El juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña ha procesado a cuatro exdirigentes de ETA por el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola (Alicante) en agosto de 2002, en el que murieron dos personas, una de ellas una niña de 6 años.
Se trata de Ainhoa Múgica Goñi, Félix Ignacio Esparza Luri, Juan Antonio Olarra Guridi y María Soledad Iparraguirre, 'Anboto', procesados por delitos de asesinato, lesiones y daños terroristas.
El auto, adelantado por El Mundo y al que ha atenido acceso EFE, explica que por estos hechos ya fueron procesados en 2024 Ramón Sagarzazu, 'Ramontxo' y Mikel Albisu, 'Mikel Antza', pero ahora el juez amplía el procesamiento a las cuatro personas que integraban el Comité Ejecutivo de la banda terrorista, conocido como Zuba.
Los autores materiales ya fueron condenados pero el juez extiende ahora la responsabilidad a los miembros de la cúpula de ETA.
Porque el magistrado entiende que el atentado "fue posible gracias a la actuación coordinada de diversos órganos de la organización terrorista ETA, sometidos a las directrices emanadas del Zuba".
Estas personas, según el juez, "participaron en los hechos investigados en el marco de las funciones directivas que desempeñaban dentro de la organización terrorista ETA", por tanto resulta "procedente" ampliar el procesamiento acordado en 2024.
En concreto, explica que Olarra Guridi y Múgica Goñi "desempeñaban la dirección de la estructura militar Otsagi, encargada del control, coordinación y abastecimiento de los comandos operativos", y Esparza Luri era "máximo responsable del Aparato Logístico, encargado de la adquisición, preparación y suministro de los medios materiales empleados en los atentados"
Mientras que Iparraguirre era "responsable del aparato de finanzas, participando en la gestión y distribución de los recursos económicos destinados al sostenimiento de la actividad terrorista"
"Los informes policiales atribuyen a dichas estructuras directivas la provisión de los medios materiales necesarios para la ejecución del atentado, entre ellos el vehículo sustraído utilizado como coche bomba, las placas de matrícula falsas y el material explosivo".
Todos esos elementos, continúa, "habrían sido entregados al comando Argala ya preparados desde Francia, sin que los autores materiales dispusieran de infraestructura propia para su elaboración o acondicionamiento", es decir, que el rol de la cúpula de la banda terrorista fue clave para poder materializar el atentado.
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