conocido en los bajos fondos turcos bajo el apodo de "Ümit el Gitano". Se le identifica como un miembro histórico de los sectores más radicales de la afición del Fenerbahçe Spor Kulübü, un entorno ultra que en distintos momentos ha quedado vinculado a episodios violentos y a investigaciones policiales sobre estructuras criminales organizadas.
Refuerzo de la seguridad en Málaga
La concatenación de estos sucesos armados —el error letal de Barcenillas y el intento de asesinato en el Muelle Uno— ha evidenciado la peligrosa capacidad operativa de estas redes de narcotráfico en la región. Ante la alarma social generada por esta sucesión de ataques en la vía pública, y sin que conste aún ninguna detención por los disparos del restaurante Plaza, la Subdelegación del Gobierno ha reaccionado ampliando de forma urgente el alcance del Plan Costa del Sol.
Este dispositivo, destinado específicamente a combatir la actividad del crimen organizado y el uso de armas de fuego, se ha extendido a Málaga capital para reforzar la presencia de agentes policiales, tanto uniformados como de paisano, blindando especialmente las zonas de mayor afluencia mientras se intenta dar caza a los pistoleros fugados.
Te puede interesar
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado