Cuando parecía que el regreso de Carles Puigdemont iba a ser inmediato una vez el Tribunal Supremo aplique la amnistía, en su entorno echan el freno de mano. El líder de Junts no quiso aclarar en su comparecencia de este martes la fecha de su vuelta, tras nueve años huído en Bélgica y con un viaje relámpago a Barcelona coincidiendo con la sesión de investidura de Salvador Illa en 2024. Pero todo apunta, según fuentes de su entorno, a que, aunque "él determinará los tiempos", muy probablemente "no será antes de las elecciones" generales del 29N.
Significa que, contra el criterio general de aprovechar la amnistía para hacer campaña electoral junto a Miriam Nogueras, cabeza de lista de Junts por Barcelona y actual portavoz parlamentaria, prefiere seguir manejando los hilos desde Waterloo y reservarse para más adelante un regreso triunfal, al estilo del que se dispensó a Josep Tarradellas en la Transición. En palabras del secretario general de Junts, Josep Turull, debe ser la vuelta "del presidente de un país y no del presidente de un partido". Quizá la estratregia de Puigdemont hubiera sido distinta de presentarse a las generales la que es ahora la principal amenaza electoral de la derecha independentista, la más derechista y xenófoba aún Silvia Orriols, de Alianza Catalana.
Poner fin a la legislatura
Y todo ello a pesar de haber conseguido su propósito, esto es, poner fin a la legislatura con una convocatoria adelantada de elecciones. Porque fue el 'no' de Junts a los dos decretos de vivienda y alquiler el que terminó de sentenciar esta legislatura si se da por buena la que era la intención declarada de Puigdemont en conversaciones privadas, esto es, "cargarse" a Pedro Sánchez en cuanto tuviera una oportunidad, con quien la relación implosionó hace mucho tiempo.
La tesis de los secesionistas es que si la amnistía no ha sido posible antes es porque Moncloa puso todas las trabas posibles a la misma, un "engaño deliberado" para impedir que el ex presidente de la Generalitat pudiera volver a España. Así lo verbalizó su abogado, Gonzalo Boye, en entrevista con El Independiente el 11 de septiembre pasado. "A Sánchez no le interesa que el expresident vuelva a España", aseveró. Pero entonces también vaticinó que en cuanto el Supremo aplicara la amnistía, su regreso sería inmediato. Es verdad que en aquellos momentos nada hacía pensar en un noviembre electoral.
Junts asegura que no volverían a apoyar una investidura de Sánchez
Muestra del nefasto estado de las relaciones con el partido que permitió a Sánchez continuar en Moncloa fueron las palabras que ayer pronunció Turull. Si el jefe del Ejecutivo aspira a poder reeditar su frankenstein con el concurso de esta formación politica -en caso de que le diera la aritmética parlamentaria- que se vaya olvidando. "Nosotros a Pedro Sánchez no le investiremos porque hemos salido escaldados de esta persona, pero muy escaldados", dijo el catalán en TV3. Y agregó que "este señor no ha cumplido. Y como no ha cumplido, nosotros le pedimos que se sometiera a una cuestión de confianza y se hizo el loco. Sólo ha mirado por él para intentar aguantar una semana más en la Moncloa".
Todo dicho por un dirigente que no terminaba de ver claro tirar abajo los dos decretos de vivienda, lo que le enfrentó a Nogueras, el brazo parlamentario de Puigdemont en el Congreso. La dosriuenca decidió terminar con cualquier tipo de acercamiento al Gobierno socialista. Ni un milímetro de margen. Sánchez les ha devuelto el 'no' aprovechando que en la Diputación Permamente de la Cámara Baja su voto no es determinante. Con el apoyo de un entregado PNV, sacará adelante uno de los decretos de vivienda, a pesar de las sospechas de fraude de ley en torno a esta maniobra.
Ni reunión con Sánchez ni con Illa
El jefe del Ejecutivo mostró su satisfacción el pasado martes en su comparecencia tras el Consejo de Ministros por la decisión del Constitucional de avalar la amnistía y, con ello, la vuelta de Puigdemont. Pero después de años afirmando que se reuniría con el ex president en cuanto volviera a España, dijo que con unas elecciones generales en ciernes no era cuestión de hacerse fotos con ningún candidato ni dirigente político. Y si deja de gobernar tras el 29N no parece que se encuentro vaya a producirse nunca. También el presidente de la Generalitat catalana, Salvador Illa, mostró su deseo de recibir al líder de Junts, pero habida cuenta de que las críticas contra Sánchez las hacen extensibles a él, ese escenario también es muy improbable.
Precisamente ayer, la portavoz de Junts en la Cámara catalana, Mònica Sales, le reprochó a Illa que sólo apoyó la ley de amnistía cuando Sánchez necesitó cuadrar las cuentas de su investidura con los diputados de Puigdemont . "President, no haga el ridículo. 'Ni amnistía, ni nada de eso' es una frase suya. Y cambiaron el sentido de la opinión cuando necesitaron los siete votos de Junts", les espetó después de que el socialista afirmara que "la normalización política en Cataluña es una victoria de todos. Normalización política en Cataluña, que siempre he defendido, y victoria de la convivencia".
Paradójicamente, tras tres años y medio sosteniendo el Gobierno de Pedro Sánchez, la relación con Junts parece haber saltado por los aires, aunque siempre queda la sospecha de que estemos asistiendo a una gran escenificación propia de los finales de legislatura.
Te puede interesar
